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Merz reconoce que Estados Unidos no estacionará misiles Tomahawk en Alemania

El canciller alemán afirma que seguirá colaborando con Trump, en un nuevo intento de rebajar la tensión con EE UU tras criticar su estrategia en Irán

El canciller alemán, Friedrich Merz, llega a una reunión de la ejecutiva de la CDU en el Campus Judío Pears de Berlín (Alemania), este lunes.Markus Schreiber (AP)

El canciller alemán, Friedrich Merz, busca mantener la calma en sus comparecencias públicas, la última esta domingo en la cadena pública alemana ARD, donde afirmó que aceptaba que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump no compartiera sus opiniones sobre Irán —algo que recordó que no es ningún secreto—. pero insistió en la importancia de continuar la cooperación con Washington. “No voy a abandonar el trabajo en las relaciones transatlánticas y tampoco voy a abandonar la colaboración con Donald Trump”, declaró durante la entrevista.

Merz recordó que “hay un contingente de soldados...

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El canciller alemán, Friedrich Merz, busca mantener la calma en sus comparecencias públicas, la última esta domingo en la cadena pública alemana ARD, donde afirmó que aceptaba que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump no compartiera sus opiniones sobre Irán —algo que recordó que no es ningún secreto—. pero insistió en la importancia de continuar la cooperación con Washington. “No voy a abandonar el trabajo en las relaciones transatlánticas y tampoco voy a abandonar la colaboración con Donald Trump”, declaró durante la entrevista.

Merz recordó que “hay un contingente de soldados estadounidenses en Europa que [el expresidente] Joe Biden destinó aquí de forma temporal y se lleva hablando de su retirada desde hace bastante tiempo”. “También recibimos de Joe Biden la promesa de que nos suministrarán misiles Tomahawk”, apuntó y señaló que “hasta ahora”, Trump no ha dicho en ningún momento que vaya a cumplir con esa promesa.

El canciller insiste en la importancia de las relaciones transatlánticas e intenta quitar hierro a las tensiones de los últimos días entre él y Trump, que el pasado fin de semana anunció que retirará “incluso más de 5.000 soldados” estadounidenses de suelo alemán. La decisión del republicano llegó como represalia a las declaraciones del líder conservador durante un encuentro con estudiantes en una escuela en Alemania en las que dijo que Irán estaba “humillando” a Estados Unidos.

“No todo lo que estamos oyendo estos últimos días es nuevo. Quizá se esté exagerando un poco, pero no es nada nuevo”, destacó Merz en la cadena ARD. El canciller negó que hubiera relación entre este anuncio de Trump y las declaraciones que hizo sobre la actuación de EE UU en Irán.

El predecesor de Trump, Joe Biden, había acordado en 2024 con el entonces canciller Olaf Scholz estacionar en Alemania un batallón estadounidense equipado con misiles de crucero Tomahawk de largo alcance. Berlín había apoyado el anuncio como una fuerte medida disuasoria frente a Rusia, que continúa su guerra contra Ucrania, mientras los estados europeos desarrollan sus propias capacidades en este ámbito. Sin embargo, Merz adelantó el domingo que EE UU no suministrará tales sistemas, ya que “los estadounidenses no tienen suficientes en este momento”.

Entre otras cosas, lo justificó alegando que Washington necesita esas armas para la guerra contra Irán y recordó que son “muy costosas” ya que una sola unidad cuesta dos millones de dólares. Según datos oficiales, el país norteamericano ha utilizado más de 850 misiles de crucero Tomahawk en los combates contra la república Islámica, lo que supone entre una quinta y una cuarta parte del stock estimado. Se calcula que la industria armamentística estadounidense necesitará hasta seis años para reponerlos, así como otras armas de largo alcance utilizadas contra Irán. “Se lleva meses hablando del tema, hasta ahora sin compromiso por parte de EE UU y tal y como lo veo en este momento, objetivamente hablando, apenas hay posibilidad de que EE UU ceda sistemas de armas de este tipo”.

Las declaraciones de Merz han desatado una mayor preocupación en el país que la reducción de las tropas estadounidenses, algo que desde Berlín insisten una y otra vez en que ya estaba prevista desde hacía tiempo. Hay que tener en cuenta que el arma alemana de mayor alcance de este tipo es el misil de crucero Taurus, que solo puede volar 500 kilómetros, mientras los Tomahawk alcanzan, según el modelo, entre 1.600 y 2.500.

Los países europeos no disponen actualmente de armas convencionales comparables de fabricación propia y según los expertos, a pesar de los planes actuales de desarrollar armas de este tipo, esto no será efectivo hasta la década de 2030.

Alemania también tenía previsto adquirir en los próximos años misiles de crucero Tomahawk, así como el sistema de lanzamiento Typhon, relativamente novedoso. Desde el Ministerio de Defensa, este lunes se ha intentado rebajar la preocupación, diciendo que no es “una cancelación definitiva”, al mismo tiempo que ha recordado que al final se trata de “comprar sistemas disponibles en el mercado”.

Para el socio de Merz en el Gobierno de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), si al final Trump cumple con lo anunciado, retira las tropas y no despliega los misiles de medio alcance acordados, “esto sería extremadamente preocupante”, según ha afirmado la vicepresidenta del grupo parlamentario del SPD, Siemtje Möller. En tal caso, ha subrayado, Alemania debería deliberar rápidamente en el llamado formato E3, que conforma junto con Francia y el Reino Unido, “sobre cómo se puede subsanar el vacío que se crearía en materia de política de defensa”. También ha acusado al presidente estadounidense de poner cada vez más en peligro la asociación de EE UU con Europa “con su política errática” y de convertir “la seguridad de cientos de millones de personas en un juguete de sus caprichos”.

Por su parte, el político conservador especializado en defensa Roderich Kiesewetter calificó de un “error garrafal” si no se instalan finalmente los misiles Tomahawk en Alemania. La renuncia de los estadounidenses a instalar misiles convencionales de medio alcance para contrarrestar una amenaza nuclear procedente de Rusia es “relevante para nuestra seguridad”, señaló en la cadena ARD. En su opinión, la renuncia al despliegue de los Tomahawk es “mucho más grave” que la anunciada retirada de miles de soldados estadounidenses de Alemania, ya que con ello se produce un “debilitamiento” del país. Además, ha indicado que esto vulnera los intereses de seguridad de la OTAN y lanza una señal errónea al presidente ruso, Vladímir Putin.

El experto en seguridad Nico Lange reclamó en el diario Süddeutsche Zeitung una alternativa a los proyectiles de medio alcance estadounidenses, y recordó que desde 2018 se sabe con certeza “que los misiles rusos Iskander están desplegados en Kaliningrado y nos amenazan”. “Rusia tiene, potencialmente, poder sobre nosotros gracias a sus misiles en Kaliningrado y podríamos caer en una situación de chantaje”, advirtió Lange.

Trump aboga desde hace tiempo por una menor presencia militar de EE UU en Alemania, un tema que ya planteó por primera vez durante su primer mandato, y que ha usado repetidamente como amenaza contra los aliados europeos para que estos asuman una mayor responsabilidad por su propia seguridad. Es probable que la amenaza de ahora siga adelante. El alcance real de la retirada prevista aún no está claro, al igual que las bases y unidades afectadas. Se espera que se den a conocer más detalles en las sesiones informativas del Pentágono y en las consultas con los aliados de la OTAN.

Alemania alberga la mayor presencia militar estadounidense en Europa, lo que hace que cualquier reducción sea significativa para las operaciones de la OTAN y la planificación de la seguridad europea. Las bases estadounidenses en Alemania sirven como importantes centros de mando, así como centros logísticos y médicos para operaciones en Europa, Oriente Próximo y África.

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