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Rusia todavía emplea, aunque menos, los drones iraníes para su ofensiva en Ucrania

El Kremlin no ha dejado de recibir armamento de Teherán pese a que dispone ya de sus propias fábricas de aparatos no tripulados. Kiev se ofrece ahora a asesorar a Occidente

Un miembro de la Fiscalía ucrania el pasado julio en la región de Járkov ante un modelo de dron Shahed-136, conocido Geran-2 en su versión rusa.Scott Peterson (Getty Images)

Rusia sigue recibiendo drones de Irán, especialmente el conocido Shahed, pese a que en estos cuatro años de invasión a gran escala de Ucrania ha ido instalando fábricas donde ya produce sus propios aparatos no tripulados. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ferviente defensor de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, estima que, desde febrero de 2022, han sido más de 57.000 los Shahed de fabricación iraní empleados contra territorio ucranio. El régimen “terrorista” iraní, dijo Zelenski en un comunicado el pasado sábado, ha facilitado, además, la tecnología necesaria para que Moscú se haya convertido en fabricante de ese mismo armamento.

“Rusia aún mantiene fuertes vínculos con la industria de defensa iraní”, aunque “el nivel de dependencia no es tan crítico para el ejército ruso” como meses atrás, explica por teléfono Vadym Kushnikov, director ejecutivo de Militarnyi, un medio ucranio especializado en defensa. Se refiere sobre todo al modelo Shahed 107, que Rusia recibe directamente de Irán, y al Shahed 236 con sistema de imagen térmica, del que, añade, “no hay evidencia de que Rusia haya fabricado”. En todo caso, cree que “sin duda” la actual ofensiva estadounidense e israelí va a afectar a la capacidad iraní de ayudar a Rusia.

El suministro de armas de Teherán no es vital para Moscú. “Las importaciones actuales procedentes de Irán son insignificantes y no afectarán a la operación militar especial. Las municiones de artillería iraní nunca fueron abundantes, y sus misiles, contrariamente a numerosos artículos de los medios occidentales, nunca han aparecido en el conflicto”, señala en Telegram Ruslán Pujov, director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías ruso (CAST, por sus siglas en inglés).

Pujov recalca que Rusia fabrica sus propios modelos de los drones iraníes desde hace tiempo. “Los Shahed 136 (Guerán 2 en su versión rusa) y, en pequeñas cantidades, el Shahed 238 (Guerán 3) y el nuevo Karrar (Guerán 5), aunque están muy modificados. El Guerán 2, en su forma actual, se ha desviado considerablemente del prototipo iraní”, explica el experto antes de añadir que “es más probable que Rusia esté transfiriendo la tecnología de sus modernizaciones a Irán”. En cualquier caso, no existen datos oficiales sobre la cooperación técnico-militar entre Rusia e Irán.

En 2023 ya estaba claro que la guerra relámpago planeada por el Kremlin había fracasado en ese propósito, y Rusia necesitaba el apoyo de sus aliados para continuar la invasión mientras adaptaba su economía a una producción militar masiva. China proporcionó chips y tecnología para fabricar misiles; Corea del Norte, munición de origen soviético a mansalva; e Irán, sus drones Shahed, un arma barata para bombardear las ciudades e instalaciones ucranias y saturar sus defensas antiaéreas.

La inteligencia occidental reveló en febrero de ese mismo año que Rusia estaba construyendo una fábrica de drones en la zona económica especial de Alabuga, situada en la región de Tartaristán, a un millar de kilómetros al este de Moscú. El objetivo, producir miles de aparatos de una versión mejorada del Shahed 136 iraní. Dos años después, este dron, el Guerán-2 [Geranio, en ruso], era una de las armas estrella que desfilaron ante Putin el 9 de mayo de 2025, el Día de la Victoria.

Otra importante fábrica de drones rusa es la de la compañía Kupol, ubicada en la región de Izhevsk, vecina de Tartaristán. Sujeta a sanciones occidentales, la planta ha sido visitada en varias ocasiones por especialistas chinos para comprobar el ensamblaje de los aparatos y sus pruebas, según unos documentos a los que tuvo acceso la agencia Reuters. Asimismo, esta fábrica ha recibido supuestamente varios modelos de las firmas chinas Sichuan AEE y Hunan Haotianyi para experimentar con ellos. Según Reuters, los papeles mencionan el GA 21, un modelo equivalente al Shahed 107 iraní.

Teherán suministró este dron a Moscú el año pasado. Esta versión más ligera del Shahed 136, de tres metros de ala y dos metros y medio de longitud, es capaz de transportar una carga explosiva de 15 kilos a 1.500 kilómetros de distancia.

Rusia, además, está aprovechando la guerra en Ucrania para llevar a cabo mejoras y actualizaciones como, por ejemplo, cambiar el alcance de los aparatos a los que dota de una ojiva más potente y que consume menos combustible, añade Kushnikov.

Ucrania ha apoyado abiertamente los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. El primero que lo ha hecho y sin ambages ha sido Zelenski, que considera al régimen de Teherán fiel aliado del Kremlin y, por tanto, directamente responsable del mayor conflicto armado que sufre Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente ucranio cree que la experiencia en defensa y en drones adquirida en los últimos cuatro años de contienda coloca a Kiev en una posición “irremplazable” para ayudar en Oriente Próximo y para la defensa del resto de Europa. No ha confirmado, en todo caso, si hay ucranios desplegados ya llevando a cabo labores defensivas para repeler la respuesta iraní.

En cuanto a la siguiente ronda de contactos entre Kiev y Moscú, bajo arbitraje de Washington, prevista para esta semana en Abu Dabi, Zelenski ha afirmado que no se ha suspendido, en respuestas a los periodistas a través de WhatsApp. Y ha propuesto como lugares alternativos Turquía o Suiza.

Las capacidades adquiridas por el ejército y los fabricantes de Kiev han colocado a Ucrania a la vanguardia de este tipo de armamento. Por eso, el primer ministro británico, Keir Starmer, aunque su país no participa en los ataques contra Irán, ha solicitado directamente ayuda a Zelenski para contrarrestar la respuesta iraní. “Traeremos a expertos de Ucrania, junto con nuestros propios expertos, para ayudar a los socios del Golfo a derribar los drones iraníes que los atacan”, ha señalado. De todos los drones que se emplean en este conflicto, los Shahed iraníes son los más conocidos y los que más pavor —y daños— generan.

“Es justo dar al pueblo iraní la oportunidad de librarse de un régimen terrorista y garantizar la seguridad de todas las naciones que han sufrido el terrorismo originado en Irán”, ha dicho Zelenski, quien ha añadido que “ahora todos pueden ver que la experiencia de Ucrania en defensa es, en muchos aspectos, irremplazable”. Un mensaje que ha reiterado a través de sus cuentas en las redes sociales: “Estamos dispuestos a compartir esta experiencia y ayudar a las naciones que ayudaron a Ucrania este invierno y durante esta guerra. Estamos dispuestos a trabajar en el desarrollo de las capacidades defensivas compartidas de Europa”.

Fabricados por menores de edad

El canal del Ministerio de Defensa ruso, Zvezdá, mostró las instalaciones donde fabrican sus drones por primera vez al público el verano de 2025. El reportaje no ocultaba la contratación de menores para la fabricación de drones. Según el medio, en las instalaciones trabajaban tanto estudiantes de noveno curso, es decir, a partir de unos 15 años de edad, como de la Escuela Politécnica de Alabuga. “Me llamo Darina, tengo 16 años, el año que viene voy a ganar 150.000 rublos (unos 1.600 euros al mes)”, dice una menor, enfundada en un mono de trabajo, en un reciente anuncio para reclutar empleados en la fábrica.

Esta fábrica también contrata personal extranjero. La planta ha reclutado a estudiantes foráneos que buscaban empleo en Rusia y se publicita en países de África, como Uganda, Etiopía y Botsuana. Las instalaciones, que producen cientos de drones que atacan a diario las ciudades ucranias, han sido bombardeadas varias veces por las fuerzas armadas de Kiev. En junio del año pasado, un trabajador murió y otros 13 resultaron heridos durante un ataque.

Los drones han pasado en los últimos meses a ser los verdaderos protagonistas de la guerra en Ucrania. De hecho, más del 90% de las bajas se produce por este tipo de armamento, altamente desarrollado por ambos bandos, según reconocen fuentes médicas del Ejército ucranio.

Alyona Getmanchuk, representante de Ucrania ante la OTAN, celebraba los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán con una foto en la que muestra restos de un dron iraní en su mano, según ha publicado en su cuenta de la red social X. “La respuesta a por qué los ucranios celebran en silencio la muerte del ayatolá Ali Jameneí está en la palma de mi mano: fragmentos de un dron iraní Shahed que cayó sobre mi casa en Kiev. Si sumamos cuatro años de guerra, son los drones suministrados y diseñados por Irán los que han causado los mayores problemas a los civiles ucranios”, ha afirmado.

Las agencias de propaganda rusas incluso suelen hacerse eco de las alabanzas recibidas por la versión rusa del Shahed iraní en los medios occidentales. “La publicación afirma que los Gueran 2 trascienden con creces el teatro de operaciones militares ucranio, y su creciente capacidad para detectar objetivos tanto estacionarios como móviles podría marcar un punto de inflexión en el conflicto”, citaba la agencia rusa Tass a la revista militar surcoreana Military Watch Magazine.

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