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Una guerra sin fecha de salida: la Operación Furia Épica de Trump para desgastar a Irán desde el aire

Los bombardeos contra Irán se perfilan como el inicio de una ofensiva duradera y de gran calibre

Misiles siendo deisparados desde el estrecho de Ormuz Foto: EUROPA PRESS | Vídeo: EPV

La operación Furia Épica de Estados Unidos contra Irán será, según Donald Trump, un despliegue “masivo y continuado”, en el que...

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La operación Furia Épica de Estados Unidos contra Irán será, según Donald Trump, un despliegue “masivo y continuado”, en el que el Pentágono cuenta con utilizar su mayor músculo militar en Oriente Próximo desde hace casi un cuarto de siglo para atacar a la Marina del país enemigo, su programa de misiles y a las propias autoridades. Un plan con el que Washington aspira a precipitar un cambio de régimen y en el que promete no escatimar esfuerzos militares. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, lo ha descrito como “la operación aérea más letal, más compleja y de mayor precisión en la historia”.

Según ha declarado un alto cargo de la Administración de Trump que habló bajo la condición del anonimato, el presidente decidió dar luz verde a la operación este fin de semana porque “recibimos indicaciones” de que Irán se planteaba adelantarse y golpear primero. “Si nos hubiéramos sentado a esperar ser atacados, las cifras de bajas y daños hubiera sido mucho mayor”, argumentaba para justificar los bombardeos. Según el Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, ningún soldado de esta nacionalidad quedó herido en los ataques del sábado.

Los bombardeos del sábado, a plena luz del día, incluyeron docenas de misiles Tomahawk lanzados desde los buques de guerra apostados desde hace días en aguas cercanas a Irán, y con los que la coalición israelí-estadounidense ha buscado neutralizar las defensas antiaéreas del país enemigo.

Aviones caza estadounidenses también participaron en este golpe, que promete ser el primero de toda una serie y que alcanzó, entre otros lugares, una escuela femenina en Minab, al sur de Irán, que ha dejado más de 85 muertos, la mayoría niñas, según la agencia de noticias estatal IRNA. El ataque, según el Comando Central, fue llevado a cabo por una fuerza conjunta, Scorpion Strike (Golpe de Escorpión), en la que, además de los buques y aviones en la zona, participaron efectivos de la Fuerza Espacial, el Ejército de Tierra y la infantería de Marina.

Por primera vez, esa fuerza utilizó drones LUCAS unidireccionales, de bajo coste e inspirados en los Shahed iraníes utilizados por los militares rusos que tanto daño han hecho a las fuerzas ucranias. “Esos drones ahora cumplen la venganza estadounidense”, sostiene el CENTCOM en un comunicado difundido en redes sociales.

Los bombardeos alcanzaron puntos en toda la geografía de Irán, desde las proximidades del estrecho de Ormuz, en el sur, hasta Urmía, en la frontera con Turquía e Irak, pasando por la capital, Teherán; la ciudad de Qom, sagrada para el chiísmo, e Isfahán, golpeada en junio pasado en la breve (45 minutos) operación Martillo de Medianoche contra las instalaciones nucleares iraníes.

“Todo lo que quiero es libertad para el pueblo”, declaró Trump en una rápida entrevista telefónica de madrugada para The Washington Post. En un discurso en redes sociales, llamó a los iraníes a levantarse contra su régimen una vez las fuerzas de Estados Unidos e Israel hayan terminado de preparar el terreno con sus ataques. “[Los ayatolás] estarán entonces a punto para que ustedes los derroquen”, prometió. En su alocución matutina, el presidente había avisado de la posibilidad de bajas entre las fuerzas estadounidenses, en una operación mucho más prolongada que la previa en Irán o la lanzada el 3 de enero en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro.

En los primeros ataques las fuerzas estadounidenses se han centrado en “objetivos de alto valor”, incluidas instalaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica, el cuerpo de elite iraní. También se han golpeado “emplazamientos subterráneos”, probablemente relacionadas con el programa nuclear de Teherán, e instalaciones navales.

Que se hayan atacado instalaciones navales, y que el presidente estadounidense se haya referido específicamente a la Marina iraní como uno de los objetivos preferentes, es significativo: los analistas apuntan que una de las grandes bazas de Teherán en la guerra que ha estallado este sábado es el cierre del estrecho de Ormuz y, con él, el tráfico de petróleo desde el golfo Pérsico. Irán respondió casi de inmediato lanzando misiles contra las bases estadounidenses en el golfo Pérsico.

Parece claro que, al menos por el momento, la operación no desplegará fuerzas estadounidenses sobre el terreno, la gran línea roja que los partidarios de Trump probablemente no le perdonarían. El despliegue no incluye el número de tropas necesario para una intervención terrestre —mucho menos un intento de cambio de régimen— en un país tres veces mayor que Venezuela y con una población de 92 millones de personas.

Los expertos consideran que el poderío estadounidense amasado en las aguas y los cielos de Oriente Próximo le da al Pentágono la capacidad de perpetrar ataques durante varios días seguidos, pero no semanas. Más allá, apuntan, serían necesarios repuestos y munición adicionales. Y, según publicaron esta semana medios estadounidenses, el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, había advertido a Trump en las sesiones de planificación y debate sobre la estrategia que los actuales arsenales son insuficientes: el material faltante se envió a Israel durante la ofensiva en Gaza y a Ucrania a lo largo de los cuatro años de guerra.

Por su parte, el objetivo de Irán “ahora es absorber los ataques de Estados Unidos e Israel, mantener sus posiciones y señalar que va a ampliar la guerra, y esperar a que los actores regionales medien en un alto el fuego”, opina Vali Nasr, profesor de la Universidad Johns Hopkins y antiguo diplomático, en un mensaje en la red social X. “Esperan que, si Trump no logra una victoria rápida, busque una salida, y las negociaciones después serán diferentes”, analiza.

Envío acelerado de aeronaves

En los últimos días,Estados Unidos ha acelerado el envío de todo tipo de aeronaves militares a bases en Oriente Próximo y el Mediterráneo, desde drones a cazas, pasando por aviones espía y aviones cisterna KC-46 y KC-135 —39 de ellos en tres días—, y de transporte C-130J, que se utilizan habitualmente para el desplazamiento de tropas y equipamiento muy pesado.

Los envíos también incluyen aeronaves E-3 Sentry, equipadas con sistemas de radar y detección aérea que permiten supervisar posibles campos de batalla y posiciones enemigas, así como drones de vigilancia Global Hawk. A finales de esta semana llegaron a Israel una docena de F-22, un modelo de caza furtivo de quinta generación que figura entre los más avanzados de la fuerza aérea estadounidense.

En el golfo de Omán se encuentra el pportaaviones Abraham Lincoln, junto a su grupo de escolta de tres destructores del tipo Arleigh Burke equipados con misiles guiados. A bordo del buque insignia viajan aviones F-35, los cazas más modernos de la fuerza aérea estadounidense.

En aguas cercanas a Israel se encuentra el coloso Gerald Ford, el mayor y más moderno portaaviones de la flota de Estados Unidos. Su dotación incluye aviones de combate F/A-18E y 18F Super Hornets, aeronaves de vigilancia aérea E-2D y helicópteros MH-60S y MH-60R Seahawk. Además, el Pentágono cuenta con otros destructores en el Mediterráneo oriental: buques de combate en el litoral reconvertidos en detectores de minas y submarinos.

Según ha apuntado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un mensaje en redes sociales, Trump estuvo supervisando los ataques durante la noche desde su residencia particular Mar-a-Lago, en Florida, donde pasa el fin de semana. Previamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, se había puesto en contacto con siete de los ocho líderes republicanos y demócratas de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos para informarles por adelantado del inminente ataque. El octavo no estaba disponible.

Por su parte, el Pentágono notificó a los legisladores miembros de los comités para las Fuerzas Armadas, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes a primera hora de la mañana de este sábado en Estados Unidos, una vez que comenzaron los bombardeos.

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