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Rusia muestra su “solidaridad” con Venezuela pero descarta actuar en defensa de su aliado

El Ministerio de Exteriores ruso difunde una cauta respuesta en la que condena la “agresión” y aboga por el diálogo

Rusia no saldrá en tromba en defensa de su aliada Venezuela ante el ataque de su socio Donald Trump. Así se deduce de las afirmaciones del Kremlin, que este sábado se ha limitado a mostrar su “solidaridad” hacia Caracas y exigir a Washington que aclare el paradero del presidente venezolano, Nicolás Maduro, capturado por fuerzas especiales estadounidenses durante la ofensiva militar. Moscú tampoco actuó el año pasado frente al bombardeo estadounidense de su aliada Irán.

La operación estadounidense en Venezuela sí suscita muchas preguntas entre los círculos nacionalistas rusos tras casi cuatro años de invasión a gran escala de Ucrania. Su mayor temor es que Washington inunde Ucrania con armas y los mercados con petróleo de Venezuela.

“Creemos que todos los socios que puedan tener agravios entre sí deben buscar soluciones a los problemas mediante el diálogo”, ha manifestado el Ministerio de Exteriores ruso a través de un comunicado en el que apoya la petición de Caracas y otros países latinoamericanos de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU.

Moscú se ha mostrado “sumamente alarmada” en las primeras horas de este sábado por la desaparición de Maduro y su esposa. “Exigimos el esclarecimiento inmediato de esta situación”, ha declarado el Ministerio de Exteriores ruso tras calificar el bombardeo como “una agresión armada profundamente preocupante y condenable”.

Moscú y Caracas firmaron el año pasado un “tratado de asociación estratégica”, un pacto similar al rubricado con Irán a finales de 2024. Sin embargo, Moscú descarta acudir en defensa de su aliado y solo ha reafirmado su “solidaridad con el pueblo venezolano” y su “apoyo a la línea del liderazgo bolivariano” tras conocer el asalto estadounidense.

Según explicó una fuente próxima al Ministerio de Defensa ruso a este periódico antes del ataque, la falta de recursos del régimen venezolano hacía inviable que Rusia apoyase a Venezuela militarmente cuando está totalmente enfrascada en su invasión de Ucrania. Además, Putin solo tiene ojos para Europa del este y su visión de un mundo repartido entre potencias nucleares es parecida a la de Trump.

Temor por el crudo y las armas de Venezuela

El discurso del Kremlin sobre un mundo multipolar y anticolonial ha hecho aguas en cuanto se ha sentado en la Casa Blanca un dirigente, Donald Trump, que, como Vladímir Putin, anhela el reparto entre potencias nucleares del control sobre otros países soberanos. En este caso, Europa del este para uno, Sudamérica para el otro.

Sin embargo, el éxito de la operación especial estadounidense ha suscitado una ola de temores entre la élite y los círculos belicistas nacionalistas rusos. El oligarca ruso Oleg Deripaska ha advertido de que Estados Unidos podría destrozar los presupuestos rusos hundiendo el precio del petróleo con una producción masiva de crudo venezolano.

“Si nuestros ‘socios’ estadounidenses llegan a los yacimientos petrolíferos de Venezuela (y ya han llegado a los de Guyana), controlarán más de la mitad de las reservas mundiales de petróleo”, señalaba el dueño de Rusal, la mayor compañía de aluminio del mundo.

Según Deripaska, Washington podría hundir el precio del barril de crudo por debajo de los 50 dólares (unos 42 euros), lo que obligaría a Moscú a exprimir todavía más a la industria privada cuando ya hace malabarismos en plena crisis de consumo. “Esto significa que a nuestro sagrado capitalismo de Estado le resultará difícil dejar todo como está: sin recortes, sin deshacerse de negocios no esenciales”, advertía el oligarca este sábado.

Otra preocupación es el destino de las armas que Rusia ha entregado al régimen bolivariano durante estos años. Esto incluye defensas antiaéreas S-300, Buk y Pantsir, además de lanzamisiles portátiles Igla; unas dos decenas de cazas Su-30 y misiles Kh-31; miles de rifles Kalashnikov; carros de combate T-72 y transportes blindados BTR-80.

“Está claro que Caracas no devolverá los préstamos a Moscú, pero ¿qué pasará con las armas rusas entregadas a Venezuela? ¿Acabarán en Ucrania con el consentimiento tácito de Trump?“, se preguntaba en Telegram un conocido bloguero de guerra ruso, Yuri Kotenok.

El general y diputado de la Duma Estatal Andréi Guruliov ha apuntado a la posibilidad de que se haya producido una traición a Maduro dentro de su régimen. “Hay más preguntas que respuestas. Venezuela tiene un sistema de defensa antiaérea y aviones de combate bastante serios y modernos”, ha señalado en un vídeo publicado en su canal de Telegram.

Guruliov reconoce que los círculos belicistas y ultranacionalistas rusos preguntarán ahora al Kremlin por qué no logró atrapar al líder ucranio, Volodímir Zelenski, como ha hecho Estados Unidos con Maduro. “Va a haber muchas quejas”, ha señalado, antes de subrayar que el derecho internacional “no funciona” y el régimen ruso debe prepararse: “Los fuertes devoran a los débiles. Hay un proceso de selección en marcha”.

“Envidia” por el éxito de la operación

Entre los altos cargos rusos solo se ha pronunciado el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, el locuaz Dmitri Medvédev. El expresidente ruso ha instado a Washington a repetir la captura de Maduro con Zelenski y ha enfatizado que en el nuevo orden mundial solo las armas de destrucción masiva protegerán a los Estados soberanos.

“La operación en Caracas fue la mejor prueba de que cualquier Estado debe fortalecer sus fuerzas armadas al máximo, impidiendo que los ricos y osados ​​alteren fácilmente el orden constitucional en busca de petróleo o cualquier otra cosa. ¡Y la única manera de garantizar la defensa es mediante un arsenal nuclear! ¡Vivan las armas nucleares!“, ha proclamado Medvédev en sus redes sociales.

Ucrania se deshizo de su arsenal de armas atómicas soviéticas en 1994 a cambio de garantías de seguridad rusas y estadounidenses, pero ello no impidió que fuera invadida por Moscú en 2014 —cuando se produjo la anexión de Crimea y la ocupación parcial de Donbás— y en 2022.

En Rusia han resultado odiosas las comparaciones entre el ataque estadounidense de este sábado y la “operación militar especial” desatada hace casi cuatro años por Putin para tomar Kiev y destituir, o matar, a Volodímir Zelenski.

“Pues vamos a tener envidia, camarada Beria”, ha manifestado en sus redes sociales la jefa de uno de los grandes medios de propaganda del Kremlin hacia el exterior, Russia Today [RT]. Margarita Simonián afirmaba en 2022 que Kiev caería “en tres días” y celebraba la invasión desatada contra Ucrania. Paradójicamente, uno de los canales de RT está orientado al público latinoamericano.

Por su parte, el enviado especial del Kremlin para las negociaciones sobre Ucrania, Kirill Dmítriev, se ha limitado a decir en sus redes sociales que “es la hora de ver los dobles estándares” ante ambas guerras.

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