Los periodistas de Marruecos se rebelan contra las restricciones a la libertad de prensa
Un reportero crítico con el Gobierno filtra un vídeo de la comisión oficial de la profesión en el que es insultado y se ven desamparados sus derechos
Dos centenares de periodistas marroquíes han protestado este viernes ante la sede del Ministerio de Comunicación en Rabat contra las restricciones impuestas desde la Administración a la libertad de prensa. En la inusual movilización de los informadores, algunos de los cuales cubrían su rostro con mordazas rojas, se han exhibido carteles y pancartas con las leyendas: “El periodismo no es un crimen”, “Disolución del Consejo Nacional de la Prensa” (CNP), órgano regulador, o “Retirada del proyecto 25.26″ (legislación sobre medios de comunicación). A pesar del reconocimiento de la libertad de expresión en la Constitución aprobada en 2011, Marruecos ocupa el lugar 129 sobre 180 países en la clasificación de Reporteros Sin Fronteras.
Con motivo del 25º aniversario de su llegada al trono, Mohamed VI indultó en julio del año pasado a los últimos periodistas encarcelados en el ejercicio de la libertad de expresión, según informes de ONG internacionales. Desde entonces se han dictado nuevas condenas contra informadores, en su mayoría por revelaciones sobre actividades irregulares de miembros del Gobierno. Uno de ellos es Hamid el Mahdaui, que ha acumulado sucesivas sentencias por sus informaciones. La difusión esta misma semana en su canal de YouTube de un vídeo filtrado en el que se observa como responsables de la Comisión de Disciplina de la CNP le denigran y le insultan ha sido la chispa que ha prendido la protesta de los periodistas marroquíes.
“El vídeo revelado por El Mahdaui demuestra, una vez más, la magnitud y profundidad de la crisis que afronta el sector periodístico. Todo es angustioso en su secuencia”, ha explicado este viernes el analista Abdelá Turabi en el semanario Tel Quel. Por encima de las quejas profesionales, la concentración de los informadores a la puerta del ministerio que expide las credenciales sin las cuales no pueden ejercer la profesión ha venido a expresar su descontento contra las “restricciones a la prensa libre e independiente”.
Hace un año, El Mahdaui, director del portal informativo El Badil, fue condenado en primera instancia a un año y medio de prisión por haber informado sobre un presunto vínculo entre el partido del ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, con el narcotráfico. Le implicó en el llamado caso de El Pablo Escobar del Sáhara, un capo de la droga encarcelado cuya declaración a la policía llevó junio a altos cargos de la política y del deporte en Marruecos. Ratificada su condena en apelación, El Mahdaui aguarda en libertad provisional a que el Tribunal de Casación dicte el fallo definitivo que puede volver a ponerle entre rejas. En su intento de renovar la acreditación como periodista, ha tenido que someterse al Consejo Nacional de Prensa.
El CNP es, en teoría, una institución autorreguladora, destinada a garantizar la ética y la regulación de la profesión sensible. Sin embargo, tras expirar el mandato de sus miembros, se designó directamente desde la Administración una “comisión provisional”, que debía haber quedado disuelta el mes pasado. Una veintena de ONG, entre las que figura la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, han denunciado los comentarios “insultantes” hacia el periodista por parte de los integrantes de la comisión y el “atentado a la dignidad de la defensa legal”, sufrido por sus letrados, lo que ha generado una protesta formal del Colegio de Abogados de Rabat. Las organizaciones que suscriben el comunicado conjunto consideran que en el vídeo difundido se observa “una violación flagrante del los principios deontológicos de la profesión” que precisa de una investigación oficial.
El portal digital informativo Le Desk reproduce el contenido de las conversaciones en el seno del comité disciplinario del Consejo Nacional de Prensa. “Se improvisa la ley, se insulta a las partes [se llega a denominar “canalla” a El Mahdaui], se manipulan los procedimientos, y se viola la separación entre sanción y apelación”, precisa este medio de investigación. “En el corazón de este caso se encuentran actores clave contra los cuales una respuesta política y judicial se hace ahora más que necesaria”, concluye Le Desk, al referirse a lo que califica de “escándalo mediático del año” en Marruecos.