Muere a los 113 años Rose Girone, la superviviente más longeva del Holocausto
Nacida en Polonia y fallecida en Nueva York, la mujer se convirtió en “una persona sin miedo” tras superar la barbarie nazi, según contó a una fundación
Rose Girone, considerada la superviviente más longeva del Holocausto, falleció en Nueva York a los 113 años el pasado lunes, según comunicó su familia y la Claims Conference, una organización que representa los derechos de indemnización de las víctimas judías del nazismo y de los supervivientes del Holocausto, a través de las redes sociales.
Girone murió en una residencia de ancianos de Long Isl...
Rose Girone, considerada la superviviente más longeva del Holocausto, falleció en Nueva York a los 113 años el pasado lunes, según comunicó su familia y la Claims Conference, una organización que representa los derechos de indemnización de las víctimas judías del nazismo y de los supervivientes del Holocausto, a través de las redes sociales.
Girone murió en una residencia de ancianos de Long Island, en Nueva York, según ha informado su hija, Reha Bennicasa. “Era una mujer fuerte, resiliente. Sacaba lo mejor de situaciones terribles”, recuerda Bennicasa sobre su madre, a la que califica también de “muy sensata”. “No había nada que no pudiera contarle para que me ayudara a resolverlo, nunca, desde la infancia”, agrega en el comunicado difundido por la Claims Conference.
Nació en 1912 en Janov —hoy parte de Polonia, y entonces de la región de Galizia del imperio austrohúngaro—, en el seno de una familia judía con el nombre de Rosa Raubvogel. Cuando tenía seis años, su familia se trasladó a Hamburgo, en el norte de Alemania, donde regentaba una tienda de trajes de teatro.
En 1938 se casó con Julius Mannheim, un judío alemán, y ese mismo año se trasladaron a la ciudad de Breslavia, que en ese momento era parte del Reich alemán —no fue hasta después del final de la II Guerra Mundial que la ciudad pasó a ser parte de Polonia; hoy se llama Wroclaw—. Su marido fue detenido en la Noche de los Cristales Rotos (9 de noviembre de 1938) y trasladado al campo de concentración de Buchenwald, cerca de la ciudad alemana de Weimar.
Ella, que estaba en ese momento embarazada de ocho meses, logró escapar, gracias a que un soldado nazi se apiadó de ella al ver su estado de gestación. Poco después dio a luz a su hija Reha. “No pude ponerle el nombre que quería: Hitler tenía una lista de nombres preparados para los niños judíos y este era el único que me gustaba, así que la llamé así”, contó en una ocasión a la Fundación USC Shoah en el pasado.
Rose Girone pudo abandonar la Alemania nazi a tiempo, en 1939, gracias a que logró comprar un visado chino con ayuda de un pariente en Londres. Shanghái era entonces uno de los últimos puertos abiertos del mundo que aceptaba refugiados judíos. Presentó el documento a las autoridades nazis y, gracias a él y a un rescate, pudo conseguir la liberación de su marido de Buchenwald. En esa época aún era posible sacar a prisioneros judíos bajo ciertas condiciones. “Solo dejaron salir a mi padre con la condición de que les pagáramos y de que saliéramos del país en un plazo de seis semanas. Y eso hicimos”, declaró su hija Reha al New York Jewish Week en 2022.
Refugiada en China
Pero Japón estaba en guerra con China y poco después de su llegada, los japoneses ocuparon los puertos marítimos chinos y se ordenó a los judíos que se trasladaran a guetos. Como refugiada en la ciudad china, Girone empezó a tejer hasta acabar montando su propio negocio y vender sus productos en una tienda de lujo de Shanghái. En 1947, la familia consiguió un visado para Estados Unidos y viajó en barco a San Francisco. Desde allí fueron hasta Nueva York, donde se reunió con otros familiares.
En la ciudad estadounidense, Girone continuó con su negocio de tejer hasta que finalmente abrió una tienda. Se divorció de Mannheim y, poco después, en 1969, se casó con su segundo marido, Jack Girone, que falleció en 1990.
“Mi madre estaba muy orgullosa de todos sus diseños”, cuenta Reha en la publicación judía. “La gente traía anuncios de Vogue y similares y decía que quería algo como lo que había en esa foto en concreto. Algunos también venían con patrones complicados. Mi madre se sentaba y a menudo la descubría con papel milimetrado. Le encantaba”.
Según contó a la USC Shoah Foundation, ser una superviviente le enseñó a encontrar algo bueno incluso en los acontecimientos trágicos. “Nada es tan malo que no pueda salir algo bueno de ello”, dijo, y añadió que a través de su experiencia se convirtió en “una persona sin miedo. Podía hacer cualquier cosa”.
En 1980, a la edad de 68 años, Girone vendió su negocio y vivió sola en su apartamento hasta los 103 años. Para su larga vida, Rose tenía la siguiente receta, que reveló en su 113 cumpleaños al diario judío Jüdische Allgemeine: “El secreto de una vida larga y saludable es simple: vive cada día con un objetivo, ten hijos maravillosos y come mucho chocolate negro”.
De acuerdo con datos de la Claims Conference, encargada de administrar el pago directo a los supervivientes del Holocausto, de los aproximadamente 220.000 que aún viven distribuidos en 84 países, unos 14.000 residen en Nueva York. Tras la muerte de Girone, Mirjam Bolle es considerada ahora la superviviente del Holocausto más longeva. La israelí nacida en Holanda cumplirá 108 años el 20 de marzo.