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Fernández de Kirchner se despega de los cuadernos de la corrupción

La exmandataria se declara una perseguida política y acusa al juez de no haber conseguido ninguna prueba contra ella

Cristina Fernández de Kirchner, a su llegada a los tribunales de Comodoro Py.
Cristina Fernández de Kirchner, a su llegada a los tribunales de Comodoro Py. REUTERS

Mauricio Macri atribuyó a los llamados "cuadernos de la corrupción" parte de la inestabilidad económica que sufre Argentina, horas antes de la citación de Cristina Fernández de Kirchner en los tribunales por esa causa. La expresidenta se negó a declarar, pero presentó un escrito ante el juez Claudio Bonadio en el que vuelve a declararse una perseguida política. "Reitero mi negativa de manera categórica y terminante, de haber formado parte de algún tipo de asociación ilícita, así como también de haber cometido delito alguno", se defendió en el texto.

El juez Claudio Bonadio tiene en sus manos la que puede ser la mayor causa de corrupción de la historia de Argentina. El escándalo estalló hace un mes, cuando el diario La Nación publicó ocho cuadernos de un exchofer del poder que revelaban con todo lujo de detalles una supuesta red de sobornos en la que están involucrados empresarios, exfuncionarios y jueces. La causa creció cuando una docena de detenidos admitió pagos en negro ante el juez a cambio de beneficios judiciales.

Fernández de Kirchner acusó hoy a Bonadio de no haber conseguido "ni siquiera una mínima prueba" que acredite que estuvo al frente de esa red y sembró sospechas sobre su investigación por supuestamente omitir la participación del grupo empresario de los Macri, uno de los más importantes del país. El primo del presidente, Angelo Calcaterra, fue uno de los primeros empresarios en confesar el pago de sobornos y declarar como arrepentido en la causa, después de que la empresa que dirigió durante el kirchnerismo, el grupo Iecsa, saliese citada en los cuadernos.

La causa cuenta ya con 17 arrepentidos y 28 personas imputadas, entre ellas la expresidenta. Kirchner cargó con dureza contra esas delaciones, que considera que fueron orquestradas contra ella. "Aparentemente merecen un premio mayor quienes de cualquier manera puedan atribuirme algo que se parezca a un delito. En definitiva ni siquiera en tiempos de la inquisición se atrevieron a tanto", señaló la exmandataria.

Entre los arrepentidos hay numerosos empresarios, como el extitular de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, quien declaró que entre el 10% y el 20% del precio de la obra pública se destinaba a sobornos. Pero los testimonios que más preocupan al kirchnerismo son los de quienes formaron parte de su Gobierno, como el exsecretario de Obra Pública, José López, quien también aceptó declarar como arrepentido. Fernández de Kirchner no puede ir presa porque está protegida por sus fueros como senadora, pero no podido evitar que la Justicia la acorrale cada vez más.

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