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Detenido un sindicalista allegado a Cristina Kirchner por asociación ilícita

La ola de arrestos por corrupción del entorno de la presidenta llega ahora a un sindicalista clave, Omar "caballo" Suárez, al que el juez decreta un embargo por 600.000 dólares

El sindicalista Omar Suárez al momento de la detención. Ampliar foto
El sindicalista Omar Suárez al momento de la detención. Télam

Varios tribunales de justicia en Argentina siguen los pasos del entorno político, empresarial y sindical de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Así, los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez y el exsecretario de obras públicas José López, entre muchos otros funcionarios del gobierno anterior, pasan sus días visitando las cortes federales en diversas causas por corrupción. Báez y López están en la cárcel. Ahora es el turno del sindicalista Omar Caballo Suárez, secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) desde 1989 quien fue detenido y embargado por un total de 10.000.000 de pesos (660.000 dólares).

El titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 6, Rodolfo Canicoba Corral, tomó la decisión de enviar tras las rejas a Suárez a sólo 24 horas de que sumara nuevos elementos en el marco de la investigación que se le sigue al sindicalista por presunta “asociación ilícita en calidad de jefe, administración fraudulenta y coacción”. De esta manera, el magistrado que en 2012 cerrara una causa contra la expresidenta Cristina Fernández por presunto enriquecimiento ilícito, dio a lugar a la denuncia presentada por la diputada nacional del PRO Gladys González, quien además oficia de interventora del SOMU y al pedido del fiscal federal Ramiro González, quien le había requerido al magistrado que Caballo sea investigado por el presunto delito de haber sacado fondos del gremio marítimo a través de empresas controladas por gente de su entorno.

“El fiscal creyó en el trabajo que venimos haciendo, soportando amenazas, presiones y un permanente accionar para obstruir la investigación. Esta nueva imputación contra Suárez y las instrucciones que solicita el fiscal como medidas probatorias nos permitirán avanzar aún más sobre la falta de transparencia en el origen de los fondos que se usaron para crear diferentes sociedades, que tienen como titulares al propio Suárez, a familiares y miembros de su entorno", dijo a la prensa la diputada González.

Y agregó: “Esta resolución del fiscal da paso a las nuevas pruebas que hemos aportado que dan cuenta de conductas sospechosas relacionadas con el delito de lavado de activos, como: las mismas personas ocupando cargos directivos en las diferentes empresas, los mismos domicilios para las diferentes empresas, la falta de solvencia económica de los accionistas de las empresas para adquirir esas acciones, facturas correlativas, movimientos de dinero inusuales de dichas empresas, operaciones que no tienen nada que ver con el objeto social de la empresa etc. Todos actos contemplados en la resolución 121 de la UIF que nos alertan sobre la posible comisión del delito de lavado (de dinero)”.

En el listado de empresas de dudoso proceder figuran la Fundación Azul para el cuidado y la preservación del medio ambiente marino, fluvial y lacustre; Marítima Maruba SA; Mercantes SA; Pescamarine SA y San Jorge Marítima SA; entre otras. La interventora del SOMU había señalado que la Fundación Azul estuvo presidida por el propio Omar Suárez y tuvo como tesorera a su hijastra María del Carmen Cabrera Peña.

Suárez, que ya había sido procesado por Canicoba Corral en 2014 por el delito de “entorpecimiento de la navegación”, nació en una pequeña ciudad fronteriza de la provincia de Corrientes, a casi 1.500 kilómetros de Buenos Aires. Es hijo de un carpintero que trabajaba para la Prefectura Naval y de una costurera. A los 22 años ingresó a la actividad y rápidamente se afilió al SOMU, gremio que ha dirigido con mano de hierro durante 27 años, gracias a sus vínculos con el expresidente Carlos Saúl Menem, el sindicalista Luis Barrionuevo, el exmilitar golpista Aldo Rico y, finalmente, el matrimonio Kirchner.

Sin embargo, la relación más poderosa que dice tener Suárez es con el Papa Francisco, con quien se reunió por última vez en 2015, en un viaje en el que coincidió con Cristina Fernández y en cuyo honor bautizó una emisora de radio con su nombre. Sus allegados dicen que el apodo que lo acompaña desde hace décadas se debe a que, al igual que los equinos, “Caballo” Suárez primero atropella, y después habla.