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Muere en un intento de robo un joven argentino premiado por la NASA

David Varlotta tenía 24 años y un asteroide lleva su nombre

David Varlotta durate una entrevista con la TV Pública.
David Varlotta durate una entrevista con la TV Pública.

Hace cinco años, David Varlotta obtuvo el segundo puesto en la 62° Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Intel-Isef, en Los Angeles. El jurado premió su proyecto para destilar agua en zonas áridas destinado a ayudar a niños de una escuela de Jujuy, en el noroeste argentino. Tiempo después la NASA decidió distinguir su invento y puso su nombre a un asteroide recién descubierto. El lunes 30 de mayo este joven de 24 años recibió un tiro por la espalda cuando dos delincuentes intentaron, sin éxito, robarle el auto en la puerta de su casa en Villa de Mayo, en el conurbano de Buenos Aires. Tras una semana de pelea, Varlotta murió.

Su madre, Mirta, contó a la prensa que su hijo llegó de madrugada y ella misma se encargó de abrirle la puerta. Fue en ese momento que vio a dos hombres armados, se asustó y gritó. “Eran muy jovencitos, dispararon y se fueron. Tal vez no se esperaban tener gente despierta adentro. Mi hijo no se resistió, bajó del auto y ya, le dispararon y lo mataron”, dijo la mujer. En 2011, Varlotta presentó en Los Ángeles, junto a su compañera Ruth Maurete, un proyecto que llamó “Sistema Autónomo de Destilación de Agua S.A.D.A.”, y ganó. Semanas después la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo recibió en la Casa Rosada. En 2013 llegó el premio de la NASA. Varlotta manifestó entonces su sorpresa en una entrevista concedida a la TV Pública. “Creo que es algo que me supera”, dijo el joven.

El proyecto de Varlotta y Maurete nació para descontaminar el agua en el noroeste argentino para cultivar alimentos. En esas zonas la actividad minera es el principal enemigo, y los valores de arsénico en general son muy altos. Los dos jóvenes idearon como solución un "sistema de destilación de bajo costo, propulsado por energía solar, que libera de metaloides y bacterias el agua volviéndola nuevamente apta", según dice su proyecto.

El padre de David es pastor de la Iglesia Evangélica Menonita de Moreno. Tal vez por eso el discurso de la madre tomó una distancia prudente de los clásicos pedidos de mano dura que los familiares de las víctimas lanzan a las cámaras cuando los periodistas los consultan en caliente. Esta vez, la madre prefirió destacar la figura de la víctima. “Desde niño David fue muy estudioso, representó a Argentina en Perú y todos esos logros lo llevaron al certamen más importante en Los Ángeles”. Sobre la inseguridad dijo que estaba “muy triste”. “Esto lo vemos todos los días. Habrá justicia divina, sin duda, pero también debería haber justicia humana”, concluyó la mujer.

La muerte de David ha provocado un gran impacto en Argentina en momentos en que la inseguridad ha vuelto al listado de preocupaciones sociales. Las estadísticas oficiales sobre hechos delictivos dejaron de publicarse en 2008, como denunció el Gobierno de Mauricio Macri en un informe de situación heredada que llamó “El estado del Estado”. Sin embargo, se sienten en la calle. “En diciembre de 2015, dos de las principales preocupaciones de los argentinos eran la inseguridad y el narcotráfico, que habían crecido en el país hasta llegar a convertirlo en el tercer proveedor mundial de cocaína y el país con la mayor tasa de robos del mundo. Todo esto sucedió en un contexto donde se desarticularon las fuerzas de seguridad”, sostuvo el Ejecutivo. El caso Varlotta ha reavivado los temores.

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