Las voces del pasado siempre están hablando
Hay historias y protagonistas que no se olvidan, ya sea la señora de Tejero insultando a su marido o, de forma más insoportable, las víctimas de Irán y de Israel
No sé si conocen la historia de Saturo Tabaka, un señor japonés que tras el asesinato de su esposa en 1999 decidió mantener intacta la habitación del crimen, por si la tecnología pudiera resolver el caso en el futuro. Para ello pagó el alquiler del piso desde entonces, aunque no vivía nadie, para dejar todo como estaba, una cápsula de tiempo detenido. Hasta que en 2023 sucedió lo que esperaba: nuevas técnicas de ADN revelaron la culpable (una amiga de él celosa). Este hombre dice que no fue una obsesión, sino que quería poder decir a su hijo que hizo todo lo posible para saber la verdad y que ...
No sé si conocen la historia de Saturo Tabaka, un señor japonés que tras el asesinato de su esposa en 1999 decidió mantener intacta la habitación del crimen, por si la tecnología pudiera resolver el caso en el futuro. Para ello pagó el alquiler del piso desde entonces, aunque no vivía nadie, para dejar todo como estaba, una cápsula de tiempo detenido. Hasta que en 2023 sucedió lo que esperaba: nuevas técnicas de ADN revelaron la culpable (una amiga de él celosa). Este hombre dice que no fue una obsesión, sino que quería poder decir a su hijo que hizo todo lo posible para saber la verdad y que se hiciera justicia.
Leí esta historia el día en que se desclasificaron los archivos del 23-F, y llevo un rato intentando asociar las dos cosas de forma ingeniosa, pero no se me ocurre nada, aunque veo una conexión misteriosa. Tan misteriosa que, ya digo, no la sé explicar, y mucho menos al leer las conversaciones de la señora Tejero, que podían haber sido firmadas por Ibáñez. Comparas esto con esa precisión nipona, que tiene algo inhumano, y el efecto es menos serio, casi reconciliador con el pasado. Hacía años que no leía la palabra gilipuertas. Aunque no es lo mismo ser anacrónico en 1981, como esta señora, que en 2026, que aún hay gente así.
La relación con el propio pasado a veces es complicada, si aguarda una respuesta. Hay cosas que no se olvidan y voces del pasado que siguen hablando solas, esperando que alguien un día las escuche. Lees a la señora Tejero y es como si la estuvieras oyendo y no hubiera pasado el tiempo, pero ahí estaba en un cajón. Veamos, por ejemplo, dos noticias de hace dos años. El 3 de enero de 2024 en Irán se ejecutó la pena impuesta a una mujer kurda, Roya Heshmati, de 34 años, condenada por no llevar hiyab (el velo que cubre el cabello): 74 latigazos. A mí me dan medio y hasta me pongo una gorra MAGA. Aun así, en el momento tuvo el valor de quitarse el velo que le habían puesto, algo que podía subir los latigazos, y tuvieron que ponérselo a la fuerza mientras la azotaban. Ella contó en Facebook: “Cuando comenzaron los latigazos, recité en silencio una poesía sobre la liberación y la resistencia”. Supongo que sigue recitándola en silencio, solo es uno de miles de casos que leí en su día. No sé por qué, se me quedó, y a veces me digo: ¿qué será de esta chica? Es pensar en ella y mi posición respecto al velo y demás se aclara de inmediato.
También en enero de 2024 el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ) se pronunció sobre la denuncia de Sudáfrica contra Israel por genocidio. Fue a los tres meses del ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, que ahora parece pronto, pero entonces ya parecía tarde (iban 25.700 muertos y 360.000 viviendas destruidas o dañadas). El TIJ decidió que mientras estudiaba la cuestión, y la sigue estudiando, Israel al menos debía “tomar todas las medidas” posibles para prevenir un genocidio en Gaza y adoptar “medidas inmediatas y efectivas para permitir la prestación de los servicios básicos y la asistencia humanitaria”.
El tiempo transcurrido y lo que ha pasado desde entonces son algo insoportable, imborrable para muchos años. No dejará de hablar, seguirá presente en el futuro. Pero sin tener que esperar a ese día, lo cierto es que aquella orden sigue vigente. No crean que a Gaza ha vuelto la paz, la situación es catastrófica e Israel sigue incumpliendo esa orden: este domingo 1 de marzo es la fecha límite que ha puesto para que 37 ONG abandonen los territorios palestinos ocupados. Entre ellas, Médicos Sin Fronteras, Save The Children o Cáritas. Y el 1 de marzo es hoy.