Ir al contenido

Paul Dano: “Lo triste de ver famosos que se meten en política es que muestra lo impresionables que somos”

Toda generación necesita a un actor que encaja en los papeles que se salen de lo habitual. En ‘El mago del Kremlin’, Dano vuelve a demostrar que es el de la nuestra.

Paul Dano viste ACNE STUDIOS.ANTONIO MACARRO

Polemista nato, el pasado diciembre Quentin Tarantino se pasó por el podcast de Bret Easton Ellis para hablar de cine, del suyo y del de otros. Le dio por compartir su lista de películas favoritas del siglo XXI, un ranking ecléctico y tan peculiar como él en el que después de Black Hawk derribado, Toy Story 3, Lost in Translation y Dunkerque situaba en quinto lugar Pozos de ambición, de Paul Thomas Anderson. Añadió sobre la película protagonizada por Daniel Day-Lewis que la habría colocado más arriba si no fuera por un actor: “Tiene un fallo enorme, y ese fallo es Paul Dano”, aseguró. “Es un flojo, tío. Es el eslabón más débil. Es un tipo débil y aburrido. Daniel Day-Lewis demuestra que no necesita un buen contrapunto. ¡Se supone que es una película de dos personajes y no lo es! ¿Lo pones con el actor más flojo del SAG [el sindicato de actores]? ¿Con el más flojo del mundo?”.

Dano (Nueva York, 41 años) no contestó, pero tampoco le hizo falta, porque Hollywood se volcó en su defensa: “El actor descancelado”, le llamaron. Y hasta Day-Lewis, que fue quien le sugirió para el papel, y que no suele manifestarse, habló a través de sus representantes en su favor.

Probablemente, Paul Dano se haya reído en su casa con todo esto. El actor lleva más de la mitad de su vida actuando, desde que debutara en L.I.E. en 2001, y se ha acostumbrado a que Hollywood le haya ido colgando etiquetas: el rarito, el intenso, el serio… El punto de inflexión en ese etiquetado fue 2022, cuando en el mismo año interpretó una oscurísima versión del villano Enigma en The Batman y también al afable padre de Steven Spielberg en la película de este sobre su infancia, Los Fabelman. Casado con la actriz, guionista y dramaturga Zoe Kazan, con la que tiene dos hijos, en los últimos años lucha por encontrar el equilibro entre la conciliación (“Los dos somos autónomos”, apunta) y sacar adelante su siguiente proyecto como director.

“Me preocupa menos cómo me ven. cuando eres más joven es más importante y te asusta”

Por eso trabaja menos como actor, selecciona más. “El éxito es poder elegir, supongo”, dice, consciente de su privilegio. Pero tuvo claro meterse en la piel de Vadim Baranov, personaje ficticio que el escritor Giuliano da Empoli utiliza en su novela El mago del Kremlin para explicar el ascenso de Putin y cómo se transformó Rusia en lo que es hoy. El director Olivier Assayas y el escritor Emmanuel Carrère adaptan la novela al cine. El resultado, que llega este viernes a los cines, es un complejo thriller político que habla de la corrupción del poder y de nuestro mundo.

A su paso por el Festival de San Sebastián, meses antes de la declaración de Tarantino, hablamos con Dano de cómo le siguen viendo en el cine. En realidad, que Olivier Assayas cuente con él o que su próximo estreno previsto sea compartiendo reparto con Javier Bardem y Penélope Cruz en el prestigioso proyecto internacional Bunker, de Florian Zeller, es toda la defensa que necesita.

Hace un par de años dijo que hacía mucho que no tenía que pasar por pruebas de casting, ¿Olivier Assayas tampoco le hizo una? No, la verdad, fue la típica llamada de mi agente: “Léete este guion”. Lo leí, hablé con Olivier por zoom, me ofreció el papel y dije que sí. Estaba claro, tenía que hacerlo, es ese tipo de proyecto con el que fantaseaba cuando soñaba con ser actor. Es una historia extremadamente convincente. Una especie de mirada tras las bambalinas del poder. Había mucho que aprender, que intentar comprender y que extraer. Además, soy fan de Olivier, no le conocía personalmente, pero sí su trabajo. En persona es un hombre muy amable e inteligente y un tipo muy, muy listo. Y escribe el guion con otra persona muy lista, Emmanuel Carrère.

Supongo que entonces no sabía tanto sobre Rusia, sobre su política, Putin y su entorno… ¿Por dónde empezó para sumergirse en una historia tan compleja? Bueno, hay varios caminos diferentes y los recorrí todos. El guion, para mí, es la Biblia, construyo el personaje desde ahí. En este caso, el abuelo de mi personaje era un aristócrata que cayó en desgracia con los bolcheviques. Su padre era un burócrata al que le pasó lo mismo con el comunismo. Así que él es alguien obsesionado con no caer en su época. Empieza en el teatro de vanguardia, pero cuando ve que no funciona, recurre a una especie de televisión mercenaria y de ahí da el salto a la política. Esa era para mí la columna vertebral emocional y psicológica del personaje. Y luego hay una gran cantidad de investigación para ayudar a fortalecer todo eso, para poder actuar menos y creer de verdad lo que estás diciendo.

¿Cómo fue ver a Jude Law como Putin la primera vez? [Risas] ¡Muy sorprendente! Nos llamaron a Alicia [Vikander] y a mí para ir a verle el día antes de empezar a rodar, en la última prueba de maquillaje y fue maravilloso. Antes de verlo como Putin era muy abierto… pero en cuanto entró en la energía Putin… ya sabes.

Usted interpreta a un personaje ficticio en otra época y haciéndolo está hablando de lo que está sucediendo ahora mismo en su país ¿Cómo vive este momento? Estoy seguro de que las generaciones anteriores a mí pensaban que nada sería peor que Vietnam y Nixon, pero podía serlo y lo es. Este es un momento extremadamente difícil, especialmente en EE UU. Es aterrador, mira como han amordazado a los medios de comunicación y las tácticas del miedo… Espero que el ADN de nuestro país, que se construyó sobre la idea de la democracia y de la esperanza, de alguna manera, finalmente permanezca. Espero que todos encontremos el camino de regreso.

Como actor, ¿se siente cómodo posicionándose políticamente? Creo que hoy en día, con las redes sociales, es demasiado fácil para la gente decir cualquier cosa. Pero también creo que necesitas estar muy bien formado e informado si vas a hablar en público y yo de lo que me siento más cómodo hablando es de mi trabajo. Y que ese trabajo hable por sí mismo. Espero que esta película pueda ser una reflexión útil.

La película es una reflexión sobre el poder y usted ha dicho que su poder es decir no. Cualquiera debería ser capaz, pero la motivación de mi personaje es la ambición y la lujuria, y no hablo de una lujuria sexual, sino de la atracción por el poder. Al dar el salto del teatro a la política se volvió mercenario y cómplice. Es como si un artista que intentara ser un mago bueno acabase convertido en un mago oscuro. Yo estoy muy alejado de esa relación con el poder.

¿Se imagina haciendo el viaje a la política? No, no podría. Pero hay claramente un tipo de personalidad que quiere fama y esa relación con la política. Lo triste de ver famosos que se meten en política es que muestra lo impresionables que somos y creo que la película también trata sobre eso. Sobre controlar la narrativa y el momento de posverdad que vivimos. Cómo hemos aceptado esa palabra es algo bastante perturbador. Hace unos años no significaba nada, pero desafortunadamente, ha acabado siendo una táctica muy poderosa para borrar la verdad.

Sobre ese control de la narrativa, a usted le han llamado el tipo raro, el malo, el buenazo… ¿le afecta? Ahora me preocupo menos por cómo me ven. Cuando eres más joven, es más importante y te asusta. Ahora me preocupa más lo que aporto al mundo como padre o como ser humano, que el trabajo.

Realización: Pedro Canicoba

Archivado En