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La resurrección de Barry B: “Este proyecto es la segunda parte de mi vida. La primera fue joderla”

Por culpa de un accidente Gabriel Barriuso creó a Barry B, y ahora ese personaje lo ha convertido en estrella. En ‘Infancia mal calibrada’, su último EP, el músico busca el perdón, retrata su desprejuiciado gusto musical y marca el inicio de algo nuevo

Barry B posa para ICON antes de su primer concierto en La Riviera (Madrid).Daniel de Jorge

“Siento que tengo algo que sanar, estoy podando las heridas del corazón, aun sabiendo que así crecerán más”, canta Barry B en su última producción Infancia Mal Calibrada (2025). Un proyecto que es “terapia pura, la segunda parte de la vida, porque dejé el curro y estoy haciendo algo que me gusta. La primera parte fue joderla y ahora viene perdonarse”, dice. Barry B es el alter ego de Gabriel Barriuso (Aranda de Duero, 31 años), el personaje por medio del cual ha sacado dos álbumes en menos de un año. A través de Barry, Barriuso ha podido hacer lo que Gabriel nunca se atrevió: reflexionar sobre su infancia, sus errores y su mal de amores. “Todo el mundo necesita un alter ego, porque la gente necesita formas de liberarse. Yo he sido muchas veces más Barry que Gabriel, un rockstar con el ego por las nubes, pero luego, o aprendes a domarlo o no llegas a los 40”.

Fuera del personaje, afirma, sigue siendo ese chaval de barrio que, a pesar de decir que se ha preparado para el momento que vive, se pone nervioso en una entrevista. Para esta cita nos reunimos en la sala de ensayos Sonic Boom en el barrio madrileño de San Blas. Aunque se le nota un poco cansado de repetir la anécdota, recuerda que el punto más “jodido” de su vida fue un accidente de coche en 2020. Después de beber un par de cañas en un bar, Barriuso se puso al volante y chocó contra tres coches que estaban aparcados. “Estaba becado, había hecho prácticas en una empresa de componentes de automóviles de Burgos, me iba a ir a México… Hasta que un día, de pedo, estampé el coche. Lo reventé. Por suerte no le pasó nada a nadie, ni tampoco a mí, pero fue un punto de inflexión”, recuerda.

Sí hubo consecuencias: antecedentes penales, la retirada del carnet de conducir y la cancelación de su plan de estudios internacionales. Sin embargo, lo que derrumbó a Gabriel Barriuso dio vida a Barry B. “Volví a trabajar al restaurante de mis padres en Aranda para pagar las multas y en mi tiempo libre regresé a hacer música con el iPad, a jugar con programas y a juntarme con productores como DRUMMIE”. Barriuso habla de volver a la música porque ya hacía música antes de Barry B. En 2013 tocó con su banda de punk, The Girondines, en el Sonorama Ribera, y los bolos siguieron hasta 2016. Pero la banda nunca levantó y él se dedicó de lleno a la ingeniería. Se concentró en conseguir oportunidades laborales: después del accidente, en el negocio familiar, luego en servicios de ingeniería antiincendios y después en domótica. En su tiempo de asueto, la música era un desahogo. “Yo me iba a casa y decía: ‘Ya está, ahí quedó la movida. Ahora, a hacer lo que me gusta”.

Los primeros sencillos de Barry B salieron en 2021. Temas como Kit Kat, Soleá y ROOKIES marcaron un antes y un después en la carrera del músico. “Gracias a un contacto de Aranda las canciones llegaron a Sony y obtuve mi primer contrato de distribución”. Al poco, se mudó a Madrid, donde compartía piso con Rusowsky y Ralphie Choo, dos artistas españoles que hoy manejan carreras de talla internacional —el primero es la portada del número de febrero de ICON— y que entonces se encontraban al inicio de sus carreras.

“En esa casa la música surgía”, afirma Barry B. Por la mañana, iba de casa en casa haciendo instalaciones eléctricas de todo tipo, y por la tarde, escribía, componía y producía su primer disco, CHATO (2024). Un álbum personal que lo enfrentaba a sus demonios: “No puedo caer del cielo y ser un pobre diablo, con todo ese lamento me hice una trinchera”, canta en Si alguna vez. Enfrentarse a sí mismo a través de la música fue lo que lo salvó de “terminar en el pozo”, admite. Chato, titulado por el apelativo cariñoso con el que lo llamaban en su casa, era un disco con personalidad, con bases de rock inspiradas en la música que Barriuso solía escuchar en casa, referentes del pop rock británico que poco tenía que ver con el sonido urbano de sus compañeros de piso.

Cuatro meses después de su publicación, tenía tantas presentaciones que ya no podía compaginarlas con su trabajo. Ahí fue cuando vió que podía arrancarse por la música y dejar la ingeniería. “Yo confiaba en las canciones plenamente, es lo más importante, es lo que se mantiene en la cabeza de la gente y lo que vibra con la gente, y yo he tenido suerte porque los temas han conectado”.

Barry B suma más de un millón de oyentes mensuales en Spotify. Su colaboración con Carolina Durante Yo pensaba que me había tocado Dios supera los 13, e Infancia Mal Calibrada ya acumula más de nueve entre sus siete temas. El ascenso es para Barriuso el resultado de un trabajo bien hecho. “He acabado normalizando todo, lo veo como parte del trabajo, sigo haciendo música y bolos porque supongo que es parte del éxito de las canciones”. Más de 15 fechas con el tour, una parada en México y festivales como el Primavera Sound son los planes de Barry B para 2026. Además, un nuevo disco. “Quiero experimentar con cosas nuevas, irme a los orígenes de todo. Entre las fechas me voy a Nueva Orleáns y Nashville, donde se inspiraron Johnny Cash y Elvis”. Un paso más respecto al mix de rock, hip hop, punk, electrónica y funk con el que se define en su web. Barriuso explica que quiere conservar la esencia de Barry B, pero reconoce que no puede vivir para siempre de su pasado. “Soy muy nostálgico, pero tengo que vivir otras experiencias. Tengo que preguntar, ver la mirada de la gente, que me cuenten sus vidas, sobre todo aprender y ver historias de gente fuera de España”. Así lidia con la redención, así sale de una infancia mal calibrada.

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