Azcón responde al auge de Vox con una pulla al candidato ultra: “¡Está usted siempre enfadado!”
El ultraderechista Nolasco replica a su antiguo jefe en el Gobierno de Aragón que tiene “la cara de cemento armado”, en un choque que marcó el último debate televisado de la campaña
Con Vox en fuerte ascenso en las encuestas, que pronostican que el PP dependerá de una ultraderecha crecida para mantener el poder en Aragón, el presidente y candidato popular, Jorge Azcón, aprovechó este lunes el último debate televisado de la campaña para provocar un choque con su rival en el campo derechista.
—¡Está usted siempre enfadado! —le dijo Azcón a Alejandro Nolasco en medio de una de las intervenciones apocalípticas del candidato de Vox, en este caso una según la cual la inmigración había acabado con “el Aragón de nuestros padres”, que iba camino de ser “Aragonistán”, algo de lo que culpaba al PP y al PSOE.
Fue uno de esos momentos, raros, en que los debates rompen los corsés y los periodistas se deslizan unos centímetros hacia delante en sus sillas para no perder detalle. Nolasco le respondió a Azcón que si se enfadaba era porque, a diferencia de él, no tenía “la cara de cemento armado”. Lo llamó caradura, en suma. Y Azcón prolongó el enganchón, diciéndole a Nolasco que es “una mezcla entre el doctor House y [Donald] Trump” y recordándole que fue su vicepresidente hasta julio de 2024, cuando Vox rompió el Gobierno. “Pues gobernó conmigo”, dijo Azcón dos veces. Es decir, que tan dura no debía de parecerle que tenía la cara cuando lo aguantó como jefe, vino a decir.
El intercambio de pullas constituyó un llamativo choque, el mayor de la campaña, entre los candidatos de los dos partidos derechistas, a los que las encuestas pronostican una holgada mayoría. Tras el 8 de febrero, el PP y Vox podrían estar abriendo una negociación para investir a Azcón presidente, pero este lunes rompieron el guion del anterior debate a ocho, en el que guardaron mucho más las formas el uno con el otro. Si el día de mañana pactan, es probable que sus adversarios le recuerden a Vox que lleva a la presidencia a quien antes decía que tenía “la cara de cemento armado”.
A pesar de la vistosidad de la colisión, en ningún momento Azcón y Nolasco se descartaron como socios ni se lanzaron órdagos que les aten las manos ante una negociación futura. Los puentes entre ambos partidos siguen tendidos, aunque el caso extremeño demuestra que Vox no tiene una actitud fácil para el acuerdo.
Azcón contra Alegría
El choque entre Azcón y Nolasco fue en realidad un elemento extraño al guion que estaba siguiendo el debate, emitido por Aragón TV. Hasta el momento en que tuvo lugar, en el último de los cuatro bloques, la velada había estado marcada por los ataques de Azcón a la candidata del PSOE, Pilar Alegría. Lejos del clásico papel que suele adoptar un presidente en ejercicio que encabeza las encuestas, posición que invita a evitar en lo posible los choques, a defender la gestión realizada y a centrarse en el optimismo sobre el futuro, el candidato popular se había lanzado con toda contundencia contra ella, reiterando que está “inhabilitada” para ser presidenta. Los motivos de dicha inhabilitación abarcan, según Azcón, desde haber defendido a Cataluña más que a Aragón en la financiación autonómica, hasta no poder “hablar de las mujeres” dada su relación personal con Paco Salazar, pasando por venir de un Gobierno “inundado de corrupción”. Azcón la acusó además de “mentir” con la financiación autonómica, al afirmar que Aragón sale ganando.
Alegría respondió. No solo en el fondo, recordándole que el PP con José María Aznar el Gobierno también pactó con el nacionalismo catalán, o reprochándole que como presidente no hubiera impulsado una comisión bilateral con el Gobierno central para tratar la financiación. Sino también afeándole las formas: “Siento que no sepa usted comportarse como presidente”.
Oyendo a Azcón, viendo su tendencia a enfrentarse una y otra vez a Alegría, se diría que tiene a la candidata socialista pisándole los talones en las encuestas. Sin embargo, en absoluto es así. El candidato popular le lleva más de 14 puntos en estimación de voto, según la encuesta de 40dB. publicada este lunes por EL PAÍS y la SER. Pero esa misma encuesta también indica que, a estas alturas de la campaña, el PP tiene más voto que pescar en aguas del PSOE que de Vox. ¿Qué datos dan esa pista? Por ejemplo, que hay un mayor trasvase hacia el PP desde el PSOE (8%) que desde Vox (7%), y que entre los votantes socialistas de 2023 hay más indecisos (8%) que entre los de Vox (2,1%).
Modelos económicos
Al margen de sus choques con los candidatos del PSOE y de Vox, Azcón (Zaragoza, 52 años) comprobó durante el debate que está solo en su discurso económico triunfal. Aragón está “a la cabeza” de España, dijo el presidente, que ocupa el cargo desde 2023. Nadie más lo ve así en el espectro político aragonés representado en el debate. Su diagnóstico luminoso y sus pronósticos optimistas fueron impugnados desde la izquierda (PSOE, Chunta, IU-Movimiento Sumar y Podemos-Alianza Verde) y desde el regionalismo (Teruel Existe y Partido Aragonés). Pilar Alegría (La Zaida, Zaragoza, 48 años), candidata del PSOE, lo acusó de presumir de lo que en realidad es fruto en parte de la anterior gestión de los socialistas en el Gobierno de Aragón y en parte de la actual en el Ejecutivo español, todo ello —dijo— mientras se deterioran los servicios públicos en Aragón y el PP contribuye al alza de los precios de la vivienda por no aplicar la ley estatal.
Jorge Pueyo (Fonz, Huesca, 30 años), candidato de Chunta, nacionalista de izquierdas, pronunció una de las palabras de la noche: “Extractivismo”. Acusó a Azcón de promocionar un modelo de desarrollo, basado en inversiones multimillonarias de capitales extranjeros, por ejemplo en centros de datos “sin ningún tipo de control”, que mantiene a Aragón como “despensa, granero y batería del Estado”, pero sin que se beneficie suficientemente de ello. En parecidas ideas abundó María Goikoetxea (Zaragoza, 38 años), candidata de Podemos, para quien en Aragón se construye mucho, pero se quedan los “escombros”. La líder morada citó una disyuntiva que no solo sacó ella a colación. Aragón debe decidir, dijo, si utilizar su agua para “regar los campos o abastecer los centros de datos”, que requieren una importante cantidad de recursos hídricos.
Tomás Guitarte (Cutanda, Teruel, 64 años), candidato de Teruel Existe, acusó a Azcón de sumisión a los “lobbies energéticos” y a los grandes partidos de ir en campaña a Aragón a realizar una “extracción de voto” similar a la extracción de mineral de otros tiempos, dijo. Y añadió que había que elegir: agua para el campo o para los centros de datos. El mismo mensaje que Podemos. Es la prueba de que es un debate vivo en la sociedad aragonesa.
El que llegó menos lejos en la crítica económica a Azcón fue Alejandro Nolasco (Pamplona, Navarra, 34 años), candidato de Vox, que centró sus reproches en que únicamente haya bajado —dijo— el impuesto de sucesiones, y solo porque su partido estaba entonces en el Gobierno autonómico. “Las derechas se pelean para ver quién baja más impuestos a los ricos”, observó Marta Abengochea (San Sebastián, 49 años), candidata de IU-Movimiento Sumar.
La pelea agrícola
Nolasco (Vox) sí fue duro con Azcón (PP) cuando el debate se centró en la agricultura. Ambos partidos pelean a brazo partido por el voto del campo, en un contexto de inquietud en el mismo por el acuerdo de la UE con Mercosur. “A los agricultores”, dijo Azcón, “no se les puede decir una cosa un día y otra otro”. “¡Eso es lo que hace el PP!”, saltó Nolasco sobre la postura cambiante del PP sobre Mercosur. Alegría acusó a Azcón de haber aplaudido una intervención de Alberto Núñez Feijóo que, a su juicio, implicaba un apoyo al trasvase del Ebro, un mensaje que el partido suele difundir en las redes sociales.
A Nolasco le llovieron reproches por haber afirmado en una entrevista en El Periódico de Aragón: “Si sobra agua, que evidentemente sobra, se puede dar a nuestras regiones vecinas”, unas declaraciones interpretadas como un apoyo al trasvase. Nolasco no se esforzó demasiado en defenderse. Lo suyo, una y otra vez, era llevarse las manos a la cabeza, casi en cada intervención, fuera por las ayudas a la bicicleta o por las políticas de género, y vincular cada tema con el rechazo a la inmigración. Por ejemplo, dijo que por una “reyerta de menas” había aragoneses que no podían ser atendidos en un hospital.
Izquierdas y regionalistas
Al igual que en el anterior debate a ocho, que tuvo lugar la semana pasada en RTVE, las izquierdas se respetaron. Centradas en criticar a Azcón y a Nolasco, no se enzarzaron entre ellas. Eso sí, María Goikoetxea, candidata de Podemos, partido al que los sondeos sitúan en riesgo de perder su único diputado, le lanzó un dardo a Alegría (PSOE) al afirmar que el PSOE promete mucho sobre vivienda en campaña, pero luego, cuando gobierna, como ahora con Pedro Sánchez, hace “regalos fiscales a los rentistas”.
Un elemento distintivo de la política aragonesa es que hay tres candidaturas que pugnan por presentarse como la menos dependiente de fuerzas madrileñas. Jorge Pueyo (Chunta) afirmó que, por su experiencia como diputado de Sumar, ha comprobado que solo su partido no es una “sucursal” de otro estatal. Aragón tiene “muy poco peso político” en Madrid, lamentó Guitarte, de Teruel Existe, que pidió el voto para remediarlo. Alberto Izquierdo (Gúdar, Teruel, 42 años), candidato del Partido Aragonés (PAR), que aspira —con las encuestas en contra— a retener su diputado por Teruel, afirmó que las suyas son las únicas siglas que no se deben a “Madrid”. Ese término, “Madrid”, funciona como encarnación del villano para todas estas fuerzas. No para Azcón, que exprime el discurso del agravio frente Cataluña. Para Alegría, es una manera de evitar el debate de fondo sobre los problemas de Aragón. Ese era el cogollo del debate hasta que Azcón se giró hacia Nolasco y le soltó que siempre parecía malhumorado.