El 68% de los españoles rechaza la guerra de Trump y Netanyahu
Más de la mitad de los entrevistados en una encuesta ‘flash’ aprueba las actuaciones del Gobierno. Feijóo solo recibe el apoyo del 18%. Abrumador repudio al presidente de Estados Unidos
El rechazo de los españoles a la aventura bélica de Donald Trump y Benjamín Netanyahu no admite dudas. Hasta el 68,2% de los encuestados en un sondeo flash de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER rechaza el ataque a Irán emprendido por Estados Unidos e Israel. Ese repudio a la guerra va mucho más allá de los simpatizantes de la izquierda, la corriente política que se ha posicionado más claramente en contra. Apenas el 23,2% del total de los encuestados respalda la campaña contra el régimén iraní. Incluso la decisión más controvertida del Gobierno español, y la más discutida por la oposición, la de negar al Ejército de EE UU el uso de sus bases en España para el ataque, concita un apoyo mayoritario, aunque algo menos rotundo, un 53,2%%. La actuación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es aprobada por el 42,2%. Solo un 18,7% respalda la reacción del líder del PP y de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que no ha condenado la guerra y ha arremetido con dureza contra el Ejecutivo.
La encuesta flash fue realizada este mismo jueves a través de 500 entrevistas en línea, el método habitual de la consultora 40dB. El sondeo ha coincidido con un momento de tensión disparada entre Washington y Madrid tras las amenazas de Trump a España por no prestarle cobertura y criticar su apuesta bélica. El margen de error estimado es del 4,38%. Puede consultar en este enlace todos los datos internos de la encuesta: cuestionarios, cruces y respuestas individuales.
El trabajo demoscópico de urgencia revela que la extensión del conflicto por todo Oriente Próximo está captando la atención de los ciudadanos. Casi el 80% dice estar siguiendo las noticias, en unas proporciones con diferencias poco significativas entre los votantes de los cuatro principales partidos. El sentimiento que prevalece es el de preocupación, que cita un 36,5%, seguido de indignación (18,3%), incertidumbre (16,7%), miedo (12,6%) y tristeza (8,7%). Entre el catálogo de posibles reacciones personales ofrecido por 40dB. a los encuestados, solo un 3,7% elige la seguridad y apenas el 2,1% la indiferencia. A bastante distancia de los demás, son los electores del PP —más de la mitad— los que se dicen preocupados. La indignación prevalece entre los votantes de Sumar y en menor medida del PSOE, mientras que en los de Vox es la incertidumbre.
El rechazo a la guerra es inequívoco: un 45% se declara nada de acuerdo con ella y un 23,2% poco de acuerdo, lo que suma el 68,2%. Un 15,2% se dice bastante de acuerdo y un 8% muy de acuerdo, en total un 23,2%. El apoyo a las acciones armadas solo es mayoritario entre los seguidores de Vox, el partido más afín a Trump, con un 52,8%. El respaldo de los del PP, pese a la postura adoptada por este partido, es sensiblemente menor, un 36,2%. Entre los electorados del PSOE y Sumar el rechazo ronda el 90%.
El instituto demoscópico pregunta por tres de las decisiones más llamativas adoptadas por el Gobierno español y las tres reciben una aprobación mayoritaria. La que más, un 61,5%, el envío, anunciado este mismo jueves, de una fragata a aguas de Chipre dentro de un despliegue defensivo de varios países de la Unión Europea ante la posibilidad de ataques con misiles iraníes. La negativa a apoyar militarmente a EE UU e Israel es bien valorada por un 56,9% y rechazada por un 21,4%. Y el veto al uso de las bases norteamericanas de Morón y Rota, que ha enfurecido a Trump, es aprobado por el 53,2% y censurado por el 25,8%.
Los votantes del PP solo se muestran favorables sin fisuras —70%— al envío de la fragata. Aun así, el 33% se declara conforme con la negativa a secundar a Washington y Tel Aviv, así como el 25,9% de los de Vox. Otro 30,7% de los electores del PP también da su anuencia a la negativa a permitir el uso de las bases, al igual que el 20,3% de los de Vox. Entre los votantes de la izquierda, los porcentajes de apoyo son abrumadores, aunque, al contrario, algo menores —alrededor del 65%— en el caso del envío de la fragata.
Zarandeado por las encuestas casi desde las elecciones generales de julio de 2023, Sánchez parece encontrar en su posición ante la guerra y su firmeza ante Trump una comprensión ciudadana que apenas había conseguido hasta ahora en su acción de Gobierno en esta legislatura. Un 42,2% lo aprueba frente a un 37,6% que lo censura. Y sobre todo, el dato contrasta con el enorme suspenso a Feijóo, cuya respuesta a la crisis es bien vista por apenas el 18,7% y denostada por el 45,3%. Incluso entre los votantes del PP no pasa de un 49,7% de aprobación. Y en los de Vox se queda en un 22,8%. Hay hasta un 20% de electores populares y un 11,7% de la extrema derecha que se muestran conformes con la actuación del presidente, aplaudido por casi el 80% de los partidarios de las formaciones de izquierda.
La animadversión de los españoles a la figura de Trump resulta clamorosa: solo un 12,7% avala su política. Entre los seguidores del partido que más se identifica con él, Vox, no recoge más que un 30,6% de simpatías. Entre los populares no llega ni al 20%. Peor aún es el caso del primer ministro israelí. Netanyahu no convence más que al 23,4% de los partidarios de la extrema derecha y al 16,5% de la formación de Feijóo.
El trabajo de 40dB. indaga en una última cuestión: si se celebrasen elecciones ahora, ¿influiría el conflicto de Oriente Próximo en la decisión de su voto? Ahí las opiniones aparecen más divididas. Un 47,3% dice que no lo tendría en cuenta y un 42,8% que sí. En el caso de elecciones autonómicas, la guerra se ve más lejana. Cuando estamos en plena campaña a las de Castilla y León, más de la mitad de los entrevistados afirma que los ataques a Irán no condicionarían su voto en unos comicios de ese ámbito regional.
La Moncloa ha visto en su posición de rechazo frontal a la guerra y a los planes bélicos de Trump una ocasión para recuperar popularidad. Sánchez ha evocado de forma expresa el recuerdo de la invasión de Irak en 2003, que provocó una enorme respuesta social, comandada por la izquierda, pero que traspasó con mucho esa frontera política. Los datos de este sondeo urgente aún no dibujan un clima social tan rotundo como el de hace 23 años, cuando el rechazo a la guerra de Irak, emprendida por el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, con el entusiasta apoyo del jefe del Gobierno español, José María Aznar, alcanzó cifras superiores al 90%. Ese repudio casi unánime entre los españoles a la intervención militar que derribó el régimen de Sadam Husein al precio de sumir el país en el caos, se reflejó también en algunas de las más multitudinarias manifestaciones de la historia de la democracia. Sánchez ha querido ahora evocar aquel espíritu recuperando el lema de entonces, el No a la guerra, y estableciendo un claro paralelismo entre ambos conflictos, ya que aquel, como este, se decidió al margen del derecho internacional. A diferencia de ahora, en 2003 la acción militar emprendida por Estados Unidos, con el pretexto de neutralizar unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, encontró también una respuesta muy fuerte entre los principales países del continente europeo, con el presidente francés, el conservador Jacques Chirac, a la cabeza.