Tribuna:LA MÁQUINA DEL CUERPO | TOUR 2004 | Decimosexta etapa

465 vatios en 40 minutos

Menuda exhibición de Armstrong en L'Alpe D'Huez. En promedio, desarrolló una potencia media de 465 vatios. Una auténtica barbaridad para un esfuerzo sostenido de casi 40 minutos. En el límite mismo de las posibilidades humanas.

La fuerza de la gravedad es el mayor enemigo al que se enfrentan los ciclistas cuando la carretera se empina. Así, la mayoría de la potencia que generaron las piernas de Armstrong, unos 375 vatios, fue necesaria para vencer esa fuerza. Apenas 67 vatios, un 14% de la potencia total, los invirtió en vencer la resistencia del aire. Es decir, la fricción que hace el ...

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Menuda exhibición de Armstrong en L'Alpe D'Huez. En promedio, desarrolló una potencia media de 465 vatios. Una auténtica barbaridad para un esfuerzo sostenido de casi 40 minutos. En el límite mismo de las posibilidades humanas.

La fuerza de la gravedad es el mayor enemigo al que se enfrentan los ciclistas cuando la carretera se empina. Así, la mayoría de la potencia que generaron las piernas de Armstrong, unos 375 vatios, fue necesaria para vencer esa fuerza. Apenas 67 vatios, un 14% de la potencia total, los invirtió en vencer la resistencia del aire. Es decir, la fricción que hace el aire al chocar contra la superficie frontal del ciclista y de su bici, y que a la velocidad a la que subió el tejano ayer, 24 km/h, no es un obstáculo tan importante como cuando se rueda más rápido, a más de 40 km/h. Por último, Armstrong generó unos 23 vatios para vencer al tercer rival en orden de importancia contra el que luchan los ciclistas en las cronoescaladas: el rozamiento de las finísimas ruedas de la bici, de apenas 20 milímetros de grosor, sobre el asfalto.

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De todos modos, Ullrich anduvo muy cerca del americano: su potencia media fue de 453 vatios. Sus motores tienen la misma cilindrada. De hecho, Ullrich ya mantuvo una potencia media de 466 vatios en la subida a L'Alpe D'Huez del Tour de 1997 con apenas 23 años, mientras perseguía en solitario al vencedor de la etapa, el añorado Marco Pantani. Mucho más modesto fue ayer el rendimiento de Basso, quien, quizás atenazado por la presión, apenas pasó de 380 vatios de promedio.

Aunque las comparaciones son odiosas, más de uno se preguntará qué hubiera hecho ayer el Indurain de sus mejores tiempos. Para subir como Armstrong, el gran Miguel hubiera tenido que generar unos 506 vatios durante casi 40 minutos. Algo posible para él, pues en su récord de la hora de 1994 ya rondó los 510 vatios durante 20 minutos más. Además, en una posición muy particular, la de contrarreloj, donde el pedaleo es mucho más incómodo al ir el tronco muy inclinado hacia delante y los hombros estrechados, lo que dificulta la respiración. En esa postura, además, las arterias ilíacas, que llevan sangre a todos los músculos de las piernas, están comprimidas a su paso por delante del músculo psoas (justo en la parte más alta de los muslos), reduciendo el aporte de oxígeno a las células musculares. Por cierto, que esa incómoda posición fue la que utilizó Ullrich subiendo, quizás para mejorar su aerodinámica. Posiblemente fue un error, puesto que la resistencia del aire no era el enemigo a batir ayer. Sí lo será en la contrarreloj del sábado, donde rodarán a casi 50 Km/h.

Alejandro Lucía es catedrático de la Universidad Europea de Madrid

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