Caen acoge una retrospectiva de obra no escultórica de Jaume Plensa

El Museo de Bellas Artes de la ciudad normanda de Caen acoge hasta el 5 de septiembre una retrospectiva -de 1978 a 2003- de los libros, estampas y múltiples sobre papel realizados por el barcelonés Jaume Plensa. La exposición viajará luego a la canaria fundación César Manrique y da pie a que las dos instituciones mencionadas, junto con el IVAM valenciano, publiquen un catálogo que es una recopilación exhaustiva de las fotos, collages, grabados, litografías, aguafuertes, etcétera, que el artista ha realizado a lo largo de 25 años.

Para el visitante que sólo sabe de Plensa como esc...

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El Museo de Bellas Artes de la ciudad normanda de Caen acoge hasta el 5 de septiembre una retrospectiva -de 1978 a 2003- de los libros, estampas y múltiples sobre papel realizados por el barcelonés Jaume Plensa. La exposición viajará luego a la canaria fundación César Manrique y da pie a que las dos instituciones mencionadas, junto con el IVAM valenciano, publiquen un catálogo que es una recopilación exhaustiva de las fotos, collages, grabados, litografías, aguafuertes, etcétera, que el artista ha realizado a lo largo de 25 años.

Para el visitante que sólo sabe de Plensa como escultor o autor de instalaciones, la exposición de Caen sirve para descubrirle que el artista es, ante todo, poeta y que las creaciones que se exhiben ahora no son subsidiarias. Hay una correspondencia, sin duda, entre las esculturas y los dibujos, entre las instalaciones y los libros de artistas, y ésa pasa por las mil maneras de evocar el cuerpo humano, su misterio, de inventariar los componentes que lo integran al tiempo que nos interesamos por su rastro, su memoria o, tal y como dice el propio Plensa, por su aroma.

La retrospectiva de Caen coincidirá en el tiempo con la inauguración, en Chicago, el próximo 23 de julio y en Millenium Park, de una gigantesca instalación que Plensa ha bautizado como Crown fountain porque el encargo le viene de la familia Crown y porque la obra consiste en dos grandes rectángulos de agua y cristal tras los que se proyectan imágenes. Y de nuevo aparecen el cuerpo y los fluidos, su dimensión científica que, en Chicago, revisitará de manera casi humorística la figura de la gárgola; no en vano, las imágenes de los rostros de mil habitantes de Chicago servirán para que, regularmente, sus bocas se transformen en fuente que alimentará una lámina de agua.

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