Cartas al director

Traducciones

En la edición del viernes 10 de septiembre publicaron ustedes una carta de Pablo López Medel, joven lector que lamentaba el descuido de algunas ediciones en nuestro país y se quejaba de la "horrible traducción" que en este caso llegó a sus manos. Resulta sumamente grato encontrar lectores responsables que se atreven a denunciar, con gracia y fundamento, una circunstancia ciertamente más habitual de lo que sería deseable. Afirma López Medel que en el libro cuya edición y traducción deplora "no se cita ni al traductor". El traductor, para mérito o demérito propio, es responsable de la obra que t...

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En la edición del viernes 10 de septiembre publicaron ustedes una carta de Pablo López Medel, joven lector que lamentaba el descuido de algunas ediciones en nuestro país y se quejaba de la "horrible traducción" que en este caso llegó a sus manos. Resulta sumamente grato encontrar lectores responsables que se atreven a denunciar, con gracia y fundamento, una circunstancia ciertamente más habitual de lo que sería deseable. Afirma López Medel que en el libro cuya edición y traducción deplora "no se cita ni al traductor". El traductor, para mérito o demérito propio, es responsable de la obra que traduce y debe ver reconocido el derecho a que su nombre figure en lugar visible en la edición de la obra traducida, así como en las reseñas de prensa y en las prepublicaciones que se lanzan a través de los medios de comunicación. El lector, como consumidor de literatura, tiene por su parte el derecho a que se le ofrezca un producto de contrastada calidad. En el ámbito de la traducción -como en cualquier otra actividad profesional- hay traductores excelentes, traductores correctos y traductores insufribles. Es esencial que lectores y editores tomen conciencia del peso de la traducción en la construcción de nuestra cultura: la obra traducida se integra automáticamente en la literatura de la lengua que la acoge, enriqueciéndola con los logros de las literaturas escritas en otras lenguas.La carta de López Medel fue respondida en este mismo diario (15-9-99) por el editor Federico Ibáñez, que terminaba aconsejando a los lectores que "busquen para la creación de su biblioteca la bondad de la edición". Sabio y oportunísimo consejo al que cabría añadir el de que el editor seleccione a los mejores traductores. Todos saldremos ganando si entendemos de una vez por todas que la suerte de un autor traducido, y del editor que apuesta por él, está inexorablemente ligada al buen oficio de su traductor.- . Secretaria general de la Asociación Colegial de Escritores, sección autónoma de traductores. .

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