Los daños producidos al marjal de Pego-Oliva ascienden a 1.500 millones

La desecación del marjal de Pego-Oliva, su roturación y cultivo, la construcción de bancales y el desvío de cauces, actividades prohibidas por un auto judicial desde 1997, han causado daños al parque por más de 1.500 millones. Así se afirma en el informe pericial elaborado a petición de la juez de Dénia que investiga el caso. Sin embargo, el plan de ordenación del parque, aprobado por el Consell el 4 de mayo sólo prevé una inversión de 1.094 millones en los próximos cuatro años.

Es más, la mayor parte de ese dinero, 1.000 millones que además sufragará la Unión Europea, se dedicará a co...

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La desecación del marjal de Pego-Oliva, su roturación y cultivo, la construcción de bancales y el desvío de cauces, actividades prohibidas por un auto judicial desde 1997, han causado daños al parque por más de 1.500 millones. Así se afirma en el informe pericial elaborado a petición de la juez de Dénia que investiga el caso. Sin embargo, el plan de ordenación del parque, aprobado por el Consell el 4 de mayo sólo prevé una inversión de 1.094 millones en los próximos cuatro años.

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Es más, la mayor parte de ese dinero, 1.000 millones que además sufragará la Unión Europea, se dedicará a comprar suelo a los agricultores. Sólo una pequeña parte servirá para restaurar el maltrecho marjal. En el expediente judicial abierto por la juez Pilar Rojo a raíz de las agresiones al parque (incendios, drenajes y roturaciones) se incluye desde verano de 1998 el informe realizado por el profesor Eduardo Galante Patiño, director del departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales de la Universidad de Alicante. En él, el experto describe numerosas alteraciones observadas en los ecosistemas (que constata con un dossier fotográfico) y evalúa económicamente todos los daños causados. "Las consecuencias medioambientales son graves y tardaremos tiempo en conocer en su totalidad el efecto negativo de las mismas", se lamenta el autor en el informe, que extiende la destrucción del marjal a una superficie de aproximadamente 600 hectáreas del parque natural. También relata cómo el uso de las bombas extractoras de agua, que funcionan ininterrumpidamente desde agosto de 1996, hace ya casi tres años, puede "llegar a producir un efecto de salinización del acuífero". Para evaluar el daño, Galante primero tiene en cuenta la subvención de 800 millones de pesetas dedicada por el Proyecto Life de la Comisión Europea al marjal de Pego y al Fondo de Elche. "Dicha inversión ha de ser tan sólo una mínima parte del valor real que posee el ecosistema que se debe conservar", explica el profesor.PASA A LA PÁGINA 3

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