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‘Little Amélie’: la bebé superdotada animada es candidata al Oscar

El filme francés acierta en su adaptación de los recuerdos de la escritora Amélie Nothomb, que vivió en Japón siendo una niña

Una imagen de 'Little Amélie'.

Entre las cinco candidatas al Oscar a la mejor película de animación siempre se han colado títulos ajenos al puro entretenimiento, al cine de multisalas y palomitas, al espectáculo de masas que, con más o menos arte (normalmente, con bastante o mucho arte), arrasa en taquilla. Pero en los últimos años, junto a las inevitables Disney, Pixar y DreamWorks, grandes productoras animadas estadounidenses quizá lejos de su mejor forma, los nominados foráneos con un mundo y ...

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Entre las cinco candidatas al Oscar a la mejor película de animación siempre se han colado títulos ajenos al puro entretenimiento, al cine de multisalas y palomitas, al espectáculo de masas que, con más o menos arte (normalmente, con bastante o mucho arte), arrasa en taquilla. Pero en los últimos años, junto a las inevitables Disney, Pixar y DreamWorks, grandes productoras animadas estadounidenses quizá lejos de su mejor forma, los nominados foráneos con un mundo y un estilo más adulto y complejo, además de creativo, se han hecho aún más constantes.

El año pasado, por ejemplo, la negra tragicomedia para adultos Memorias de un caracol, desde Australia, y la sorprendente ganadora del premio, Flow, un mundo que salvar, coproducción independiente europea comandada por un director letón, consiguieron dejar un mayor poso de recuerdo en buena parte del público que el de la poderosa Del revés 2. Y algo parecido puede ocurrir este 2026 con el doblete europeo de nominadas formado por las francesas Arco (estrenada hace un mes y aún en algunos cines) y, sobre todo, Little Amélie, bonita aproximación a la más temprana infancia, la de los bebés, basada en los mágicos recuerdos de la exitosa escritora belga Amélie Nothomb y en su libro La metafísica de los tubos.

Un material previo para adultos que la pareja de cineastas formada por la diseñadora gráfica y animadora francesa Maylis Vallade y el también francés Liane-Cho Han Jin Kuang, formado en la prestigiosa escuela de artes y animación parisiense Gobelins, ambos noveles en la dirección, han convertido en una experiencia también válida para los críos, pese a su esencia adulta. Nothomb, que vivió en Japón siendo una niña, y amparada en toda su obra por la mezcla de culturas, recuerda (si es que ello es posible) de forma semiautobiográfica sus tres primeros años de vida como una curiosa amalgama de magia, inspiración, fantasía, misterio y hasta protofeminismo, que encandila por el tono que los directores imprimen a su película, y por los singulares trazos, de extrema sencillez, de sus dibujos y diseños.

Las tonalidades suaves y los colores pastel, sumados a los difuminados fondos y a una textura que se asemeja en muchos sentidos a la acuarela, pueden sorprender al inicio por su estilo cercano a la simplicidad y a la ingenuidad. Sin embargo, poco a poco, con la eficacia para crear emociones a partir de leves movimientos animados y, aún más, con la aparición de las secuencias nocturnas, con colores más atrevidos y algo más saturados (el rojo, el morado), la película se eleva sobre sus trazos deliberadamente sencillos.

Mientras, en el fondo, la historia pasa de la fascinante poética inicial, con la bebé describiéndose a sí misma, y sucesivamente, como un dios, como un vegetal que no habla e incluso como un “monstruito”, a un momento especial en el que, tras descubrir el chocolate blanco y comenzar a utilizar el lenguaje (¡y de qué modo!), va introduciendo temas de calado: la intolerancia entre culturas, el pasado de la guerra mundial en Japón, la controversia filial con el típico hermano mayor brutote y fastidioso, y la natural incomprensión ante la muerte de los mayores.

Así, la niña superdotada que dijo “aspirador” antes que “mamá” o “papá”, de enormes ojos y mirada traviesa, curiosa y limpia, tan semejante en algún momento a las de los críos de las producciones japonesas del estudio Ghibli y de Hayao Miyazaki (aunque con diseños muy distintos), enternece sin remedio y se hace con los espectadores gracias a la naturalidad de la infancia y al arte de sus creadores. Y clava ese periodo de los tres años y pico con una frase de llana y demoledora inteligencia: “Esos años en los que te das cuenta de todo y no entiendes nada”.

Little Amélie

Dirección: Maylis Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang.

Género: drama de animación. Francia, 2025.

Duración: 77 minutos.

Estreno: 20 de febrero.

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