El esparto también es arte contemporáneo y no es una visión romantizada ni nostálgica
Una exposición en el IVAM reúne obras de 27 artistas realizadas con materiales antes postergados como cerámica, barro, lana, textiles, bordados, palma o mimbre
Hasta no hace mucho, la lana, el esparto, la palma, el mimbre, entre otras fibras naturales, y en menor medida, el barro y la cerámica, eran postergados o ignorados por el arte contemporáneo. Estos materiales comúnmente asociados a la artesanía y empleados por los artesanos “permanecían jerarquizados dentro de perímetros subalternos”, según el lenguaje al uso extendido en la creación y la crítica actual.
Ahora ya no, ahora ocupan las salas centrales de los principales museos de arte contemporáneo con una reivindicación del trabajo manual, a menudo elaborado por mujeres, vinculada, además, con la sostenibilidad y la disolución de la frontera entre lo urbano y lo rural, lo local y lo global. Y sin una visión romantizada y nostálgica de esta vuelta de tuerca de la tradición.
Este es el propósito de la nueva exposición del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), A media lumbre, que reúne los trabajos de 27 artistas contemporáneas, nacionales e internacionales, realizados con estos materiales. El título ya es orientativo del objetivo de Blanca de la Torre, la comisaria de la exposición, que puede interpretarse como la primera síntesis de su ideario como investigadora y de su programa desde que fue nombrada directora del museo el pasado mes de marzo: en torno al fuego se cuentan historias mientras se van realizando trabajos manuales en un relato final compartido.
“La exposición también es un paisaje natural y doméstico, bordado de ajuar, con trabajos de pueblos indígenas. Es un canto al buen vivir, invita a respirar y pensar en otros ritmos. Es una exposición que interpela a los sentidos e integra las sabidurías ancestrales, sin que haya una visión nostálgica ni romantizada”, ha señalado De la Torre, en la presentación de este martes.
Las cartelas de las obras, impresas sobre telas, se preservarán para su uso en los posteriores montajes autónomos de la exposición cuando viaje del IVAM a partir del 14 de junio, cuando está previsto su clausura, a Mallorca (Casal Solleric y Es Baluard Museu), Huesca (CDAN) y Tarragona (Terra, (L’Espluga de Francolí). “La producción de la muestra ha seguido las pautas de sostenibilidad y los artistas han trabajado en sus obras de manera honesta, respetuosa, preservan las tradiciones. Todos los transportes se han realizado por tierra y los elementos son reutilizables”, ha añadido la directora.
Lo primero que llama la atención al entrar al espacio expositivo es que huele a esparto, al esparto del que está hecha la obra de Ana Laura Aláez. Frente a ella, una gran pancarta bordada de Pilar Albarracín con el lema Guapa, con la que la artista conceptual en la que se inspiró Rosalía en uno de sus últimos videos se apropia de formatos propios de las fiestas populares (pancartas, estandartes, emblemas).
Javier Bravo, Saskia Calderón, Susana Cámara Leret, Ricardo Calero Ana Esteve Llorens, Antonio Fernández Alvira, Marta Font, Julie C. Fortier, Laura Segura, Isabel Servera, Laurita Siles o Jessica Stockholder forman parte de la nómina de artistas representados.
Algunos de ellos estaban presentes en la presentación, como Sonia Navarro. La murciana reivindica el uso del esparto mediante obras en las que involucra a mujeres que mantienen viva esta actividad a contracorriente en la población de Blanca, de donde es originaria. “Me interesa el esparto porque, además, mientras haya esparto en nuestros montes no seremos desierto, porque retienen la tierra tras las lluvias torrenciales del Mediterráneo. Trabajo también con telares de jarapas y otros materiales, como la lana, que es un material maravilloso y ahora mismo no sabemos qué hacer con él cuando se esquila a las ovejas porque no hay industria suficiente”, comenta a este periódico, frente a su enorme lienzo de esparto.