En el corazón del Valle del Elqui y Huasco, la cuna del pisco chileno
La bebida espirituosa gana relevancia en el mercado internacional, posicionándose China como el principal destino de los envíos desde Chile. Solo en 2025 se hicieron exportaciones por un millón de dólares, un salto respecto de las 178 mil en 2024


Todas las rutas en los valles del Elqui, Limari y de Huasco, en el norte de Chile, conducen al pisco. Y así se constata cuando se pasea por estos oasis desérticos, que albergan cerca una treintena de destilerías. “Cualquier otro licor que se produzca fuera de estas tierras, no es pisco”, asegura Joselyn Astudillo, jefa comercial del Fundo los Nichos.
En Chile, la denominación de origen de esta bebida se estableció leglamente en 1931, delimitando su producción a las regiones de Atacama y Coquimbo. Allí, los cielos despejados y la baja humedad no solo han favorecido la instalación de observatorios astronómicos, como el de Mamalluca, sino que también permiten una intensa radiación solar, que tiene un efecto directo y determinante en los viñedos: contribuye a la maduración de las uvas, concentra sus azúcares y potencia sus aromas.

Pero el pisco chileno —cuyo origen mantiene una histórica disputa con el peruano— no es únicamente el resultado de factores geográficos. Manuel Páez, de 84 años, ha trabajado durante cinco décadas cosechando uvas y en otras operaciones en las bodegas de la pisquera Bou Barroeta: “Esta industria ha evolucionado y crecido mucho. Comparado con unos años atrás, la bebida ahora se somete a otro proceso, saliendo más puro”.
La destilación, antiguamente, se hacía con alambiques de cobre que funcionaban con fuego, por lo que la calidad del pisco solía depender de las habilidades del fogonero y otros elementos, relata Patricio Azócar, enólogo jefe de la Cooperativa Capel. Destaca, además, que la historia de este licor se remonta a la llegada de los españoles a América y que, en el caso de Chile, fue Francisco de Aguirre quien plantó las primeras viñas en lo que hoy es la ciudad de La Serena, para luego realizar vendimias en el Valle del Elqui, a unos 500 kilómetros de Santiago, en el siglo XVI.
Mucho antes de que Chile naciera como una República, en 1818, cuando declaró su Indepencia, ya estaba establecido como producto en la cultura de este país. El primer registro oficial de la palabra pisco, cuyo origen es quechua (pisku, que significa pájaro), fue encontrado en la hacienda colonial La Torre de Paihuano, en 1733. Pero su popularidad se originó en la Guerra del Pacífico (1879-1884), al ser consumido por los soldados peruanos y adoptado por los chilenos, explica Azócar. Hace tres décadas, con la internacionalización del pisco, se intensificó una disputa entre Perú y Chile por su denominación de origen, ya que ambos países se atribuyen su nacimiento.










El Fundo Los Nichos, en el Valle del Elqui, es una destilería que funciona desde 1868. Y no es una casualidad que tenga este nombre, pues en sus cavas existen nichos, que son empleados para guardar botellas con el destilado de más de un siglo de antigüedad. En algunas de las paredes de esta casona hay epitafios jocosos, en honor a sus visitantes. Uno de ellos está dedicado al expresidente chileno Gabriel González Videla (1946-1952), quien habría sido amigo de uno de los dueños de la pisquera, Rigoberto Rodríguez Rodríguez.
Uno de los operadores de vendimia de este lugar, Carlos Rojas, comenta que diariamente extraen unos 23 mil kilógramos de uvas que será procesadas hasta convertirse en licor. “Bebas o no, todos por acá sentimos que el pisco nos pertenece, que es parte de nuestra cultura y tradiciones”, dijo el trabajador de 32 años.
El sector pisquero genera un promedio de 4.000 empleos directos, según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA). Francisco Munizaga, presidente del gremio de productores Pisco Chile, explica que esta industria no solo actúa como un motor para el desarrollo local, sino que también genera un aporte a nivel de turismo y cultural.

El salto del pisco en China
Más allá de lo cultural, esta industria exportó a 39 países un total de 3.893.344 dólares en 2025, según datos de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores (Subrei). En 2024, los envíos alcanzaron los 3.048.066 dólares, mientras que en 2023 fueron de 2.327.020. “Sin duda, es un buen negocio, porque aporta grandes impuestos”, agrega Manuel Páez.
El pisco, al igual que otros licores, paga impuestos al fisco que, en total, se elevan al 50,5%, según el gremio Pisco Chile. Munizaga indica que esta industria podría aportar unos 150 millones de dólares al erario por concepto de gravámenes. De acuerdo con datos de ODEPA, el año pasado se exportaron unos 790 mil litros de la bebida espirituosa para abastecer al mercado internacional, liderado por China, Estados Unidos, Alemania, España, Francia, Brasil, Suiza, Australia, Argentina, Paraguay y Japón.
Fue en China donde las compras de este licor chileno experimentaron un salto en 2025, pues pasaron pasaron de 178 mil en 2024 a un millón de dólares en solo un año. Así, por primera vez, desplazó a Estados Unidos, como el mayor importador de pisco chileno, y dónde se redujo en casi un 11% los envíos del 2024 al 2025.
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