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José Antonio Kast, el católico de extrema derecha que seduce a Chile

El abogado, con 57 años y nueve hijos, lidera el Partido Republicano, cercano a Vox, que el domingo se convirtió en la primera fuerza política chilena. Crítico con el matrimonio igualitario y el aborto, en 2007 trató de prohibir la píldora anticonceptiva de emergencia

José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, la extrema derecha de Chile, el domingo 7 de mayo después de que su formación ganase las elecciones con un resultado histórico. Foto: AP| Vídeo: EPV

El Partido Republicano ha dado la vuelta a la política chilena. La fuerza de extrema derecha, liderada por el abogado de 57 años José Antonio Kast, batió el pasado domingo un récord de apoyos en las elecciones para el Consejo Constituyente, que redactará una nueva propuesta de Constitución.

El partido —defensor de la Carta Fundamental actual, escrita en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet— consiguió el 35% de los votos, lo que equivale a 23 puestos (de 51) en el organismo encargado de escribir una nueva Constitución. Desangrando a los tres partidos de la derecha tradicional (la UDI, Renovación Nacional y Evópoli, que alcanzaron juntos el 21% de votos), el Partido Republicano se convirtió el 7 de mayo en el partido chileno que logró un mayor porcentaje de votos desde 1965,cuando la Democracia Cristiana era la fuerza hegemónica de la mano de Eduardo Frei Montalva. Lo hizo con 3,5 millones de votos a nivel nacional, en unas elecciones que tuvieron un 85% de participación, cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1973. El partido logró este éxito indiscutible con Kast al frente.

Benevolentes con Pinochet y aliados de Vox, los republicanos llenan de emocionalidad sus propuestas hablando de temas como orden, paz, delincuencia, progreso, patria, control de la inmigración... “Las ideas del sentido común”, como las definió Kast tras el éxito en las urnas del partido, que ha conseguido mayoría en 254 de los 345 municipios del país. “Hoy no hay nada que celebrar: porque Chile no está bien, porque los chilenos no estamos bien y eso hay que grabárselos en el corazón”, dijo Kast el domingo, tras la votación, en un mitin en la sede de su partido, con la bandera chilena de fondo y vestido de traje y corbata.

Apeló a las familias “agobiadas y fatigadas por la incertidumbre; la presión económica y la intranquilidad; la pérdida del trabajo, que ha ido aumentando; por el miedo”. Con la inseguridad ciudadana como principal preocupación de los chilenos, Kast habló de personas que “sufren día y noche y que ven cómo la paz de sus barrios se ha ido esfumando”. “Es tiempo de trabajar con unidad por el bien de Chile”, continuó el político que, en contraste con su discurso radical, habla con un tono particularmente calmado.

Dureza con Boric

A diferencia de la derecha tradicional, Kast fue especialmente duro con el Gobierno de Gabriel Boric, que llegó a La Moneda en marzo de 2022 arropado por una generación nueva de izquierdas, el Frente Amplio, cercano a Podemos. “Chile ha derrotado a un Gobierno fracasado y eso hay que decirlo fuerte y claro. Un Gobierno que ha sido incapaz de enfrentar la crisis de seguridad, migratoria, social, en materia de educación, salud, vivienda y tantas otras. Un Gobierno donde hay muchas cosas que se desploman”, aseguró Kast entre vítores. “Comenzaremos a reconstruir y recuperar nuestro querido país”, agregó para rematar las críticas a la actual Administración, cuya popularidad no sobrepasa el 30%.

Descendiente de alemanes, el abogado de la Universidad Católica de Chile tiene nueve hijos, es católico practicante y adepto al movimiento apostólico Schoenstatt. El Partido Republicano, que fundó en 2019, se opone al matrimonio igualitario, a la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo, al aborto, a la educación sexual en los colegios y a un conjunto abstracto de ideas que llaman ideología género.

En 2007, siendo diputado de la UDI, uno de los partidos tradicionales de la derecha, lideró una fracasada solicitud ante el Constitucional para evitar la comercialización de la píldora anticonceptiva de emergencia. Esos posicionamientos han facilitado el acercamiento de los protestantes a su formación. Así, los evangélicos son una de las bases de apoyo electoral de los Republicanos, como se evidenció en las últimas elecciones: “En el grupo de municipios con mayor concentración evangélica, el Partido Republicano obtuvo un apoyo promedio del 42,8%; en las de menor, alcanzó un 30,1%”, resume un estudio postelectoral de la Universidad del Desarrollo.

Aunque lidera una fuerza recién creada, Kast tiene una larga trayectoria en política. Entre 1995 y 2000, cuando los gobiernos de centroizquierda de la Concertación comenzaban una larga crisis interna que terminó con su desaparición, ejerció como concejal en el municipio de Buin, de fuerte tradición campesina, en la zona sur de Santiago de Chile, donde nació y reside.

Entre 2002 y 2018 fue diputado por la UDI, el partido de la derecha que a comienzos de los 2000 era la principal fuerza política chilena y que estuvo a punto, en 1999, de llegar a La Moneda de la mano de Joaquín Lavín. Como parlamentario, Kast priorizaba asuntos de índole religiosa y moral y no estaba en la primera línea a la hora de defender el legado de Pinochet. Y aunque llegó a la secretaría general de la formación, en 2016 renunció tras no lograr un viraje hacia esas posiciones moralistas.

La primera vez que el abogado se presentó a las presidenciales fue en 2017, cuando desafío al conservador Sebastián Piñera. Concurrió como independiente, alcanzando el 7,93% de los votos. En esa campaña dijo: “Si estuviera vivo, [Pinochet] votaría por mí”. Tras los comicios, Piñera revalidó mandato en La Moneda. Su segunda intentona presidencial, con el Partido Republicano, fue en 2021: lideró tras la primera vuelta, y perdió en la segunda ante Boric. Desde entonces, la formación de extrema derecha ha crecido a rebufo del fiasco del Gobierno por el plebiscito constitucional ―rechazado por el 62% de la población en septiembre del año pasado― y también por su retahíla de mano dura, ley y orden.

A diferencia de otros líderes de la extrema derecha a nivel regional ―como el brasileño Jair Bolsonaro, con el que Kast se reunió en 2018 para regalarle una camiseta de la selección chilena de fútbol―, el abogado chileno no ha alentado acciones antidemocráticas, aunque entre sus filas hay parlamentarios (tienen 12 diputados y dos senadores) que exhiben sin problemas su radicalismo. Muy cercano a la ultraderecha española ―“El Partido Republicano es una derecha semejante a Vox, por eso nos llevamos tan bien”―, Kast ha participado en reuniones iberoamericanas entre fuerzas del mismo espectro ideológico.

Tras su triunfo en las pasadas elecciones, y a pesar de que la postura de su partido era contraria a iniciar el proceso constituyente, todo apunta a que la formación va a cumplir con el mandato de cambio de la Carta Magna, que finalizará en diciembre con otra votación. En buena parte, el éxito ―o el fracaso― del proceso estará vinculado al Partido Republicano y a José Antonio Kast.

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