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Diccionario para el aniversario

171 palabras que aún no se usaban cuando nació EL PAÍS

DIEGO QUIJANO

La vida de las palabras que llegan, que a veces se quedan y a veces se van, permite recrear en la memoria y en la nostalgia el paso de los años. Exponemos a continuación un breve diccionario —de ninguna manera exhaustivo— donde se recuerdan 171 términos que no se usaban en 1976, cuando nació este periódico.

Hemos intentado evitar el sesgo de priorizar los tiempos más inmediatos (desenfoque que se suele dar en toda recopilación) y extender la mirada decenios atrás, para ofrecer un abanico más amplio, con vocablos representativos de todos los periodos de este tramo de la vida española. S...

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La vida de las palabras que llegan, que a veces se quedan y a veces se van, permite recrear en la memoria y en la nostalgia el paso de los años. Exponemos a continuación un breve diccionario —de ninguna manera exhaustivo— donde se recuerdan 171 términos que no se usaban en 1976, cuando nació este periódico.

Hemos intentado evitar el sesgo de priorizar los tiempos más inmediatos (desenfoque que se suele dar en toda recopilación) y extender la mirada decenios atrás, para ofrecer un abanico más amplio, con vocablos representativos de todos los periodos de este tramo de la vida española. Si no nos hubiéramos impuesto ese criterio, todo el diccionario se habría llenado de términos acabados en -ing y por tanto tomados del ing-lés. Aun así, aparecen 18.

Además, habrá de tener en cuenta el pundonoroso público que esto no es un libro, sino un artículo de periódico. Y los artículos de periódico ya no se pagan por palabra. De ahí su limitada extensión. Intenté convencerle al jefe de Babelia, Jordi Amat, de aplicar el criterio contrario para mi retribución. Pero me dijo que en ese caso los artículos del suplemento serían todos interminables, empezando por los míos. Por otro lado, siempre hay que dejar un enganche para las críticas en los comentarios; algún cabo suelto que anime a los lectores a participar. Así que ya estoy viendo a miles de suscriptores señalando las palabras que faltan. Eso dará mucho juego, sin duda, a los buscadores de gazapos (con los que tanto me identifico).

Aquí todos sabemos poner cebos.

En efecto, el lector echará en falta sin duda algunos vocablos. Eso puede deberse a que ya se usaban antes de 1976, a que tuvieron un paso efímero por la actualidad, a que resultaban redundantes con otros que sí están, a que me acordé de ellos después de entregar apresuradamente el texto… o a que no he caído en la cuenta en absoluto, por mi mala cabeza.

Lo que sí puedo asegurarles es que en propiedad no falta ninguna palabra. Hemos dicho que son 171. Si usted piensa que debe figurar una que no se ha incluido y propone hacerlo, eso acabaría incumpliendo con la cifra señalada. Si son 171, son 171.

Algunos suscriptores observarán también que algunas de estas palabras ya han pasado por la sección La punta de la lengua y por diferentes textos del mismo autor, lo cual puede procurarles cierta sensación de déjà vu (o paramnesia). Pero no será una falsa sensación de ya visto como ocurre con ese fenómeno de la mente, sino bastante real. Otros vocablos, en cambio, se habían ocultado a este radar y son aquí detectados por fin.

Al final de cada entrada figuran el año en que la palabra mencionada fue documentada por vez primera en los corpus (bancos de datos) de la Real Academia Española (que entre 1975 y la actualidad reúnen más de 1.294 millones de términos); el año en que fue incorporada, en su caso, por el Diccionario académico, y, en tercer lugar, su primera aparición en EL PAÍS.

No todas las dataciones han resultado fáciles. En algún caso de neologismo semántico hemos desistido en la datación original, al existir la palabra con otro significado. Los interminables listados informáticos obtenidos en esas búsquedas dificultaban enormemente la labor de criba.

Expreso mi gratitud a Mercedes Chuliá, Rocío Sánchez y Elena Froufe, documentalistas de EL PAÍS, que me facilitaron la datación del primer uso de cada palabra en este periódico.

Vamos allá.

A

abertzale. Se extendió en castellano durante la Transición para denominar a personas y partidos nacionalistas vascos. En euskera significa “patriota”. A mis alumnos de estos últimos años les resulta desconocida. Aún tengo que decidir si eso es bueno o es malo.

Corpus ac., 1977. Dicc. 1992, pero con la grafía “aberzale”. EL PAÍS, 23/07/1976.

aeróbic. Una suerte de gimnasia con música muy rítmica que había nacido en los años setenta y popularizó la actriz Jane Fonda en los ochenta. Se suele practicar en grupo, para no desmoralizarse.

Corpus ac., 1987. Dicc., 1992 pero en cursiva y con tilde opcional. EL PAÍS, 23/07/1976.

agendar. “Apuntar en una agenda o tener prevista formalmente una obligación o cita”. Hoy más bien se apuntan las citas en el calendario del móvil. Pero cuantas menos agendas hay, más agenda todo el mundo.

Corpus ac., 2001. Dicc., 2019. EL PAÍS, 21/03/2013.

airbag. El globo de seguridad del que están dotados ya casi todos los automóviles. El invento entró en España a mediados de los ochenta, entonces solo para coches caros. Es un anglicismo que se usa solamente en España, pues en América prefieren “bolsa” o “cojín de aire”. Por tanto, como señaló el traductor Jack Segura en 2001, se trata de un espanglicismo, propio del espanglés.

Corpus ac., 1994. Dicc., 1992. EL PAÍS, 27/08/1986.

amigovio. Es más o menos lo mismo que follamigo, pero más fino.

Corpus ac., 2000. Dicc., 2014. EL PAÍS, 17/10/2014.

antiedad. Un engaño publicitario, un imposible. Las cremas antiedad no reducen la edad. Sería preferible “cremas antienvejecimiento” (mejor, antiavejentamiento’) o “tratamiento rejuvenecedor” (en el supuesto de que lo consigan). Y como opción ideal, “cremas antiarrugas”; porque eso es lo que se intenta evitar. El producto demuestra su incompetencia con un hecho muy claro: incluso las cremas antiedad van cumpliendo años.

Corpus ac., 2001. Dicc., no. EL PAÍS, 29/11/1992.

arrobar. Neologismo semántico basado en el sustantivo “arroba”, del vocabulario informático, y no en la tradicional unión de a- y robar que significa “embelesar” y, en uso pronominal, “enajenarse”. Los mensajes que incluyen la dirección de un usuario (que aquí empieza con el signo de la arroba, @ ) le avisan de que algo le incumbe. Por tanto, “arrobar” significa “referirse a una persona o llamar su atención en una plataforma de comunicación o de trabajo mediante una dirección caracterizada por el símbolo de la arroba (@), de forma que reciba una alerta y pueda acceder rápidamente al mensaje que le concierne”. Pero será raro que con el mensaje esa persona quede arrebatada, hechizada, seducida… Generalmente, uno puede ser arrobado sin quedarse arrobado.

Dicc., no. Corpus ac. y EL PAÍS, difícil de datar.

app, aplicación. “Programa [informático] preparado para una utilización específica”. La palabra “aplicación”, por extraño que parezca, no tiene su acortamiento en español sino en inglés. En teoría le corresponde la abreviación “apli”, pero no nos hemos aplicado lo suficiente a usarla.

Corpus ac., 2001 (app). “Aplicación”, difícil de datar, por su polisemia. Dicc., 2001. EL PAÍS, 31/08/2000 (“app”).

ayatolá. Primero se escribió ayatollah (del árabe aia, signo; y Allah, Dios). Designa el grado que se obtiene tras varios años de estudio en las escuelas coránicas y que es conferido a un hoyatoleslam (el grado inferior) por sus seguidores y sus pares. La palabra llegó al español ligada al ayatolá iraní Ruholá Jomeini, que regresó triunfante a Teherán en 1979. Hoy en día se aplica también a aquellas personas oscuras que sin embargo se creen iluminadas: “Tú eres un ayatolá”. A veces se usa como voz llana, y no aguda. Por ejemplo, el grupo Siniestro Total cantaba en los años ochenta el estribillo “ayatola, no me toques la pirola”.

Corpus ac., 1979 (ayatollah), 1984 (ayatolah), 1985 (ayatola), 1987 (ayatolá). Dicc., 1992 (ayatolá). EL PAÍS, 03/11/1978 (Ayatolá).
B

bakalao. A diferencia de esta música machacona, el bacalao no suele ser repetitivo si se cocina adecuadamente. Este ritmo se puso de moda en los años noventa cuando lo promovieron los pinchadiscos de discoteca que presumían de cortar el bacalao ofreciendo música importada. “Bacalao del bueno”, decían. La k transgresora se sumaría enseguida al baile.

Corpus ac., 1986, Dicc. 2014. EL PAÍS, 23/02/1992.

balconing. Práctica común entre turistas borrachuzos, a menudo alojados en las islas Baleares, que consiste en arrojarse a la piscina del hotel saltando desde la habitación. Algunos solamente lo hacen una vez.

Corpus ac., 2011. Dicc., 2023. EL PAÍS, 11/08/2010.

beicon. Entró en el Diccionario en 1992, a partir del inglés bacon. Antes nos lo comíamos pensando que era panceta. Pero el beicon añade un matiz: ha de estar ahumado. Con eso y con su adaptación formal al español, el beicon dejó de ser lo que se llama un anglicismo crudo.

Corpus ac. 1611 (bacon), 1989 (beicon). Dicc., 1992 (beicon). EL PAÍS, 22/07/1985.

blog. Lugar de internet donde se publican opiniones o informaciones que alguien escribe a modo de diario personal, y a los que se pueden añadir comentarios de los lectores. (O sea, un “diario” o una “bitácora” interactivos). Este anglicismo ha crecido en el sistema lingüístico con derivados como “bloguero” o “blogosfera” y “bloguear”. Los niños del siglo XX que anotaban cada día sus andanzas íntimas en un cuaderno personal empezaban escribiendo “Querido diario”. Pero nadie escribe ahora “Querido blog”.

Corpus ac., 2002. Dicc. 2014. EL PAÍS, 08/03/2001.

bot. Acortamiento de “robot”, palabra que viene del término checo robota: “trabajo duro”, “servidumbre” o “trabajo forzado”. Pero estos bots (se emplea generalmente en plural) no suelen prestar ningún servicio. Al contrario. Se trata de los programas informáticos que imitan el comportamiento humano en las redes y en internet. Están adiestrados incluso para discutir entre sí, pero luego son capaces de ir como un enjambre contra aquella persona a quien se les haya ordenado atacar. No sabemos cuántos hay, con seguridad son millones y millones. Quien los maneja puede conseguir una apariencia de opinión pública, porque mucha gente cree que tras esas cuentas amparadas en el anonimato hay un ser humano de verdad. Siempre que alguien le insulte a usted en las redes o suelte una barbaridad, piense que puede ser un bot, programado para armar gresca y favorecer a quien lo compró.

Corpus ac., 2001. Dicc. 2014. EL PAÍS, 29/07/1999.

botellón. En España, acto de beber ruidosamente en pandilla al aire libre una litrona… o más.

Corpus ac., 1999. Dicc. 2014. EL PAIS, 23/09/1980.

brackets. En inglés, “soporte”. Se usa más en español que en inglés, donde en el terreno de la ortodoncia suelen emplear el término braces (refuerzo). Equivale, según los casos, a “alineador” o “corrector”. En el español de América se usa “frenillo” (tal vez por influencia de brake; en inglés, “freno”). Pero el aparato no está destinado tanto a frenar como a corregir o a alinear. Y tenga usted cuidado: si en su clínica dental lo llaman brackets —y no “frenillo” o “corrector”—, le cobrarán más caro.

Corpus ac., 2005. Dicc., no. EL PAÍS, 11/07/2008.

bróker. Se generaliza en los años ochenta, con la moda de la Bolsa y el enriquecimiento rápido. Procede del inglés y designa al comisionista, corredor de Bolsa o intermediario financiero que compra y vende por cuenta ajena. El bróker plusmarquista mundial Mike Milken logró colocar 1.000 millones de dólares entre 1984 y 1987. Acabó en la cárcel.

Corpus ac., 2001 (broker, sin tilde). Dicc., 2014. EL PAÍS, 12/10/1976.

biopic. Suena a medicina pero designa una película o serie biográfica (biographic picture). No siempre cuentan toda la verdad en ellas, como sucede con la reciente sobre Michael Jackson. No solo no contiene referencias a los problemas legales del cantante por abusos contra niños, sino que ni siquiera aparece su hermana Janet. A lo mejor cuando hagan una biopic sobre Janet tampoco aparece Michael.

Corpus ac., 1986. Dicc. 2021. EL PAÍS, 02/04/1986.

bonobús. Acrónimo de bono y autobús. Billete de 10 viajes (generalmente) mediante el que se obtenía un mejor precio para cada uso del transporte. Este acrónimo de “bono” y “autobús” se implantó en las grandes ciudades españolas en los años noventa y en Madrid fue antecedente del “metrobús”. Hoy se suele hablar más de “tarjeta de transporte”, conviene transportarla en el bolsillo.

Corpus ac., 1984. Dicc. 1992. EL PAÍS, 28/08/1979.

bullying. Significa “matonismo”, “acoso psicológico”, “acoso escolar”. Una bullying person es un matón, un valentón, un abusón. Se aplica normalmente al hostigamiento y maltrato verbal o físico continuado entre escolares. El término en inglés no parece tan grave, es más clemente con el abusón. A mí me daba miedo un matón del cole. Si llego a saber que en realidad era una byllying person, no le habría dado mis caramelos tan fácilmente.

Corpus ac., 1984. Dicc., no figura. EL PAÍS, 03/11/1987.

C

caballo. (Del inglés horse, término utilizado en la jerga delincuencial para no decir heroin, palabra a la que evoca por coincidir la primera letra). Este vocablo, escrito en cursiva a fin de no confundirlo con el noble equino, se refiere en español a la heroína. O sea, un caballo del malo.

Corpus ac., no se puede datar. Dicc. 1989. EL PAÍS, 04/02/1977.

cajero automático. Parecen de toda la vida, pero cuando apareció EL PAÍS no existían los cajeros automáticos. Fueron implantados a finales de los años setenta por el Banco Popular y el Banco de Vizcaya. Un invento feliz: no libraban los fines de semana ni cerraban por la noche. Ahora van camino de la desaparición, porque cada vez hay menos sucursales, menos cajeros y más aplicaciones. Antes te atendía un empleado del banco. Ahora el empleado eres tú.

Corpus ac., 1988. Dicc., 1989. EL PAÍS, 09/01/1977.

casting. En inglés, “reparto” (de una película, de una obra teatral, incluso de un anuncio). En espanglés equivale a “selección de actores”. Una directora de casting es una directora de reparto. Las academias recogieron esta palabra, en cursiva, en la edición de 2001. Hoy en día ha rebasado el mundo del espectáculo y sustituye al verbo “seleccionar” en otras situaciones: “Tengo que hacer un casting para elegir jardinero”. El corpus académico registra su primer uso escrito en 1991. Se ve que antes de ese año no había selección de actores.

Corpus ac., 1990. Dicc., 2001. EL PAÍS, 06/09/1980.

catering. En inglés, “provisiones”, “abastecimiento”. En principio se llamaba así solamente a la comida de los aviones. Ahora abarca incluso a la que se lleva a las residencias de mayores, que se ampara en el prestigio de la palabra pero no siempre está a su altura original (unos 39.000 pies).

Corpus ac., 1991- Dicc., 2017. EL PAÍS, 17/02/1979.

chat. En inglés, “charla”. En espanglés, la comunicación entre dos o más personas a través de un servicio de mensajería; y también el servicio que lo permite. Poco a poco va surgiendo la alternativa “grupo”: “Lo comenté en el chat/grupo de WhatsApp”. Ha producido “chatear”, que antiguamente equivalía a beberse unos chatos: vasos de vino de poca altura, achatados. También salen así algunas de esas conversaciones: achatadas.

Corpus ac., 1997. Dicc., 2012. EL PAÍS, 26/03/1998.

coach. Lo mismo que “entrenador”, pero más caro. Entró en la prensa en español durante los años noventa pero en referencia a los técnicos de equipos profesionales, y principalmente en hispanoamericana. Hoy en día se usa para cualquier preparador personal. Esta palabra sirvió en inglés desde hace siglos para referirse a un vehículo de tiro que transportaba pasajeros a larga distancia. Tanto coach como “coche” proceden del húngaro kocsi (carruaje), tomado a su vez del nombre propio de una ciudad: Kocs, en la cual se construyó el primer coche de caballos dotado con ciertas modernidades, como la suspensión en las ruedas. En ambos casos subyace la idea de conducir a alguien, como intenta un entrenador. O como se proponen un adiestrador, un preparador, un supervisor, un tutor, un instructor, un asesor, un profesor… A algunos les vendría bien un coach para no decir siempre coach.

Corpus ac., 1979. Dicc., 2014. EL PAÍS, 08/09/1983.

contestador automático. Al principio, “contestador automático”. Con el tiempo, solo “contestador”. Se instalaron en los domicilios de España desde principios de los años ochenta, y la palabra se extendió enseguida de forma natural y sin necesidad de anglicismos. Pero qué drama llegar a casa entonces y ver seis llamadas en el contador del aparato y solamente dos mensajes. ¿Entre las cuatro personas que no dijeron nada estaría ella, estaría él? No quedaba registro del número entrante. Hoy ya han desaparecido aquellos aparatos, pero no la función ni la palabra.

Corpus ac., 1982. Dicc., 1992. EL PAÍS, 15/05/1976.

covid. Nombre de una enfermedad vírica (desatada como pandemia en 2019) a partir de su acrónimo en inglés: coronavirus desease. Como desease significa “enfermedad” en teoría debe concordar en femenino: “la covid”; y al no tener tilde, debe pronunciarse como palabra aguda. Pero ese correcto criterio no se viralizó.

EL PAÍS Corpus ac. 2019. Dicc., 2020. EL PAIS, 12/02/2020.

coworking. Espacios de trabajo físicos o virtuales compartidos por personas autónomas o profesionales independientes, que buscan con ello reducir sus costes. Una oficina compartida, una cooficina. Cuando el espacio es físico, se necesita una cocafetería.

Corpus ac., 2011. Dicc., no. EL PAÍS. 24/01/2009.

Cuponazo. El sorteo de la ONCE alcanzó otra dimensión en 1987 cuando se creó un premio de 100 millones de pesetas llamado “Cuponazo” (más de 600.000 euros según el cambio de 2002). Lo acompañó un descomunal lanzamiento publicitario en el que una cola enorme de personas apiñadas ante un punto de venta se iba derrumbando, como las fichas de un dominó, del puro susto. Hasta entonces, la gente seguía llamándolo “el cupón pro ciegos”, denominación de la época franquista. Sé que el creador del Cuponazo, el entonces director general de la ONCE Miguel Durán, se reirá al leer aquí que con ese lanzamiento demostraron tener mucha vista.

Corpus ac., 1987. Dicc., no. EL PAÍS, 19/09/1987.

curvy. Neologismo reciente que se utiliza para calificar a personas con sobrepeso, especialmente mujeres. Su disfemismo es “gordo” o “gorda”. No figura en el Diccionario, si bien la Fundéu ha propuesto la grafía “curvi” para su adaptación al español. En inglés significa propiamente “curvo” o “con curvas”, y se emplea también para señalar una carretera o un camino tortuosos, “con muchas curvas” (curvy road). Ahora bien, aquí no se pretende designar una cantidad de curvas (algo que no distingue a unas personas de otras, pues suelen tener las mismas que sus semejantes) sino de resaltar que se trata de unas curvas más prolongadas. Aparece en contextos de simpatía y respeto, pero también se emplea con conmiseración o compasión. No obstante, están surgiendo actitudes feministas que reivindican la gordura y también la palabra “gorda”.

Corpus ac., 2016. Dicc., no. EL PAÍS, 14/03/2015.

crowdfunding. Creada a partir de crowd (colectividad), fund (financiación) y el sufijo -ing (encargado de formar sustantivos en inglés que reflejan una acción). En español, “financiación colectiva”, “colecta”, “colecta financiera”. Pero si se dice en inglés se recaudará más dinero. Y si se interrumpe el proyecto, podemos decir que el promotor se cortó la colecta.

Corpus ac., 2011. Dicc., 2025. EL PAÍS, 30/07/2009.

D

distopía. Por ejemplo, la película El planeta de los simios (1968). Esta palabra se incluye en el Diccionario en 2014 para designar la ficción que presenta una sociedad futura de características negativas, incluso catastróficas, normalmente derivadas de los defectos de nuestra sociedad actual. Algunos leímos las distopías de Orwell y Huxley sin saber que se llamaban así.

Corpus ac., 2000. Dicc., 2014. EL PAÍS, 07/08/1986.

E

electrolinera. Por una vez no hemos acudido a un anglicismo para designar un invento tecnológico, en este caso los postes de recarga para los coches híbridos enchufables o integralmente eléctricos. Dada su analogía con “gasolinera”, a lo mejor dentro de un tiempo acabamos diciendo “voy a parar ahí para poner electrolina”.

Corpus ac., 2011. Dicc., no. EL PAÍS, 12/07/2009.

emoticono. Dibujo, cara o carita que se emplea en la comunicación por mensajería digital y que tiene como fin representar gestos o emociones humanas. En sus orígenes, se basaban en la combinación de distintos signos ortográficos, como este: :) , que representa una sonrisa. (Con perdón, es una sonrisa vertical). Se creó en inglés a partir de emotional icon (imagen emotiva). Hoy los dispositivos móviles los traen de oficio, con originales diseños. Va a llegar un momento en que haya más emoticonos que emociones.

Corpus ac., 2002. Dicc., 2014. EL PAÍS, 09/09/1999

escanear, escáner. Del inglés scanner: “explorador”, “antena”. En español disponemos de las opciones “exploración”, “tratamiento de imágenes” y “reproducción”, con sus correspondientes verbos. El Diccionario recoge esta palabra en 1984 como “aparato para la exploración radiográfica” (y añade el complejo proceso técnico que conduce a la obtención de imágenes). En efecto, su primer uso fue médico. Después llegaron los informáticos. Y las palabras de los informáticos.

Corpus ac., 1984 (escáner), 1990 (escanear). Dicc., 2001 (escanear), 1984 (escáner). EL PAÍS, 10/03/1978 (escáner).

escrache. Neologismo en España, a partir de 2012, que designa una protesta ruidosa ante el domicilio de algún cargo público o en algún lugar al que deba acudir. Su origen se halla en un cruce del genovés scraccâ (expectorar, escupir) y el italiano schiacciare (romper, destrozar). Pasó luego al lunfardo y después al español de Argentina, de donde llegó a España. En el archivo de la agencia Efe (Efedata), aparece documentada por vez primera en julio de 1998, puesta en boca de una conferenciante argentina en Gijón. En EL PAÍS se estrenó en septiembre de ese mismo año, en una crónica desde Buenos Aires. La sonoridad de la palabra nos da idea de algo estrepitoso. Y en efecto, a un escrache suele ir mucha gente… y además el del tambor.

Corpus ac., 2001. Dicc., 2018. EL PAÍS, 22/09/1998.

esponsorizar. Verbo formado a partir del inglés sponsor, sustantivo que ha entrado en el Diccionario, escrito en cursiva, con la equivalencia de “patrocinador”. “Esponsorizar” aparece en los medios, pero rara vez se oye entre la gente común. Llegó a España ligada a la fórmula 1, en los años setenta del siglo pasado. Pero no ha desplazado a “auspiciar” o “patrocinar”. Aparte de los periodistas, no hay mucha gente que la patrocine. Los informadores deportivos dicen sponsors; y los culturales, “mecenas”. A menudo la única diferencia es que los mecenas desgravan.

Corpus ac., 1993. Dicc., 2001 (sponsor y esponsorizar). EL PAÍS, 12/07/1986.

eurócratas. Burócratas y tecnócratas de la Unión Europea. Con el tiempo ha ido aumentando su uso. Y los eurócratas.

Corpus ac., 1983. Dicc., 2001. EL PAÍS, 28/05/1976.

euroescépticos. Los que no creen en las bondades de la Unión Europea. Surgieron en los años noventa. Al lado de los antieuropeos de ahora, eran unos benditos.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2001. EL PAÍS, 29/11/1990.

F

fake news. En inglés, literalmente “noticia falsa”. En español, “bulo”, “farsa”, “embuste”, “patraña”, “mentira”, “filfa”, “paparrucha”. O “manipulación”: porque así como un Rolex falso es cuando menos un reloj, una noticia falsa no es siquiera una noticia, pues le falta el requisito indispensable de haber acaecido. Además, si decimos fake news rebajamos su importancia, porque ofrecemos un término poco transparente y normalizamos la palabra dentro de una corriente actual de la comunicación a la que se da carta de naturaleza. Una fake news parece menos mentira que un bulo. Véase posverdad.

Corpus ac., 2017. Dicc., no. EL PAÍS, 21/02/2017.

fan. Acortamiento inglés de fanatic. Designa a aquellos a quienes se había venido llamando “hinchas”, “seguidores”, “admiradores”, “forofos”, “incondicionales”, “entusiastas”, etcétera; pero no equivale al falso amigo “fanático”, pues este término se relaciona en español, y también en latín, con “exaltado” y “frenético”. El anglicismo fan ha dado lugar a las fanzones (o zonas de hinchas) que se habilitan en las grandes finales deportivas. Al principio del partido suele formarse una gran algarabía en las dos. Cuando termina, solamente en una.

Corpus ac., 1976. Dicc.,1984. EL PAÍS, 12/05/1976.

fast food. En inglés, “comida rápida”. El adjetivo funciona como eufemismo.

Corpus ac., 1987. Dicc., no. EL PAÍS, 31/01/1982.

fast track. Su uso se disparó en el español en 1997, y desde entonces es habitual en el lenguaje aeroportuario. En inglés significa literalmente “paso rápido”. Se trata de los accesos especiales para que los pasajeros de primera clase o con otros privilegios caminen menos y se eviten las colas en los controles de seguridad. Lo que toda la vida ha venido siendo un atajo.

Corpus ac., 1997. Dicc., no. EL PAÍS, 29/09/2002.

final four. Significa en inglés “los cuatro últimos”, “los cuatro del final”. Es decir, los semifinalistas. Ahí four (cuatro) es un sustantivo; y, final (aparente singular en inglés con valor de plural, y que se ha de traducir con ese número para el español) es un adjetivo: los cuatro finales. Final four entra en España en 1989 para designar la fase final de un torneo. Y los periodistas convirtieron el adjetivo inglés final en el sustantivo español “final”. “La final four”, dicen con artículo en singular (pronunciando fainal). Hay quien ha traducido esta locución como “final a cuatro”; pero una final a cuatro sería un lío. Harían falta dos balones y dos árbitros.

Corpus ac., 1989. Dicc., no. EL PAÍS, 31/03/1986.

finger. Se extiende a mediados de los noventa para designar las pasarelas que en los aeropuertos llevan a los viajeros desde la puerta de embarque hasta el avión. En inglés se llaman fingers porque desde una vista cenital parecen los dedos de una mano. Pero de momento a nadie se le ha ocurrido decir “entraremos al avión por el dedo”. El personal de los aeropuertos usa los términos “mangueras”, “mangas”, “pasarelas” o “tubos”. También existen los fingers de pollo, asimismo porque parecen dedos (rebozados). Y entonces con ese plato hay gente que se chupa dos veces los dedos.

Corpus ac., 1993. Dicc., 2014. EL PAÍS, 16/07/1986.

flipar. En español, “alucinar”, “maravillarse”, “admirarse”. En inglés, flip significa “viaje corto” de placer; y flippant es algo disparatado, alocado. A su vez, to flip out es “perder el control bajo los efectos de las drogas”, “volverse loco”. Pues de todo eso va el verbo. Lo acogieron las academias en el Diccionario de 2001, y entonces mucha gente flipó.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2001. EL PAÍS, 11/03/1979.

fofisano, fofisana. Una buena alternativa en español al inglés dad bod (cuerpo de padre), pero no ha extendido su uso hasta el punto de llegar al Diccionario. Formada a partir de “fofo” y “sano”, designa a personas con cierto sobrepeso que muestran indicadores médicos de un buen estado de salud y además un saudable aspecto, por lo que disponen de gran capacidad para agradar. Es magnifico que haya gustos para todo.

Corpus ac., 2017. Dicc., no. EL PAÍS, 17/05/2015.

follamigo, follamiga. De “amigovio” no hay registros antes del año 2000 en el corpus académico, y el Diccionario la acogió en 2014. El “follamigo” ha tenido menos suerte (solamente en este terreno). Pero se sabe que existen. Según un estudio de 2020 con 192 personas, publicado por la revista Men’s health, el 59% de los follamigos que deseaban una relación sexual pasajera lograron mantener la amistad una vez concluida la vinculación sexual. No sé si les sirve a ustedes de algo.

Corpus ac., 2011. Dicc., no. EL PAÍS, 27/05/2012.

foodtruck. “Camioneta-restaurante”. Se llama así a la furgoneta con apertura lateral en visera desde la que se sirve comida que se supone de calidad y bien condimentada. La Fundéu aportó en 2015 la opción “gastroneta”, que se empieza a usar en España. Van de un lugar a otro, de una feria a la siguiente. Por eso también podrían ser “restambulantes”.

Corpus ac., 2018. Dicc., no. EL PAÍS, 05/12/2009.

fotopolla. Véase sexting. Imagen de un pene que se envía por algún sistema de mensajería, no siempre a la persona adecuada. Su opuesto “fotocoño” no existe.

(Esta palabra no se ha publicado nunca en EL PAÍS. El diccionario de la siguiente conmemoración del periódico tendrá que señalar el presente artículo como primera referencia. Lamentable por mi parte).
Corpus ac., no. Dicc., no. EL PAÍS, no.

friki, friqui. Del inglés freak. Se califica así a alguien y en ese momento el anglicismo ocupa el lugar de adjetivos del español como “chiflado”, “extravagante”, “raro”, “chalado”, “estrafalario” o “excéntrico”. Pese a esta cadena de improperios, a veces se emplea como expresión cariñosa, que uno puede incluso decir de sí mismo: “Soy un friki del Burgos Club de Fútbol”.

Corpus ac., 1996. Dicc., 2012. EL PAÍS, 11/10/1999.

G

gay. El moderno término “gay” (distinto del uso antiguo equivalente a “alegre” y “vistoso”) se extendió en la prensa a partir de 1976. La primera mención académica en un diccionario se produjo en 1984, como equivalente de “homosexual” (lo que incluye a hombres y mujeres homosexuales a partir del griego ὁμο-, “igual”). El lexicón actual de las academias la normaliza en redonda, pero casi nadie pronuncia “gay” sino guey; y mantiene en esa entrada la equivalencia de “homosexual”, pero matiza que en el uso se dice “especialmente de un hombre” (de ahí “gais y lesbianas”). En esto se podría estar dando una discriminación semántica en la práctica de los hablantes: gay significa propiamente “alegre” en inglés, compartiendo raíz y sentido con el español “gayo” (alegre, vistoso), procedente en este caso del occitano gai. Por tanto, a los hombres homosexuales se les supone alegres y vistosos, cosa que no ocurre con las lesbianas (así llamadas por el nombre de Safo de Lesbos). Esta vieja connotación de “gay” tal vez ejerce una influencia subliminal en el pensamiento colectivo, al presentar a los homosexuales varones más contentos y vistosos que a las homosexuales.

Corpus ac., 1978. Dicc., 1984. EL PAÍS, 29/06/1976.

Generación X, Y, Z … Aunque hay ligeras discrepancias en los años, se agrupa así a los nacidos respectivamente entre 1965 y 1981, 1982 y 1994 (también llamados “mileniales” porque llegaron a la mayoría de edad hacia el año 2000) y 1995 y 2010. Y antes estaban los boomers (1946-1964), denominados del tal modo por el boom de la natalidad en aquella época (el baby boom). Como se ha empezado por el final de las letras, ¿ahora qué hacemos? De momento, parece que viene la Generación Alfa, así que después llegará la Generación Beta. Pasamos etimológicamente del abecedario al alfabeto. Algo de griego aprenderemos en adelante.

Corpus ac., sin resultados de búsqueda. Dicc., no. EL PAÍS: No se puede documentar.

ginopia. Neologismo reciente aportado por intelectuales feministas para referirse a la miopía o ceguera hacia lo femenino: no ver a las mujeres, no percibir su existencia ni sus obras. Es una enfermedad que afecta principalmente a las personas de sexo masculino.

Corpus ac., 2005. Dicc., no. EL PAÍS, no hay registros de esta palabra.

ghosting. Palabra inglesa formada sobre ghost, “fantasma”. Se podría traducir como “fantasmeo”; pero no se refiere a quien simula ser más de lo que es, sino a quien desaparece como un espectro para dar fin de ese modo a una relación de pareja. Es lo que antes se llamaba “irse a por tabaco”. Ahora se diría que te han desinstalado, o que te ha pasado como con el wifi malo: al principio muy buena conexión, pero luego se va sin explicaciones. Este modo de romper con la pareja se considera lo peor de lo peor, porque consiste en esconderse y no dar la cara. Pero no sé yo. Peor sería que te dejasen la mañana de Nochevieja y por teléfono.

Corpus ac., 2008. Dicc., no. EL PAÍS, 04/07/2015.

gore. Palabra inglesa, derivada del inglés antiguo gor, que hace referencia a sangre, suciedad o lodo. Designa un género de películas de terror con escenas extremas. Leo “gore” y ya huelo la sangre.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2014. EL PAÍS, 10/10/1991.

googlear. (Pronunciada “guglear). Buscar algo en Google. En EL PAÍS se ha escrito solo nueve veces. No cometa el error de googlear su propio nombre, no vaya a encontrarse con una búsqueda y captura. Esto sería muy de Google, por cierto (la búsqueda y la captura).

Corpus ac., 2003. Dicc., no. EL PAÍS, 13/02/2003.

grooming. En inglés, “acicalamiento” (en el sentido de maquillarse, de alterar el rostro). Figura desde hace poco en el Diccionario académico; y también en el Diccionario panhispánico del español jurídico (2017), pues ha sido usada en las reformas del Código Penal español y en los de otros países hispanos para nombrar una de las prácticas que el negocio del anonimato permite en las redes. Consiste en el acoso de un adulto a un niño o adolescente haciéndose pasar también por menor de edad, con fines sexuales o de extorsión. El anonimato cibernético es hoy en día un enorme peligro consentido (consentido pero sin sentido).

Corpus ac., 2004. Dicc., últimas adiciones digitales. EL PAÍS, 29/07/2007.

guay. En el español coloquial equivale a “estupendo”, “formidable”, “magnífico”, “divertido”, “bonito”, “genial”, “amable”… y cualquier otro calificativo con intención elogiosa. Es guay que sirva para no molestarse en buscar un adjetivo mejor.

Corpus ac., 1985. Dicc., 2001. EL PAÍS, 15/07/1984.

gym. Lo mismo que “gimnasio”, pero más caro.

Corpus ac., 1996. Dicc., no. EL PAÍS, 20/06/2003.

H

hacker. Término formado en inglés con la raíz hack, que significa “hachazo”, “tajo” o “corte”. La locución to hack one’s way trough es “abrirse paso a machetazos”. Por tanto, la palabra evoca a la persona que se adentra en un territorio ajeno a base de apartar las dificultades que encuentra en el camino. Cuando se refiere a una actividad legal (un “hacker” contratado por una compañía o por la policía a fin de que vele por la seguridad general), tenemos a nuestra disposición “explorador”, “ciberexplorador”, “ciberexperto”, “ciberpolicía”, “ciberagente” y similares. Cuando se refleja una actividad perniciosa, lo mejor es hablar de “pirata informático” o “ciberpirata”, “ciberladrón”, “ciberintruso” (también sin el elemento ciber-). El complejo de inferioridad ante el inglés suele presentar como menos válidas estas opciones.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2014. EL PAÍS, 06/04/1986.

hardware. En inglés tradicional, “ferretería”. En español actual, “equipo informático” (el soporte físico, la cacharrería). Designa el continente, mientras que el contenido es el software o programa. El Diccionario lo recoge en cursiva, al no estar adaptada plenamente. La palabra no lo pone fácil, desde luego: a ver quién es el valiente que escribe “jarguar”. Y además, en su lugar se puede decir “equipo”. El contexto ya dice si se trata del informático o del Real Madrid.

Corpus ac., 1971 (pero aislado). Dicc., 2001. EL PAÍS, 03/09/1976.

homofobia. Se forma con el acortamiento de “homosexual” y con “fobia” (aversión). Este periódico recogía en 1996 el impulso que le había dado al término Carlos Martín Gaebler, profesor del Instituto de Idiomas de la Universidad de Sevilla, entidad que había elaborado un extenso trabajo de campo sobre ese neologismo. Más recientemente apareció “homotransfobia”, que abarca a las personas transexuales.

Corpus ac., 1996. Dicc., 2001. EL PAÍS, 03/06/1980.

I

influencer. Persona normalmente sin formación que se dedica a adoctrinar en internet o en las redes a seguidores suyos con menor conocimiento aún y que, por increíble que parezca, pueden sumar millones. La Fundéu ofreció como alternativa en español revitalizar el término “influente”, que figura desde 1803 en el Diccionario. También valdrían “influyente” o “influenciador”, que significan asimismo “que influye” o “que goza de mucha influencia”, lo que coincide con el concepto que señala el anglicismo. Y quizás también “referente”. Todas estas opciones en español implican mayor cultura y estilo, por lo cual suelen ser rechazadas por los propios influencers.

Corpus ac. 2014. Dicc., no. EL PAÍS, 27/07/2014.

infografía. Nueva técnica de ilustración por ordenador que en los periódicos combina información y elementos gráficos. La infografía se halla en el Diccionario desde 2001, pero en el Diccionario no hay infografía.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2001. EL PAÍS, 09/01/1988.

internauta. Designaba al principio a las personas que navegaban por internet. Hoy en día, designa a todas las personas (salvo algún caso aislado, lo que conducirá lamentablemente a su aislamiento).

Corpus ac., 1995. Dicc., 2014. EL PAÍS, 11/02/1996.

internet. Nos hacemos todos un pequeño lío con su letra inicial: ¿mayúscula o minúscula? Debería escribirse con versal si la concebimos como un nombre propio: “El nombre de la red global es Internet”. Y con caja baja si la vemos como un medio de comunicación (igual que la radio o la televisión… o el teléfono): “Se difundió por internet”. Pero, en cambio, casi siempre elegimos la mayúscula si hablamos de “la Red”, trátese de un caso o de otro. La palabra “internet” no entró en la edición académica de 2001, tal vez por considerarse entonces solamente un nombre propio. Y sí en la de 2014, escrita con minúscula pero con la advertencia de que la mayúscula también vale.

Corpus ac., 1995. Dicc., 2014. EL PAÍS, 10/09/1994.

intifada. Del árabe, literalmente “sacudimiento”, “agitación”. Intifada sha’biyya’: "levantamiento popular". Comenzó en 1987, y enseguida apareció la palabra en la prensa. Se refiere a la insurrección palestina promovida por grupos de jóvenes frente a las fuerzas israelíes de ocupación.

Corpus ac., 1989. Dicc., 2020. EL PAÍS, 24/01/1988.

intranet. Lo mismo que internet, pero con menos gente.

Corpus ac., 1996. Dicc., 2014. EL PAÍS, 14/04/1996.

J

jacuzzi. Figura en el Diccionario desde 2001, en cursiva. Yo mismo habría jurado que, por el nombre, se trataba de un invento japonés, pero no. Esta bañera de hidromasaje comenzó a generalizarse en las saunas y los gimnasios de España a principios de los ochenta; y después en los hoteles; y más tarde en algunas casas. La denominación, una marca registrada, procede de su inventor y luego fabricante, un norteamericano de origen italiano llamado Cándido Jacuzzi (1903-1986). Su hijo de 15 meses había contraído en 1949 una grave enfermedad reumática, y necesitaba hidroterapia. El empresario diseñó entonces una bomba que podía usarse en la bañera de su casa y que pocos años más tarde comercializó. Este hombre acabaría patentando más de 50 inventos que se siguen fabricando hoy en día. Jacuzzi es palabra asociada al prestigio y al placer, vinculada con las clases altas. “La marquesa no puede ponerse, está en el jacuzzi”.

Corpus ac., 1987. Dicc., 2001. EL PAÍS, 16/02/1987.

juernes. Fusión de “jueves” y “viernes”, de invención muy reciente. Viene a decir que en todo jueves hay un poco de viernes, del mismo modo que en todo domingo hay un poco de lunes (si bien en este caso observamos el fenómeno con menos euforia, y por eso no se ha inventado la palabra domunes). “Juernes” no ha llegado al Diccionario, quizás por su uso no generalizado; señal de que aún hemos de mejorar mucho en nuestro tiempo libre. La hostelería ya habrá tomado cartas en el negocio.

Corpus ac., 2015. Dicc., no. EL PAÍS, 12/09/2014.

k

karaoke. Los karaokes llegaron a España en 1993, y con ellos la palabra japonesa. En los países asiáticos triunfaba desde muchos años antes. Se trata de un extranjerismo que se puede adaptar con facilidad al español, por su formación y su fonética. En japonés se forma sobre kara (vacío) y ōkesutora (orquesta). O sea, una orquesta que toca en el vacío, a la que habrá que complementar con la voz de los aventurados clientes del local. Estos deberán cantar en directo sobre una música grabada y siguiendo un vídeo que muestra la letra. Quien no haya ido nunca a un karaoke desconocerá el verdadero significado de la expresión “no tiene sentido del ridículo”.

Corpus ac., 1993. Dicc., 2001. EL PAÍS, 15/09/1991.

kit. En español, “lote”. Un kit de afeitado, un kit de productos informáticos... son un “lote de afeitado”, un “lote de productos informáticos”. Esto no es extensible a la chocolatina llamada Kit-kat. Las academias recogen en la entrada “lote” la expresión popular “darse el lote” (besuquearse y manosearse con otra persona). De momento, nadie ha hablado de “darse el kit”.

Corpus ac., 1980. Dicc., 2001. EL PAÍS, 11/10/1980.

L

lambada. Ritmo que desató el furor durante el verano de 1989 merced a una canción del grupo brasileño Kaoma, que se acompañaba de bailarines que ejecutaban eróticos movimientos. Por algo “lambada” significa propiamente en el portugués de Brasil “golpe en el lomo”. Cuando todos creíamos que había nacido en ese país, se descubrió que la canción era un plagio de una melodía boliviana de los hermanos Hermosa. Eso también fue un golpe.

Corpus ac., 1989. Dicc., sin datar; últimas incorporaciones. EL PAÍS, 29/07/1989.

liderar. El corpus académico no ofrece ningún registro anterior a 1980. ¿No había líderes antes? ¿Nadie lideraba nada? ¿Cómo se las arreglaron los periódicos en los años sesenta o setenta para no decir “liderar” en vez de “encabezar”, “presidir”, “capitanear”, “acaudillar”, “dirigir”, “abanderar”, “comandar”, “pilotar”…? “Liderar” entró en el Diccionario en 1987, se formó sobre el viejo anglicismo líder, y ha rendido unos grandes servicios, con enorme eficacia, en la reducción del vocabulario periodístico.

Corpus ac., 1981. Dicc., 1989. EL PAÍS, 22/04/1980.

lifting. Se forma a partir del verbo inglés to lift (elevar) y refleja la acción de levantar la piel para luego estirarla, con fines estéticos. Se usa por extensión para otros ámbitos: “Esta casa necesita un buen lifting”. “Ese político se ha hecho un lifting y parece de otro partido”.

Corpus ac., 1992. Dicc., 2001. EL PAÍS, 09/10/1981.

light. Palabra que se refiere a productos milagrosos, ligeros, rebajados, descafeinados, sin azúcar, sin calorías… Una tristeza.

Corpus ac., 1985. Dicc., 2001. EL PAÍS, 06/07/1984.

link. Enlace. Pero solo vale para el mundo electrónico. No se puede decir “doscientos invitados asistieron al link matrimonial”.

Corpus ac., 1995. Dicc., no. EL PAÍS, 29/05/1997.

liposucción. Se extiende en español a partir de 1995. Antes, en 1977, un cirujano francés llamado Yves Gérard Illouz había aplicado por vez primera una técnica de aspiración de la grasa mediante una cánula. Lo llamó en su idioma liposuccion (a partir del griego lipo, grasa), y nosotros solo tuvimos que añadirle la tilde, para acentuar nuestra gratitud.

Corpus ac., 1988. Dicc., 2001. EL PAÍS, 27/09/1985.

litrona. Hija de los años ochenta, esta palabra significa en el Diccionario “botella de cerveza de un litro”. Pero sus connotaciones llegan más lejos: se consume en grupo, al aire libre, y es probable que después el casco se quede abandonado en el parque o en un portal. No obstante, hay quien asegura haberlas visto alguna vez en una papelera.

Corpus ac., 1986. Dicc., 2001. EL PAÍS, 12/08/1985.

loft. Literalmente, “desván”. Pero, como se dice en inglés, suelen ser más caros que los desvanes. Este anglicismo designa una vivienda constituida por un gran espacio diáfano o casi diáfano, generalmente un ático o un vano (palabra que comparte raíz con “desván” y que se relaciona igualmente con el antiguo “desvanar”: vaciar). Al principio, en efecto, están vacíos; pero luego demuestran la validez del famoso aserto según el cual “todos los huecos tienden a llenarse”.

Corpus ac., 1991. Dicc., no. EL PAÍS, 08/04/1989.

logarse, loguearse (de log in y de ahí login). Muchos no saben que significa “registrarse”, “identificarse”, “conectarse” o “entrar”, según proceda. Y para eso estamos nosotros aquí, para aclararlo.

Corpus ac., no hay casos. Dicc., 2005 (loguearse). EL PAÍS, 16/09/2018.

longseller. Frente al viejo best-seller (libro de éxito rápido) esta palabra nueva se refiere a la obra literaria que no pasa de moda y sigue en los anaqueles de las librerías durante años. Por ejemplo, los diccionarios de inglés que mucha gente necesita para aprender español.

Corpus ac., 2004. Dicc., 2024. EL PAÍS, 31/01/1995.

low-cost. Anglicismo del presente siglo. Señala lo que normalmente veníamos llamando “barato”. Pero si está expresado en inglés, menos barato será.

Corpus ac., 2005. Dicc., no. EL PAÍS, 02/06/2002.

M

machirulo. El actor valenciano Juan Monleón posee el registro de haber usado esta palabra por vez primera en un medio de comunicación. Lo hizo en el programa televisivo Dora Dora (TVE), que él presentaba, y que consistía en que, disfrazado de mujer, recibía a un famoso en su domicilio. (Los programas de Bertín Osborne ya tenían antecedentes… penales). Poco después de la una de la madrugada del lunes 18 de septiembre de 1994, Monleón (o Dora) conversaba con el torero Jesulín de Ubrique, entre otros personajes, y se quejaba ante el matador de que no se permitiera a las mujeres situarse en el burladero: “¿No dejan por qué? ¿Porque soy una mujer no dejan? ¿No será muy machirulo el mundo de los toros?”. El neologismo pasó inadvertido entonces, al contrario de lo que sucedería cuando, años después, lo usasen la ministra española Irene Montero (el 15 de febrero de 2017) o la presidenta argentina Cristina Kirchner (el 28 de mayo de 2018). Ni había redes sociales ni Monleón era diputado. Machirulo suena a fusión de macho y chulo, pero pocos datos ciertos tenemos sobre esa hipótesis. Tampoco disponemos en castellano de un sufijo -rulo, aunque varias palabras acaben así (como “cachirulo”) tal vez por influencia de -ulus en latín (algunas de ellas con matiz despectivo). Curiosamente, 7 de los 13 sustantivos o adjetivos terminados con esas letras se utilizan también como insultos en las distintas variedades coloquiales del español: garrulo (tosco, zafio); gárrulo (hablador, charlatán), sapirulo (regordete, en El Salvador), charrulo (inepto, en Honduras), paparulo (torpe, ignorante, en Argentina y Uruguay), firulo (amanerado, en Chile) o turulo (tonto, en El Salvador). La palabra machirulo ya aparecía recogida en 2008 en el Diccionario Gay-Lésbico (Gredos) del catedrático Félix Rodríguez, pero referida al hombre homosexual que pretende pasar por muy masculino, y también como insulto contra una lesbiana en la que se quiere ver esa apariencia. El uso de estos últimos años, sin embargo, se dirige más hacia la idea de un machista que no tiene reparo en mostrarse como tal: un machirulo con honores.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2023. EL PAÍS, 23/02/2013.

mail (también e-mail). En inglés, “correo”. En español, “correo electrónico”. O simplemente “correo” porque el contexto ya lo hace entender, como pasa en inglés. Algunos dicen mail porque les parece más corto que “correo” o “mensaje” y eso para ellos constituye un avance. Nunca han explicado qué piensan hacer con el tiempo que se ahorran.

Corpus ac., 1995. Dicc., no. EL PAÍS, 03/11/1991.

mailing. Anglicismo formado a partir de mail (correo), y que figura en el diccionario. Llegó a nosotros con las elecciones democráticas. Se refiere al buzoneo de propaganda a domicilio. En la actualidad se resuelve con medios electrónicos. Antes se repartía en un paquete y ahora en un periquete.

Corpus ac., 1991. Dicc., 2025. EL PAÍS, 26/01/1979.

manos libres, el. Este grupo nominal, que ya figura en el Diccionario, se refiere al “aparato o dispositivo para mantener conversaciones telefónicas sin emplear las manos”, sobre todo cuando se conduce: “No te preocupes, voy con el manos libres”. Sin embargo, eso no debe llevarnos a engaño: las manos no están libres, hay que ponerlas sobre el volante.

Corpus ac., 2002. Dicc., últimas incorporaciones digitales. EL PAÍS, 26/08/2001.

marketing. Se halla en el Diccionario desde 1984, entrada donde se ofrece el equivalente “mercadotecnia”. Designa un conjunto de técnicas comerciales destinadas a venderle lo que usted no necesita.

Corpus ac., 1980. Dicc., 1984. EL PAÍS. 14/05/1976.

maruja. Extendiose en el lenguaje popular durante los años noventa en referencia a una mujer dedicada al trabajo doméstico y sin pretensiones laborales o culturales. Entró en el Diccionario en 2001, solamente en femenino, pero en la versión actual figura a su lado el masculino “marujo”. Una y otra son expresiones despectivas, así que será mejor usarlas solamente en obras de ficción.

Corpus ac., 1992. Dicc., 2001. EL PAÍS, , 02/05/1987.

máster. Título y estudios de posgrado. Se documenta ya en 1980, cuando aún no se falsificaban los diplomas.

Corpus ac., 1980. Dicc., 1989. EL PAÍS, 15/02/1978.

meme. Anglicismo de fácil incorporación al español (ya está en el Diccionario) a partir de la palabra que ideó en 1976 el biólogo británico Richard Dawkins. Con ella se refería, dentro de su campo científico, a lo que se imita o se transmite con facilidad. Para su creación partió del griego mímēma (cosa que se imita). A partir de aquella designación de la biología, el término se ha extendido en los últimos años a los montajes fotográficos o audiovisuales que se distribuyen y se copian a velocidad de vértigo en las redes sociales. Dawkins, de 85 años, ha podido ser testigo de cómo la propia palabra “meme” se ha transmitido a toda velocidad.

Corpus ac., 1995. Dicc., 2018. EL PAÍS, 08/03/2001.

metaverso. Nada que ver con la poesía, aunque pueda parecerlo por la deficiente formación de la palabra. Se refiere a universos virtuales ofrecidos por las nuevas tecnologías, y entró en el lenguaje a partir de la creación de Second Life (2003). Después la palabra fue impulsada por Mark Zuckerberg, dueño de la multiempresa Meta, precisamente “Meta”. “Metaverso” se había empleado antes por vez primera en la novela de ciencia ficción Snow Crash (choque de nieve), del estadounidense Neal Stephenson (1992). En ella habla de entornos virtuales donde las personas se comunican socialmente. Stephenson usa en inglés metaverse, que ofrece el mismo problema que en español, pues verse significa también “poema”. ¿Es algo, entonces, que va más allá del verso, como se deduce? El elemento griego meta (más allá, después de) parece indicar eso, pero -verse (y “-verso”) son aquí acortamientos de “universo”. Así que decir “metaverso” en vez de “metauniverso” es lo mismo que decir “megavertido” en vez de “megadivertido”. O como si en vez de “macrogranja” dijéramos “macrojá”.

Corpus ac., 2007. Dicc., no. EL PAÍS, 03/11/2006.

microondas. El principio físico de este electrodoméstico fue descubierto en 1945, y se trata del radar electrónico aplicado a la cocina. Los alimentos no se calientan por contacto directo con una fuente de calor, sino por la estimulación a distancia de la frotación de sus partículas. El primer horno de este tipo se vendió en Estados Unidos en 1967. En Francia, a mediados de los setenta. En España entró con los ochenta. Tardamos en estar en la microonda.

Corpus ac., 1987. Dicc., 1992. EL PAÍS, 18/05/78.

milenial. (Antes, millennial). Neologismo bien formado en español. Se denomina así a los integrantes de la generación nacida entre 1982 y 2004 (fechas que varían según la fuente), a quienes se relaciona con el nuevo milenio y con la adaptación tecnológica. En español se puede formar también el término “milénico”, pero se viene prefiriendo “milenial”, seguramente porque se parece más al inglés.

Corpus ac., 2013. Dicc., 2025. EL PAÍS, 30/10/2016.

mileurista. Neologismo muy extendido y perfectamente formado que se documenta por vez primera en EL PAÍS, en una carta al director remitida por la lectora Carolina Alguacil y publicada en 2005. Fue incluido en el Diccionario en 2014. Cuando nació, el sueldo de 1.000 euros significaba una mala retribución que recibían muchísimas personas bien preparadas. Ahora para muchos es un sueño.

Corpus ac., 2005. Dicc., 2014. EL PAÍS, 21/08/2005.

mono. En lenguaje coloquial, “síndrome de abstinencia” (“tener el mono”). Se extiende la palabra en los años ochenta, con la plaga de las drogas. Hay quien sospecha que “tener el mono” se relaciona con la expresión inglesa to have a monkey on one’s back (llevar un mono a cuestas). Pero ni eso está confirmado ni librarse de un mono y devolverlo a la naturaleza es tan difícil como abandonar la heroína.

Corpus ac., 1990 (tener mono). Dicc., 2001. EL PAÍS, 10/06/1981.

Movida. Palabra que si se escribe con mayúscula evoca la alegría de vivir y el ímpetu cultural de los que disfrutó Madrid durante el mandato del alcalde socialista Enrique Tierno Galván (1979-1986). Si se escribe con minúscula (y así figura en el Diccionario de 2014), el sentido cambia radicalmente y se vuelve problemático. Decimos “menuda movida”, “vaya movida”, “no puedo ir porque tengo una movida”… En ese caso ya no presagia nada bueno. En cambio la de los años ochenta fue una Movida mayúscula.

Corpus ac., 1979. Dicc., 2014. EL PAÍS, 19/10/1979.

móvil. Como adjetivo, palabra añeja. Como sustantivo, también (“el móvil del crimen”). Como neologismo semántico, data de principios del siglo XXI. Creación humana sorprendente, hasta el punto de que ninguna película de ciencia ficción, ni siquiera en los cercanos años noventa, supo presagiar la existencia de este aparato diabólico que ahora es una oficina portátil.

Corpus ac.. difícil de documentar. Dicc., 2001. EL PAÍS, difícil de documentar.

N

nerd. Neologismo en inglés de origen incierto y de sentido despectivo que equivale a “persona tímida y sin apenas relaciones sociales, generalmente apasionada por la ciencia ficción y la tecnología” (Libro de estilo). En determinadas jergas juveniles significa “empollón”. Pero no soy lo suficientemente nerd como para estar seguro de lo que significa realmente.

Corpus ac., 2001. Dicc., no. EL PAÍS, 17/08/2004.

networking. Voz inglesa (formada sobre net, red, y work, trabajo) muy utilizada para referirse al proceso de conocer y comunicarse con otras personas en busca de un rendimiento profesional o comercial. Antes de que este anglicismo nos iluminara, en español se venía diciendo, “hacer contactos” o “hacer agenda’. Incluso “conocer gente”. Pero seguramente networking implica unas relaciones mucho más importantes que todo eso, y de ahí el término en inglés.

Corpus ac., 1995. Dicc., no. EL PAÍS, 11/04/1993.

O

okupa. A partir de esta voz se ha formado el término inquiokupa (inquilino que no paga y se atrinchera en la casa). “Okupa” nació en los años noventa, época de movimientos ciudadanos y juveniles que reivindicaban viviendas para todos, y entró en la edición del Diccionario de 2014 con el reconocimiento expreso de esa k que buscaba una transgresión ortográfica. La palabra se presentaba en su origen como una lucha, como la defensa de un derecho (frente a la proliferación de pisos vacíos). Hoy se difunde repetidamente el término “okupación” con brío manipulador, en las noticias y en la publicidad, con el fin de representar exageradamente el peligro de un ataque a la casa donde uno vive. Las empresas de seguridad privadas contribuyen felices a ello con su publicidad interesada. Saben bien que la alarma gratuita favorece la alarma de pago.

Corpus ac., 1993. Dicc., 2014. EL PAÍS, 29/05/1988.

online. Llegó con internet en los años noventa. Expresión de dificilísima traducción al español, hasta el punto de que muy pocos parecen conocerla, y por eso lo ponen en inglés.

Corpus ac., 1982 (aislada hasta 1997). Dicc., no. EL PAÍS, 01/10/1983.

outfit. En inglés, “atuendo”, “atavíos”, “vestimenta”, “indumentaria”, “vestuario”, “estilismo”. Pero si usted se considera más elegante que todo eso, dígalo en inglés.

Corpus ac., 2002. Dicc., no. EL PAÍS, 18/11/1993.

outlet. En inglés, “salida”. Su suele emplear para “tienda de saldos” o simplemente “saldos”, generalmente de marcas conocidas. Ofrece productos que antaño se llamaban “gangas” y que, por estar en español, eran más baratas.

Corpus ac., 1995. Dicc., últimos añadidos digitales. EL PAÍS, 09/07/1998.

P

pack. Un paquete de toda la vida. Pero no alcanza al sentido figurado: no se puede decir “ese futbolista es un pack”.

Corpus ac., 1987. Dicc., no. EL PAÍS, 09/08/1992.

pendrive. Anglicismo que se refiere a un pequeño dispositivo destinado al almacenamiento de información digital y que se inserta en un ordenador. En español ha surgido la alternativa “pincho” (pues se pincha o se enchufa en el ordenador). También se han usado “lápiz electrónico” (al traducir pen como “lápiz”), “memoria electrónica” y ‘lápiz de memoria’ (y también “memoria externa”). Cuando he necesitado comprar uno, siempre he pedido “un pincho” y me han entendido. Las academias recogen este término como “coloquial”. Pues nada, simpático que soy.

Corpus ac., 2004. Dicc., no. EL PAÍS, 11/05/2006.

perestroika. En ruso, “reestructuración”. Proceso de reformas emprendido en la Unión Soviética por Mijaíl Gorbachov en 1985 y dirigido a democratizar el país. Ya casi no se usa. Ni Putin recuerda lo que es.

Corpus ac., 1986. Dicc., 2001. EL PAÍS, 17/02/1986.

piscinazo. Se escribe en redonda y ha sido incorporado por las academias. Neologismo del periodismo deportivo español creado a finales del siglo XX para señalar que un jugador ha simulado un penalti (“se ha tirado a la piscina”, “ha sido un piscinazo”) . No obstante, “piscina” no se usa en varios países de América (por ejemplo, en México se dice ‘alberca’; y en Argentina y Uruguay, ‘pileta’, mientras que en Colombia sí se emplea). En México, si un jugador simula un penalti se dice que “ha hecho un clavado” (“tirarse de clavado” equivale a “tirarse a la piscina” o “tirarse de cabeza”). Y en Argentina se usa “se tiró a la pileta”, pero solo para reflejar metafóricamente una acción de cierto riesgo. De momento, no se han extendido las opciones “albercazo”, “clavadazo” o “piletazo”, que estarían bien formadas en español pero tampoco serían muy deportivas.

Corpus ac., 2002. Dicc., 2014. EL PAÍS, 02/11/1998.

perrear. Neologismo incorporado al Diccionario en 2001 como americanismo de Venezuela (equivalente a “menospreciar”) y de Costa Rica (donde significa “dicho de un hombre, ser mujeriego o andar con muchas mujeres”). Ya en la época de añadidos digitales en el repertorio académico se agregó “bailar perreo”; donde “perreo” equivale a su vez a la danza ejecutada a ritmo de reguetón “con eróticos movimientos de caderas” y en la que “cuando se baila por parejas, el hombre se coloca habitualmente detrás de la mujer con los cuerpos muy juntos”. Los ladridos no aparecen por ninguna parte, al menos en esa fase del movimiento.

Corpus ac., 2003 (perreo). Dicc., 2001. EL PAÍS, 18/02/2005.

phishing. Juego ortográfico en inglés a partir de fishing (con efe). Es como si en español escribiéramos “peska”. Esa falsa palabra pretende dar idea precisamente de la mentira que nombra; es decir, la pesca engañosa de incautos a través de sistemas electrónicos mediante estafa o suplantación; duplicaciones fraudulentas de páginas, mensajes mentirosos de bancos y de empresas… Buscan que alguien se trague el anzuelo y para eso tiran la caña (o sea, la kaña).

Corpus ac., 2004. Dicc., no. EL PAÍS, 08/07/2004.

pin 1. Lo que antes se llamaban “insignias” o “alfileres” se denominaron pins durante los Juegos Olímpicos de Barcelona. Quien no llevaba uno no había estado allí. Llegaron de Estados Unidos y solían mostrar motivos divertidos, no siempre relacionados con el deporte. Ya casi no se usan. No prendieron mucho.

Corpus ac., 1993. Dicc., 2001. EL PAÍS, hacia 1992.

pin 2. Deriva de las siglas de personal identification number (número de identificación personal). No solo tenemos un montón de contraseñas, sino también un montón de palabras para ese concepto: contraseña, clave, pin, PUK, código, combinación… Ah, y también password.

Corpus ac., 2001. Dicc., 2014. EL PAÍS, 14/12/2000

pincho. Véase pendrive.

Corpus ac., sin datos específicos. Dicc., 2021. EL PAÍS, 02/07/2017.

podcast. Procede de la contracción de iPod (reproductor de bolsillo de sonido digital) y broadcasting (difusión). Su primer uso público llevaba la firma del periodista británico Ben Hammersley el 12 de febrero de 2004 en The Guardian. (En realidad, escribió podcasting, de donde derivó ‘podcast’). Se emplea en referencia a trabajos de audio a los que se puede acceder por internet, ya se trate de grabaciones de espacios emitidos anteriormente por las ondas o bien de productos específicos para la Red. No ha entrado en el Diccionario. Cuando lo haga, seguramente llevará una tilde, pero aun así será tildado… de anglicismo.

Corpus ac., 2005. Dicc., no. EL PAÍS, 03/02/2005.

políticamente correcto. Sirvió de palanca para esta locución una Biblia publicada en Estados Unidos en 1995 que no contenía ninguna expresión racista, ni machista, ni palabras peyorativas. Según la nueva traducción, los hijos no tienen que “obedecer” a sus padres, sino que deben “prestarles atención”; y las mujeres no deben “someterse” a sus maridos, sino confiar en ellos. Eso sí que era la biblia de lo políticamente correcto. Como la otra, logró millones de seguidores.

Corpus ac., 1994. Dicc., no. EL PAÍS, 23/11/1988.

posicionarse. La incorporó la Real Academia en 1992 con el significado de “tomar posición”. En la Transición fue insistentemente utilizada por los diputados del PNV. Antes de eso se decía “situarse”, “manifestarse”, “colocarse” (en un lugar), “definirse”. Ahora ya se puede añadir este verbo a la hora de decidir las vacaciones: “Cariño, tenemos que posicionarnos sobre si vamos al campo o a la playa”.

Corpus ac., 1981. Dicc., 1992. EL PAÍS, 08/10/1078.

postureo. Ha venido a sustituir al galicismo pose, que fue acogido bajo el manto académico en 1927 (“posición, postura, actitud”) y al que en 1985 se agregó la precisión de que se refiere a una “postura afectada para producir un determinado efecto”. O sea, más o menos lo mismo que “postureo” según la definición que se le dio a este término en 2017: “Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción”. También existe el verbo “posturear” (“actuar con postureo”). Oí hace poco este chiste: “He leído el Kamasutra y he visto que ahí todo es postureo”.

Corpus ac., 2013. Dicc., 2017. EL PAÍS, 17/05/2006.

posverdad. Traducción literal del inglés post-truth. En español solíamos decir palabras más transparentes, como “bulo”, “mentira”, “falsedad”, “filfa”, “patraña” o “embuste”. Así pues, la “era de la posverdad” es la “era de las mentiras” o la “era de la manipulación”. El anglicismo cautivó a muchos periodistas hacia 2016, coincidiendo con la primera irrupción de Donald Trump en la cacharrería, también conocida como Casa Blanca.

Corpus ac., 2016. Dicc., 2017. EL PAÍS, 05/04/2015.

precuela. Entra en la edición académica de 2014. Se trata de un calco del inglés prequel. Pero ellos y nosotros hemos formado la palabra de aquella manera, pues “secuela” no tiene una raíz cuela, ni un prefijo se- que pueda sustituirse por el prefijo pre-; sino que ambas partes van etimológicamente pegadas con Superglú desde el latín sequela (continuación). En fin, pelillos a la mar. Que esto no tenga secuelas. La palabra “precuela” designa una obra literaria o cinematográfica que cuenta los antecedentes de otra difundida previamente, y cuyo éxito ha dado lugar a esa continuación. Por tanto, toda precuela es, paradójicamente, una secuela.

Corpus ac., 2004. Dicc., 2014. EL PAÍS, 02/07/1998.

prime time. El horario estelar. Llega a España con las televisiones privadas, a principios de los noventa, si bien el corpus académico la registra ya en 1986 (en una referencia a las programaciones de Estados Unidos). Algunos de los primeros usos ponían entre paréntesis “hora punta” (curiosamente, parecido al italiano orario di punta). No era mala traducción.

Corpus ac., 1986 (aislada), 1994 (más general). Dicc., no. EL PAÍS, 11/01/1986

prompt. Literalmente, “pronto”, “inmediato”. Este anglicismo nombra en la actualidad el “comando”, la “instrucción” o la “pregunta” con los cuales se dirige un usuario a un sistema de inteligencia artificial para explicarle lo que desea. Cuanto más atinado el prompt, más certera la respuesta.

Corpus ac., 2023. Dicc., no. EL PAÍS, 21/04/2023

puenting. Anglicismo que no existe en inglés, y que se forma sobre el término español “puente”, al que se añade el sufijo -ing (dedicado a formar sustantivos que reflejan una acción). Nació en torno a 1990. Designa un deporte que consiste en arrojarse por un puente, atado a la barandilla con unas cuerdas elásticas. No se pierde la vida, pero se pierde la respiración. El Libro de estilo aportó la innovación “puentismo” en 1990 como alternativa mejor formada en español; y después hicieron lo mismo otros manuales de diarios hispanos. El Diccionario panhispánico de dudas, elaborado por todas las academias de la lengua española, la asumiría también años más tarde (2005). Absoluto fracaso de todos. Los que practican este deporte siguieron llamándolo puenting. Decidieron no arriesgarse.

Corpus ac., 1990. Dicc., 2014. EL PAÍS, 10/07/1989.

PUK. Siglas de personal unlocking key: clave personal de desbloqueo. (No confundir con la Unión Patriótica del Kurdistán, conocida por sus siglas PUK en inglés). Es el código de seguridad de ocho dígitos necesario para desbloquear un móvil tras introducir el pin incorrectamente tres veces. Pero vamos a ver: si no te has acordado del pin, ¿cómo te vas a acordar del PUK?

Corpus ac., 2006. Dicc., no. EL PAÍS, 17/11/1996.

R

random. En español, “fortuito”, “sin orden preestablecido”, “sin planificación”, “al albur” de algo, “abierto”, “aleatorio”, “azaroso”, algo que tiene que ver con los hados o la casualidad. Si no se deciden por uno, échenlo a suertes. En ocasiones se usa con intención despectiva para designar a alguien sin nada digno de mención, una persona del montón, de relleno, pura mediocridad. Si el aludido lo entiende, ahí lo que se está rifando es una bofetada.

Corpus ac., 1994. Dicc., no. EL PAÍS, 30/10/2016.

reality-show. Cuando se empieza a usar hacia 1994, surgen propuestas de traducirlo como “telerrealidad”. Últimamente estos programas consisten en llevar a famosos o famosillos a una isla y hacer que ellos consigan su propia comida, no siempre con éxito. Son espacios de poca calidad, pero peor es el hambre.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2014. 14/05/1990.

reel. En inglés, “carrete”, “bobina”, “cinta”, “película”… En espanglés, vídeo breve para su difusión por las redes sociales.

Corpus ac., 1982 (película). 2007 (vídeo breve). Dicc., no. EL PAÍS, 04/08/2022.

resetear, reseteo. Anglicismos formados a partir de to reset (“reencajar”, “reajustar”, “recomponer”, “reengastar”, “reiniciar”). En castellano son adecuados “reiniciar” y “reinicio” cuando se regresa al punto de partida; y “reanudar” o “reanudación” cuando se regresa al punto en el que se dejó una tarea ya comenzada. El problema de los ordenadores es que a cada rato nos obligan a reiniciar y no a reanudar.

Corpus ac., 1997. Dicc., no. EL PAÍS, 17/09/1998.

rider. Ese término inglés significó siempre “jinetes” o “amazonas”, y se aplicó luego en aquella lengua a quienes cabalgan en bicicleta o en moto. El rider, por tanto, se mueve a horcajadas en algún vehículo, incluido el equino. Su equivalente actual en español es “repartidor” a domicilio. Este término no especifica que se use un vehículo para la tarea, de acuerdo, pero rider tampoco implica que se reparta nada. Decimos “cartero” porque lo importante es que reparte cartas (y además paquetes), y por eso no hemos puesto nunca especial interés en especificar si se mueve en furgoneta, bici, moto, patinete, andando o, como antiguamente, a caballo. Así que, puestos a aceptar una imperfección, sería preferible la imperfección genuina. Y así la palabra rider dejaría de formar parte de la penosa retribución de estos trabajadores: “¿De qué te quejas, si eres todo un rider, en inglés, y no un repartidor cualquiera, en español?”.

Corpus ac., 1997 (máquina de caminar). 2019 (repartidor) Dicc., no. EL PAÍS, 11/06/1997.

S

selfi. Término incorporado por las academias en 2018 a partir del anglicismo selfie (de self-photo). Designa un autorretrato obtenido con un aparato móvil, una autofoto; generalmente para enviársela a alguien que no tiene especial interés en verla. En muchas ocasiones el verbo reflexivo en español permite obviar el anglicismo: “Se hicieron una foto en grupo”, “Me hice una foto delante de la catedral”. La proliferación de esta palabra y sobre todo su elemento auto- muestran el culto a la autosuficiencia de estos nuevos tiempos, plasmado también en la automedicación, el autocuidado de la piel, la autoliquidación de la renta, los autodiagnósticos, la autoafirmación, los autoanálisis, la autorreserva de hoteles, las estaciones de autoservicio, el autoservicio en el comedor del hotel, la autoprotección del hogar. Ya nadie se sugestiona sino que se autosugestiona. Pero ni todo eso ni las autofotos aumentan nuestra autoestima.

Corpus ac., 2013 (selfie), 2015 (selfi). Dicc., 2018. EL PAÍS, 31/12/2014.

senderismo. Actividad física que consiste en caminar por el monte o por algún paraje alejado del asfalto, generalmente a buen paso y con la ropa adecuada. Empezó a practicarse en los años noventa. Si se camina con la ropa adecuada pero despacio, no es senderismo; es postureo.

Corpus ac., 1994. Dicc., 2017. EL PAÍS, 25/06/1986.

serendipia. Neologismo inventado (serendipity) por el aristócrata inglés Horace Walpole y que significa “casualidad afortunada” o “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. Compite en español con palabras de igual sentido como “chiripa”, “chamba”, “carambola” o “churro” (y más vulgarmente, “chorra”). Walpole (1717-1797) tomó el término de un cuento de la tradición oral persa titulado Los tres príncipes de Serendip, nombre árabe de Ceilán (isla que da territorio hoy al Estado de Sri Lanka). Sus protagonistas hacían deducciones sagaces de las casualidades que observaban, “lo cual requiere tanto suerte como sabiduría para reconocer el descubrimiento”, escribió Walpole. Lo usó el 28 de enero de 1754 en una de las cartas que dirigió durante 45 años a su amigo Horace Mann, embajador en Florencia, que fueron publicadas en 1833. El escritor refirió por ejemplo una escena del cuento donde los príncipes dedujeron que una mula era ciega de un ojo al observar que solo comía la hierba que tenía a su izquierda, pese a que ese lado del pasto estaba peor que el derecho. El vocablo inglés quedó casi olvidado en esa correspondencia, hasta que lo recuperó la revista Scientific American en 1955 para referirse a grandes hallazgos casuales. Al español llegó mucho tiempo después. El corpus académico documenta su primer uso en un texto del divulgador científico mexicano Ruy Pérez Tamayo publicado en 1991, en el que señala que se suele desdeñar el importante papel desempeñado por las casualidades en la investigación científica. “Este fenómeno es tan frecuente”, precisa, “que los investigadores científicos hemos acuñado una bella palabra para denominarlo: serendipia”. Y a la casualidad del hallazgo le añadía la sabiduría de analizar lo sucedido. El economista José B. Terceiro usó asimismo ese vocablo, en 2012, al hablar de las conexiones accidentales en la economía, durante su discurso de ingreso en la Real Academia Española; y también lo hizo quien le dio contestación, Juan Luis Cebrián, quien detalló el origen del término. Entonces no figuraba en el Diccionario, pero Cebrián anunció una próxima incorporación, que se produciría finalmente en 2014. A partir de entonces, se extendió entre personas cultas hispanoescribientes. Así, el descubrimiento de la penicilina, que siempre habíamos creído una casualidad (el contexto ya nos hacía suponer que afortunada), empezó a ser una serendipia. Eso sí: “chiripa” y sus hermanas “chamba”, “carambola” o “churro” suenan coloquiales y de andar por casa, propias del lenguaje popular, mientras que “serendipia” se presenta como vocablo elegante y culto, una palabra que bien podía haberse inventado un aristócrata en sus cartas a un embajador. Su éxito no ha sido una casualidad.

Corpus ac, 1991. Dicc. 2014. EL PAÍS, 12/02/1992.

seropositivo. Portador del virus del sida, pero que no ha desarrollado necesariamente la enfermedad. Comenzó a generalizarse en 1983.

Corpus ac., 1990. Dicc., 2001. EL PAÍS, 29/01/1989.

servofreno. Freno cuya acción está amplificada por un dispositivo eléctrico o mecánico. Se resaltaba en la publicidad de automóviles de los años noventa, pero dejó de utilizarse cuando ya todos los modelos lo incorporaron. Pero nunca existió el servofrenazo.

Corpus ac., 1984. Dicc., 1984. EL PAÍS, 20/10/1985.

sexting. Proviene de los términos en inglés sex y texting (enviar o recibir mensajes de texto) y se refiere al envío de contenidos eróticos o pornográficos (principalmente fotografías o vídeos, aunque también mensajes). Al hacerlo, hay que comprobar cinco veces que no se los estamos enviando a nuestro tío obispo.

Corpus ac., 2009. Dicc., 2023. EL PAÍS, 17/05/2009.

sida. Sigla de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, convertida por el uso en palabra común. Esta enfermedad apareció en 1981. De ella se derivaron “sídico” y “sidoso”, que se consideró despectiva; no por su formación, semejante a “griposo”, “canceroso” (unidad de cancerosos), “tuberculoso”, “leproso”… sino por los contextos en que aparecía y la intención de una generalidad de hablantes.

Corpus ac., 1981. Dicc., 1992. EL PAÍS, 15/07/1983. La Academia incluyó en su Diccionario de 1992 solamente “sida” y “sidafobia”. En 2001 agregó “sidoso”.

simpapeles. Define a las personas que no poseen la documentación necesaria para la situación en que se encuentran. A veces, es más digno estar sin papeles que estar empapelado.

Corpus ac., 2013. Dicc., no. EL PAÍS, 16/12/2003.

smartphone. En inglés, “teléfono inteligente”. Hoy en día, todo teléfono móvil lo es. Por tanto, no parece necesario decir más que “teléfono”, “teléfono móvil” o “móvil”, pues por el contexto suele deducirse que se trata de un aparato que además ejecuta otras funciones (“miró el correo desde el móvil”). El humorista Forges, que poseía un gran sentido sobre el genio del idioma, a los smartphones los llamaba “listófonos”.

Corpus ac., 2001. Dicc., 2025. EL PAÍS, 06/12/2001.

software. Se crea a partir de soft (suave, flojo…) y ware (mercancía), en oposición a hardware (palabra inglesa formada desde hace siglos sobre hard: duro, fuerte, firme y que significa desde antiguo “ferretería”, entre otras acepciones). Software va hoy por hoy en retroceso, adelantada ya por “programa” (más común) y “programática” o “código fuente”, estas menos habituales (al margen de traducciones más técnicas). Pero este retroceso del anglicismo no lo han programado los informáticos, que siguen usándolo en su mayoría. No pueden reprogramarse.

Corpus ac., 1978. Dicc., 2001. EL PAÍS, 22/08/1976.

sorpasso. Entre nosotros, este italianismo se documenta por vez primera en 1984 (en la revista Cambio16). En aquel tiempo se refería casi siempre al intento del socialista italiano Bettino Craxi de rebasar al Partido Comunista para convertirse en la segunda fuerza política. Ahora se aplica ya a cualquier adelantamiento en unas elecciones, real o por venir. En EL PAÍS empezará a aflorar en 1997. Actualmente, y poco a poco, sorpasso va adelantando en el lenguaje político a “adelantamiento”. Así que “adelantamiento” está siendo adelantado. El italianismo aún no ha llegado a la fórmula 1, ahí en lugar de “le ha adelantado” siguen prefiriendo el estiramiento “le ha ganado la posición”.

Corpus ac., 1984. Dicc., no. EL PAÍS, 29/06/1993.

spam. Correo basura. En inglés, esta palabra designaba originariamente un producto elaborado desde 1937 con carne de cerdo y que se vendía enlatado bajo la marca estadounidense Spam (shoulder of pork and ham: paleta de cerdo y jamón). Su identificación con los insistentes mensajes no deseados se debe a una escena del grupo humorístico británico Monty Python, en 1970, en la cual la camarera de un restaurante detallaba los platos, y todos y cada uno contenían Spam. La palabra empezó a relacionarse entonces con algo repetido y molesto, para desdicha del producto enlatado; idea que progresó con el invento del correo informático. El primer spam se ha datado el 12 de abril de 1994, cuando el despacho de abogados estadounidense Canter y Siegel envió un correo masivo para anunciar sus servicios. Desde entonces, el spam no ha dejado de ser una lata.

Corpus ac., 1999 (correo basura), 1985 (cerdo y jamón). Dicc., 2014. EL PAÍS, 12/03/1998.

spin-off. El corpus académico documenta este anglicismo en 1994 en Puerto Rico, y en 2003 en España. Se refiere a series o películas que nacen de otra anterior. Aída fue un spin-off de Siete vidas; y Frasier, de Cheers, y Los Roper derivaron de Un hombre en casa. Spin-off se traduce como “escisión”, pero en este caso quedaría más adecuado “esqueje”, pues no se trata tanto de cortar como de que lo cortado siga vivo y se desarrolle por su cuenta. Un spin-off de este diccionario consistiría en desarrollar más esta entrada en otro artículo. Pero con esto ya podría valer.

Corpus ac., 1994. Dicc., no. EL PAÍS, 03/06/1985.

spoiler. “No me hagas spoiler” se decía antes “no me cuentes el final”. También son equivalentes “no me cuentes la película”, “no me estropees la trama”, “no me destripes la novela”. Este término se forma en inglés a partir del verbo to spoil (“estropear” o “echar a perder”). Por tanto, la expresión “su amigo me hizo spoiler” equivaldría a “su amigo me hizo estropeador”, lo cual carece de sentido. La mejor equivalencia de spoiler en español como sustantivo es “destripe”, que figura desde 1884 en el Diccionario con el sentido de anticipar el desenlace de un relato. Cuando alguien de nuestro entorno incurre a menudo en destripar el final de algo, podemos llamarle Jack, a ver si se da por aludido.

Corpus ac., 2005. Dicc., no. EL PAÍS, 01/05/2009.

start-up. Literalmente en inglés, “empezar hacia arriba”. Esa idea se expresa en español con “emerger”, “brotar”, “surgir”, “despuntar”, “descollar”, “despegar”, “irrumpir”… Start-up se usa en referencia a una empresa tecnológica de reciente creación y gran crecimiento; es decir, una empresa emergente. Pero en la práctica refiere simplemente una empresa nueva. Las emergentes que luego se hunden no tienen nombre.

Corpus ac., 2002. Dicc., no. EL PAÍS, sin datos.

streaming. En español adquiere generalmente el sentido de “en directo”, y el contexto ya hace saber por qué medio. La voz streaming (“flujo”) designa en inglés una transferencia digital de datos, audio o vídeo en directo o en diferido. Se forma a partir de stream: “riachuelo”, “arroyo”, “corriente”, “chorro”…; y se relaciona con el verbo to stream: “manar”, “derramar”, “dejar correr”. Metafóricamente, por tanto, es un “flujo digital”. Hoy en día a algunos actos asisten apenas doce personas, pero si se transmiten en streaming queda todo justificado, pues probablemente los verán muchas más, unas treinta.

Corpus ac., 2002. Dicc., 2025. EL PAÍS, 13/08/1998.

sudaca. Empezó siendo despectivo (y se mantiene esa marca en el Diccionario) pero terminó mostrando cariño a quienes llegan a España desde América Latina, independientemente de que procedan o no del sur de ese continente. Esas personas han asumido ya el término para autodenominarse así. Incluso se creó hace años en Madrid un movimiento femenino llamado Sudacas Reunidas, que reivindicaba la palabra. Lo encabezaba la escritora uruguaya Carmen Posadas, y hasta otorgaban un premio al Sudaca Excepcional de cada año.

Corpus ac., 1984. Dicc., 1985. EL PAÍS, 23/08/1981.

swinging. No está en el diccionario. Del inglés swing (“oscilar, columpiar, cambiar de dirección”), se refiere a los intercambios entre dos parejas, de modo que cada integrante de una de ellas se acuesta con un integrante de la otra. Cuando se implican en el juego personas homosexuales o bisexuales, las opciones matemáticas pueden duplicarse, al disponer de dos posibilidades, y no de una sola.

Corpus ac., 1983. Dicc., no. EL PAÍS, 17/03/1977.

T

telebasura. Programas de contenido zafio o vulgar, según el Diccionario. El vocablo llegó con algunos espacios estrenados en el nuevo mileno, y hasta podría extenderse al Tercer Milenio. Palabra muy bien formada. (Se nota que la inventaron sus críticos y no sus creadores).

Corpus ac., 1992. Dicc., 2001. EL PAÍS, 06/03/1993.

teletrabajo. La primera experiencia significativa de teletrabajo se puso en práctica en una empresa británica de consultores de informática, en 1962 (tomo el dato Gete-Alonso, Eugenio Luis, Tiempo de ocio, 1987). El vocablo fue incorporado al Diccionario tras la pandemia, en 2024. Si lo hubiéramos oído decenios atrás, todo el mundo habría pensado que se refería a trabajar en la tele.

Corpus ac., 1987. Dicc., 2024. EL PAÍS, 21/11/1986.

terraplanista. De muy reciente incorporación al lenguaje común, designa a quienes defienden que la Tierra es plana. La pena es que estas personas no hayan descubierto aún dónde termina, porque ese lugar daría pie a grandes negocios turísticos. Donald Trump estaría dispuesto a invertir allí.

Corpus ac., 2019. Dicc., no. EL PAÍS, 05/03/2019.

tikitaka, tiquitaca. El seleccionador español de fútbol (1992-1998) Javier Clemente ridiculizó con esta expresión el juego muy técnico y de continuos pases que desarrollaron en aquella época el Barcelona de Cruyff, primero, o el Real Madrid de Valdano, después. Probablemente se refería a un artículo del entrenador argentino Ángel Cappa (ayudante de Valdano) publicado en EL PAÍS en diciembre de 1994 y titulado El tiki y el toque, en el que defendía el juego de asociación, de pase, frente a quienes acusaban al equipo de retener demasiado la pelota. Un decenio después, el narrador Andrés Montes (La Sexta) se involucró en el conflicto para revitalizar y prestigiar el tiquitaca durante sus narraciones del Campeonato del Mundo de 2006, ya con Luis Aragonés al frente de la Selección española. Con ese estilo, España ha ganado tres Eurocopas (2008, 2012, 2024) y un Mundial (2010).

Corpus ac., 2006 (tikitaka), 2014 (tiquitaca). Dicc., no. EL PAÍS, 16/04/84 (tiquitaca); 25/05/2024 (tikitaka).

top-model. Se extendió a finales de los ochenta en referencia a las “supermodelos” o “modelos de alta costura” como Naomi Campbell, Cindy Crawford o Claudia Schiffer. Altas modelos, ciertamente; por su posición y generalmente por su estatura.

Corpus ac., 1990. Dicc., 2001. EL PAÍS, 12/05/1989.

triatlón. Competición que consiste en tres carreras, de ciclismo, natación y pedestrismo, y que comenzó a disputarse formalmente en 1987. Tuvo su origen en una apuesta entre marines, que recorrieron 3,8 kilómetros nadando, 160 kilómetros en bicicleta y 42 kilómetros (un maratón) a pie. Con el tiempo, las distancias se dulcificaron, pero no tienen unas medidas fijas. La más habitual comprende 1,5 kilómetros a nado, 40 en bici y 10 a pie. Con eso ya se apaña uno mejor.

Corpus ac., 1992. Dicc., 2014. EL PAÍS, 17/03/1982.

trolear. Publicar en internet o en redes sociales mensajes ofensivos contra alguien, o destinados a entorpecer la conversación. Por extensión, burlarse de otra persona, generalmente sin finura ni gusto. Parte del anglicismo troll, que designa a los mentirosos, gamberros y asaltadores diversos que pululan por Internet y las redes, amparados en el anonimato. Se trata de un término tomado a su vez de la mitología escandinava, donde significa “monstruo maligno que habita en bosques o grutas”. Así lo define nuestro Diccionario en la entrada “trol”, que la Academia castellanizó en 1989 con una sola ele. En inglés, a su vez, el verbo to troll puede equivaler a “pescar”, y evoca que en los principios de internet los gamberros soltaban una carnaza en un ciberforo para que mordieran el cebo los incautos, lo cual se convirtió en trolling. Su cruce con los seres malignos (dotados de anzuelo y carnaza) acabó creando el potaje de mal gusto que representa el verbo “trolear”.

Corpus ac., 2015. Dicc., 2020 EL PAÍS, 08/06/2013.

tuit. Véase x.

Corpus ac., 2011. Dicc., 2014. EL PAÍS, 17/07/2010.

V

viejuno. Fue impulsada con éxito por el título de la sección Mundo viejuno del programa Muchachada Nui (TVE, 2007-2010), según escribió el académico Pedro Álvarez de Miranda (Medir las palabras, 2024). Se refiere a algo rancio o envejecido, o pasado de moda, y se apoya en el sufijo -uno, que no figura como tal en el Diccionario pero sí en la Nueva Gramática, en cuya página 532 se dice que sus usos calificativos “tienden a ser despectivos”. Se muestra en términos como “perruno”, “caballuno”, “raruno” (esta, ausente también del Diccionario), “frailuno”, “sobacuno”, “zorruno”… Aunque no ha sido incorporada por las academias, sí figura en las últimas actualizaciones del Diccionario del Español Actual, que dirigió en su día el académico Manuel Seco y del que ahora se ocupa Olimpia Andrés. Ahí se documenta en 2008. El corpus académico la registra en 2009. Por su parte, Álvarez de Miranda halló un texto de 1913 en la revista semanal Vida manchega, de Ciudad Real, donde se dice bajo la firma de Fernando G. Ruiz: “En alegre alboroto dominguero, iban saliendo por el viejuno portón de la iglesia los aldeanos feligreses”. Es el ejemplo más viejuno de viejuno.

Corpus ac., 2009. Dicc., no. EL PAÍS, 06/06/2008.

vintage. Se propagó en español durante los años noventa, procedente del inglés (donde se pronuncia víntich); pero muchos periodistas la profieren como si perteneciera al francés (vintásh). En inglés significa, dependiendo del contexto, “vendimia”, o “cosecha”, o “vino de buena calidad”; y en sentido figurado, “de época”. El origen remoto nos lleva al latín vindemia (que viene de vinum, “vino”; y demere, “sacar”: o sea, extraer el vino). En español está desplazando al adjetivo “retro”, que había atravesado siglos y siglos desde el adverbio latino original. Mucho vintage, mucho vintage, pero pocos periodistas echan la vista un poco más atrás.

Corpus ac., 1989. Dicc., no. EL PAÍS, 25/04/1984.

W

wasapear. Enviar un mensaje por el sistema Whatsapp, hasta que a alguien se le ocurra cambiar el nombre a la marca.

Corpus ac., 2013. Dicc., no. EL PAÍS, 23/03/1919.

walkman. (De walk, caminar, y man, persona, hombre. Curiosamente, eso no menciona que se oiga nada). Magnetófono portátil con cuyos auriculares escuchaba música la gente que salía a correr por la calle vestida con ropa de deporte. Ya casi han desaparecido estos aparatos, reemplazados por los dispositivos móviles. En vez de walkman se podía haber llamado runman, dada la prisa que llevaban estos ciudadanos.

Corpus ac., 1985. Dicc., 2014. EL PAÍS, 30/08/1981.

web. En inglés, red, malla. A veces se ha aportado la traducción “telaraña” en sentido figurado. Y sí, caemos en ella como moscas.

Corpus, 1995. Dicc. 2001. EL PAÍS, 12/10/1994

webinar. En inglés, contracción de web (red informática) y seminar (seminario). Por tanto, nombra un seminario que se transmite por internet. Por su terminación, tiene pinta de verbo; pero no lo es. El Diccionario ofrece como equivalente español el término “webinario”, definido como “seminario web”. Lo malo es que al oír “güebinario” se puede interpretar que uno está pidiendo dos huevos, o a lo mejor un huevo doble.

Corpus ac., 2010. Dicc., no. EL PAÍS, 12/04/2020.

windsurf. Deporte que consiste en deslizarse por las aguas con una tabla a la que va adherida una vela. Si no hay vela, se llama surf. Si en cualquiera de los dos casos uno se cae de la tabla, el deporte se convierte en natación.

Corpus ac., 1990. Dicc., 1985. EL PAÍS, 08/06/1978.

woke. En inglés, pasado del verbo “despertar”. Nombra a las personas que están alertas para luchar contra las discriminaciones, el racismo, la xenofobia, las injusticias, las desigualdades… y la derecha. Se atribuye su creación al novelista William Melvin Kelley, que en 1962 publicó en The New York Times un ensayo titulado If You’re Woke, You Dig It (Si estás despierto, lo entiendes). El vocablo cobró nueva vida en 2013 con el movimiento estadounidense Black Lives Matter (las vidas de los negros importan), que nació en rechazo a la brutalidad policial contra personas de esa raza tras la absolución del policía que un año antes había matado de un disparo al adolescente Trayvon Martin en Florida.

Corpus ac., 2020. Dicc., no. EL PAÍS, 17/11/2016.

X

x. Antes, “tuit”. ¿Se seguirá denominando X la compañía que compró Elon Musk cuando se llamaba Twitter? Eso es una incógnita.

Corpus ac., 2011. Dicc., no. EL PAÍS, 25/07/2023

Y

yonki. En el Diccionario, “yonqui”, “adicto a la heroína”. Procede del inglés junkie, que viene de junk (trastos viejos, basuras, desperdicio, chatarra). Por tanto, tenemos dos motivos para no usar esta expresión: que se puede sustituir por “drogadicto” o “drogodependiente” y que constituye un desprecio hacia los enfermos enganchados a las drogas.

Corpus ac., 1988. Dicc., 2001. EL PAÍS, 31/03/1983.

youtuber. Adaptado al español, “yutubero” (Fundéu). Persona que se dedica a ofrecer vídeos en Youtube. Al principio se aplicaba a cualquier usuario de esa plataforma, y ahora se predica de quienes colocan en ella “contenidos”. Muchos de estos yutuberos no son precisamente contenidos.

Corpus ac., 2013. Dicc., no. EL PAÍS,24/07/2013.

yuppy. Se forma con algunas letras de young upwardly mobile people (gente joven en ascenso). Ejecutivos treintañeros en situación acomodada y muy seguros de sí mismos, que arrasan con lo que se les ponga por delante. Debido a alguna razón desconocida, esta palabra implica una idea peyorativa que de ninguna manera se merecen.

Corpus ac. 1990. Dicc. no. EL PAÍS, 28/09/1986.

Z

zapear. Desde antiguo, “espantar al gato con la voz zape”. En la actualidad, “practicar el zapeo” (a partir de zapping, onomatopeya inglesa); y este a su vez “cambio reiterado de canal de televisión por medio del mando a distancia”. Existe la alterativa “picotear”: “Anduve un rato picoteando en varios canales hasta que me decidí por el Telediario, fíjate lo desesperado que estaba”.

Corpus ac., 1992. Dicc., 2001. EL PAÍS, 11/03-1992 .

zombieing. La acción de quien ha practicado el ghosting y reaparece como si nada y haciendo ver que ya compró el tabaco.

Corpus ac., no. Dicc., no. EL PAÍS, 20/07/2025.

zulo. Palabra del euskera (donde significa “agujero”) que se refiere a los escondrijos en los que ETA encerraba a un secuestrado o donde ocultaba armas. No siempre se aplicó a ese grupo terrorista: “Ha sido descubierto un zulo de las Brigadas Rojas” (en Italia). Ahora se usa más generalmente como “infravivienda”, una vez que nos hemos distanciado de su connotación terrorista: “Estoy muy contento, he encontrado un zulo por solamente 2.500 euros al mes”.

Corpus ac., 1984. Dicc.,1989. EL PAÍS, 09/11/1980 .

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