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Todas las democracias son mortales: la llegada de Hitler al poder como advertencia sobre el presente

‘Irresponsables’, el nuevo libro del experto en nazismo Johann Chapoutot, relata con brillantez el final de la República de Weimar incidiendo en los paralelismos con la actualidad

Mitin de los nacionalsocialistas en el Lustgarten (Berlín) durante la campaña de las elecciones alemanas, el 9 de julio de 1932.brandstaetter images / Hulton Archive / GETTY IMAGES

El nombramiento de Adolf Hitler como canciller de Alemania en enero de 1933 es seguramente el momento del siglo XX que está siendo examinado de una forma más concienzuda por los historiadores, aunque la mirada de los expertos no se dirige solamente al pasado, sino también a un presente sacudido por la llegada al poder de la ultraderecha en numerosos países y, sobre todo, por la deriva autoritaria de Estados Unidos bajo ...

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El nombramiento de Adolf Hitler como canciller de Alemania en enero de 1933 es seguramente el momento del siglo XX que está siendo examinado de una forma más concienzuda por los historiadores, aunque la mirada de los expertos no se dirige solamente al pasado, sino también a un presente sacudido por la llegada al poder de la ultraderecha en numerosos países y, sobre todo, por la deriva autoritaria de Estados Unidos bajo Donald Trump. ¿Cómo fue posible que una de las democracias más avanzadas del mundo al principio del siglo XX, la República de Weimar, acabase destruida? ¿Quiénes fueron los responsables de aupar a Hitler al poder, pese a que nunca había ocultado sus intenciones racistas y antidemocráticas? ¿Por qué lo hicieron? Una pregunta que late detrás de todas las demás es la más importante: ¿y esto puede volver a ocurrir ahora?

Las comparaciones históricas siempre son complicadas: Weimar se encontraba sacudida por la violencia endémica de los nazis, pero también de los comunistas. Tras la crisis de 1929, la pobreza era extrema y las élites temían el contagio de la revolución soviética. La derrota en la Primera Guerra Mundial y la humillación de las condiciones impuestas por los vencedores impulsaron un nacionalismo desa­tado y antisemita. Muy pocos partidos creían en la democracia en la Alemania de los años treinta, cuando empezó un proceso irreversible que acabaría con los nazis en la cancillería. El mundo es diferente ahora y, sin embargo, demasiados hilos unen el pasado con nuestro presente. El historiador francés Johann Chapoutot trata de reconstruir muchos de aquellos caminos ocultos de la historia en Irresponsables. ¿Quién llevó a Hitler al poder?, que acaba de publicar Alianza y también Angle en traducción al catalán.

Profesor de la Soborna y uno de los grandes expertos en el nacionalsocialismo con libros como La ley de la sangre o La revolución cultural nazi (ambos también en Alianza), Chapoutot no oculta sus intenciones en este nuevo ensayo, que ha provocado mucho ruido en Francia precisamente por los paralelismos que establece con el presente. “El lector contemporáneo habrá detectado sin duda algunas reminiscencias entre la actualidad y la Alemania de 1932. Son tantos que enumerarlos resultaría casi tedioso”, escribe en el epílogo de un libro brillante, que pese a la enorme profusión de datos y a su minuciosa descripción de los complejos procesos que llevaron a Hitler al poder, no se hace tedioso.

El relato de Chapoutot está lleno de personajes apasionantes —como Alfred Hugenberg, el gran magnate de la prensa en la Alemania de los años veinte y treinta, que utilizó toda su potencia mediática para impulsar a los ultras, un precursor de millonarios como Rupert Murdoch—, que tomaron decisiones tremendamente equivocadas, políticos y empresarios estúpidos y soberbios que creyeron que los nazis eran controlables una vez que llegasen al Gobierno y que despreciaban a los ciudadanos que los habían llevado al poder o que les habían hecho ricos.

Otros libros importantes recientes —como El fracaso de la República de Weimar (Taurus), de Volker Ullrich, o The Death of Democracy. Hitler’s Rise to Power (William Heinemann), de Benjamin Carter Hett— han tratado el mismo periodo; pero Irresponsables es especialmente valioso por la mirada de Chapoutot, siempre consciente del inquietante presente desde el que escribe, pero sin caer en anacronismos. También es muy interesante lo que no puede contar, porque alguien se ocupó de borrar todos los documentos posibles: la dimensión de la participación de los empresarios alemanes en el auge de los nazis.

No había nada inevitable en el ascenso de Hitler, la historia pudo transcurrir por otros caminos que no hubiesen llevado a la Segunda Guerra Mundial, a la muerte de millones de personas y al Holocausto. “Es difícil imaginar lo que acontecimientos tan cataclísmicos como la llegada de los nazis al poder deben a cuchicheos, venganzas personales e intrigas de trastienda, fomentadas por personajes serviles y sin interés, que jugaban a la política de altura, hipnotizados por los oros y los espejos de sus despachos, apostando el destino de los demás”, escribe el historiador.

Los votantes no eligieron a Hitler por sufragio universal, fueron los miembros de una élite poderosa e irresponsable: su partido no tenía mayoría absoluta, estaba en claro descenso en las urnas y, además, el presidente designaba al canciller. Fue una decisión consciente de personas con un poder enorme —político, mediático y económico— que creyeron que era la mejor solución para combatir una hipotética revolución bolchevique y que, además, tampoco creían en la democracia, sino en el poder de las élites y en sus propios intereses. “Weimar es una historia tan viva que resucita a los muertos y nunca deja de plantear interrogantes en Alemania, incluso en todas las democracias que se enfrentan a su finitud”, escribe Chapoutot. “Si la Gran Guerra dejó claro que las civilizaciones son mortales, el final de la República de Weimar demostró que la democracia también es perecedera”. Nada nos garantiza que los nuevos irresponsables que campan a sus anchas por Occidente no vuelvan a destruir nuestras libertades. Por eso es tan importante poner la lupa en los años que llevaron al mundo a la catástrofe, en aquellos individuos que arrancaron la democracia a sus ciudadanos.

Irresponsables. ¿Quién llevó a Hitler al poder?

Johann Chapoutot
Traducción de Elena M. Cano e Íñigo Sánchez-Paños
Alianza Editorial, 2026
352 páginas. 21,95 euros

Els irresponsables. Qui va portar Hitler al poder?

Traducción de Andreu Gomila
Angle, 2026
384 páginas. 21,95

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