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Argentina comienza 2023 al borde del 100% de inflación interanual

El Gobierno aumenta la regulación de precios máximos de los alimentos, mientras el índice de precios al consumidor sube al 6% en enero y llega al 98,8% en un año

José Pablo Criales
Crisis financiera en Latinoamérica
Una mujer consulta los precios de la carne en un supermercado de Buenos Aires, este mes.STRINGER (AFP)

Argentina ha comenzado 2023 con una aceleración en la inflación. El Índice de precios al consumidor (IPC) ha subido un 6% en enero, un 09% más que en diciembre que deja la inflación interanual en un 98,8%. La escalada inflacionaria complica al peronismo gobernante en un año de elecciones en el que todavía no tiene definido a su candidato y en el que aspiraba a bajar la inflación mensual a un 3% en los primeros cuatro meses del año. Al Gobierno le preocupa especialmente el aumento de los precios de los alimentos, de un 6,8% en el último mes. A finales de enero, el Ministerio de Economía renovó su acuerdo de precios máximos hasta junio. Este lunes, en un intento de anticipar medidas contra los números negativos, también anunció un acuerdo para fijar los precios de la carne: los supermercados venderán cortes seleccionados con rebajas del 30% hasta finales de marzo.

El precio de los alimentos se ha disparado desde finales de 2022. Los índices de noviembre y diciembre habían sido un respiro tras meses de escalar por encima del promedio del IPC. Los alimentos han vuelto a subir desde entonces: del 3,5% en noviembre, a un 4,7% en diciembre y al 6,8% de este enero, que ha vuelto a superar el promedio del IPC. Los otros aumentos significativos del primer mes del año han llegado en el sector de las “actividades recreativas”, un 9% que coincide con la época de vacaciones en el país, y un aumento del 8% en las tarifas de servicios públicos como agua, electricidad o combustibles. El aumento de la inflación para enero terminó por encima de las previsiones del Banco Central, que encuesta a entidades privadas y consultoras todos los meses. La proyección que tenían para enero era del 5,6%.

El año comienza cuesta arriba. El Gobierno necesita mantener el poder adquisitivo de los trabajadores con un ojo puesto en las presidenciales de octubre, mientras cumple con un ajuste prometido al Fondo Monetario Internacional para reducir el déficit fiscal al 1,9% en 2023. Las medidas impuestas desde agosto del año pasado empezaron a dar frutos: el Gobierno logró mantener su rojo fiscal en un 2,4% del PIB en 2022, debajo del 2,5% impuesto por el FMI, con una subida de tarifas en los servicios públicos, quitando subsidios a la energía e imponiendo límites al acceso a dólares para la importación.

Ahora, el Gobierno se enfoca en que la inflación no pulverice los salarios. A finales de enero, el Ministerio de Economía prorrogó su acuerdo con diversos sectores para controlar el precio de hasta 2.000 productos esenciales, que mantendrán un aumento mensual del 3,2% hasta junio. Este lunes, anunciaron que la carne se incorporará al programa de “Precios Justos” con el que el Gobierno espera mantener a raya los aumentos de los precios de los alimentos y otros servicios básicos.

El ministro de Economía, Sergio Massa, anunció el lunes que los supermercados venderán siete cortes de carne con reducciones de precio de hasta el 30%. Tras un periodo de sequías que ha afectado a la producción ganadera, el Gobierno subsidiará hasta el 40% de los alimentos para los animales que se crían en corrales de engorde. Con esta medida, el Ministerio de Economía espera acelerar la producción y aumentar la oferta en un mínimo de 18.000 toneladas de carne, alrededor del 25% del consumo medio mensual, que en Argentina es de 60.000 toneladas.

El gran problema, al igual que con los precios controlados del resto de la canasta básica, será verificar su cumplimiento en los pequeños comercios de barrio. El Gobierno no puede imponer en las carnicerías los precios a los que ha comprometido a los grandes productores que proveen a las cadenas de supermercados, por lo que ha anunciado descuentos para los compradores que usen sus tarjetas de débito en estos comercios: un 35% para los usuarios del Banco Nación que hagan sus compras en fin de semana y un reintegro del 10% para los usuarios de otros bancos, siempre y cuando sus compras no excedan los 20.000 pesos, unos 100 dólares al cambio oficial.

La medida entrará en vigor este viernes, por lo que sus efectos no se verán reflejados en los índices del IPC hasta los registros de marzo. Los carniceros dudan de que se podrá imponer con facilidad. “El viernes, el cliente tiene que tener la tarjeta del Banco Nación y el carnicero estar bancarizado en el Banco Nación. Y hay muchas que están, o reciben los postnet [las terminales de pago] para las tarjetas de débito comunes. No creo que sea tan rápido el programa”, dijo el lunes el presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, en una entrevista radial.

“El postnet no me anda hace un mes y se me hace un trámite volver a pedirlo”, cuenta a regañadientes un carnicero del barrio de Once, en el centro de Buenos Aires. “Para nosotros es un quilombo mantener la expectativa. Yo bajo los precios todo lo que puedo, pero el reintegro de una compra con tarjeta tarda unos cuatro días y sin esa plata yo no puedo abastecerme. Si me lo preguntás así nomás, prefiero cobrar igual en efectivo y vender lo que pueda”. El diagnóstico coincide con al menos otros tres carniceros consultados este martes en la ciudad: los comercios más chicos no tienen el abastecimiento de los grandes supermercados, pierden clientes ante estos y, aunque el Gobierno les ofrezca diferimientos en el pago de impuestos, el dinero en efectivo manda más fuerte.

El kilo del asado, uno de los cortes previstos por el Gobierno en su lista de precios congelados, cuesta unos 1.100 pesos en el barrio de Once, unos seis dólares al cambio oficial. La revisión prevé que el kilo cueste 1.035 hasta el 31 de marzo y en Argentina, donde todavía manda el efectivo en el día a día, el billete más grande no alcanza para comprarlo.

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Sobre la firma

José Pablo Criales
Es corresponsal de EL PAÍS en Buenos Aires. Trabaja en el diario desde 2019, fue redactor en México y parte del equipo de la mesa digital de América. Es licenciado en Comunicación por la Universidad Austral y máster de Periodismo UAM / EL PAÍS.

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