Argentina lanza otro ‘dólar soja’ como remedio a la sequía de reservas en el Banco Central

Los agroexportadores recibirán por cada divisa que liquiden un 33% más que el valor de la cotización oficial

Porotos de soja en una planta de almacenamiento de granos en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Porotos de soja en una planta de almacenamiento de granos en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, Argentina.Agustin Marcarian (Reuters)

Argentina se seca de dólares y los busca en el campo. Este lunes, el Gobierno de Alberto Fernández lanzó una nueva versión del dólar soja, con el que busca reforzar las reservas del Banco Central y cumplir con las metas de acumulación que acordó en enero pasado con el Fondo Monetario Internacional. Desde este lunes y hasta el 31 de diciembre, los productores que vendan los porotos de soja que tienen acumulados recibirán 230 pesos por cada dólar, 58 pesos más que los 172 que fija el valor oficial. El Gobierno espera que el 33% de diferencia entre una y otra cotización alcance para que salgan al mercado exportador algo de los 8,6 millones de granos que el campo retiene a la espera de una devaluación del peso.

Esta es la segunda versión del dólar soja. La primera salió en decreto en septiembre con una cotización de 200 pesos, 50 pesos más que el oficial. El mecanismo logró liquidaciones por 7.600 millones de dólares, de los cuales el Banco Central acumuló 5.000 millones. El dinero ingresado redujo la presión devaluatoria, pero el efecto duró muy poco. Entre octubre y noviembre, la autoridad monetaria argentina perdió 1.850 millones de dólares para satisfacer la demanda de dólares de los inversores que le escapan al peso. La sangría tiene como efecto inmediato la subida de la presión devaluatoria sobre la moneda nacional, pero también políticos.

El Gobierno se comprometió en enero ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cerrar el año con 5.500 millones de dólares de reservas internacionales en el Banco Central. Hoy tienen 4.000 millones. El dólar soja es la bala de plata que le queda el Ejecutivo para cumplir con el objetivo, condición para que el Fondo libere antes de finales de año 5.800 millones de dólares. Ese dinero saldrá del FMI, ingresará a Argentina y volverá al FMI para cancelar parte de los intereses de los 44.000 millones que el multilateral le prestó al expresidente Mauricio Macri en 2018, a modo de salvavidas financiero.

El ministro de Economía, Sergio Massa, dijo que con este nuevo dólar soja Argentina buscará “batir el récord de exportaciones en lo que es el complejo agroindustrial” nacional. Para los productores, sin embargo, solo se trata de “un parche” que no ataca la cuestión de fondo. El país sudamericano tiene hoy una docena de tipos de cambios, que van desde los 172 pesos del dólar oficial – destinado solo a los importadores- y los 345 pesos del llamado “dólar Qatar”, que se cobra a los argentinos que hacen compras con sus tarjetas de crédito en el exterior. En el medio está el “dólar MEP” o “Bolsa”, producto de una operación bursátil legal destinada a las grandes empresas necesitadas de divisas. La brecha entre el oficial y el resto alimenta la posibilidad de una devaluación descontrolada y demora las ventas de granos a la espera de un cambio más favorable. Así y todo, durante el primer semestre de 2022, ingresaron a Argentina 12.000 millones de dólares producto de la venta de porotos de soja, equivalentes al 27% del total de todo el complejo exportador, según datos del Indec.

Los productores no están de acuerdo con este nuevo dólar soja. Para Nicolás Pino, presidente la Sociedad Rural Argentina – que agrupa a los hacendados más grandes- “no es una medida para el campo sino con fines recaudatorios”. Desde la Federación Agraria, en tanto, lo consideraron “un parche, que implica beneficio para unos pocos y complica a la mayoría”.

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