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El Supremo de Arizona avala una ley de 1864 que prohíbe el aborto

La decisión de la máxima Corte estatal estará bloqueada por 14 días, pero pone en peligro la actividad de las clínicas de interrupción del embarazo

Phoenix, Arizona
Una manifestante sostiene un cartel con la frase "Mi cuerpo, mi decisión" afuera del capitolio estatal, en Phoenix, Arizona, octubre de 2022.Mario Tama (Getty Images)
Luis Pablo Beauregard

Una estricta ley de 1864 que prohíbe el aborto en casi todos los casos excepto cuando la madre está en riesgo de morir tiene vía libre en Arizona. La draconiana legislación entrará en vigor dentro de 14 días, poniendo en peligro la actividad de las clínicas de salud de la mujer en el Estado. Un fallo del Tribunal Supremo estatal ha permitido este martes que las autoridades apliquen la ley, anterior a que la región se convirtiera en parte de Estados Unidos. La orden judicial anuló una decisión de 2022 del Circuito de Apelaciones que determinó que los médicos que llevaran a cabo un aborto no podían ser procesados penalmente. La ley impide a las mujeres abortar inclusive tras una violación o el incesto, tampoco toma en consideración complicaciones en el embarazo.

La decisión del tribunal local ha sido rechazada por el presidente Joe Biden, en Washington. “Este fallo es el resultado de la agenda extremista de los funcionarios republicanos, quienes están comprometidos a dejar a las mujeres sin libertades”, aseguró el mandatario a través de un comunicado. Biden recordó que está dispuesto a luchar para proteger los derechos reproductivos e hizo un llamado al Congreso para aprobar una ley que restaure el orden legal creado por Roe contra Wade, el fallo derogado por la mayoría conservadora del Supremo federal en junio de 2022. Este lunes, tras meses de ambigüedad, Donald Trump clarificó su posición sobre al aborto y aseguró que cada Estado debe decidir qué hace con el tema, que se ha convertido en uno de los principales rumbo a los comicios presidenciales de noviembre.

La decisión judicial ha provocado un terremoto político local. “Este es un día negro en Arizona”, ha señalado la gobernadora demócrata Katie Hobbs, quien ha considerado la decisión judicial “un golpe a nuestros derechos básicos”. “Es uno de los vetos más extremos que hay en el país”, consideró Hobbs. “Esta casi total prohibición data de los años de la Guerra Civil pende sobre nuestras cabezas y solo sirve para crear más caos para las mujeres y médicos de nuestro Estado”, añadió en un mensaje desde su oficina en el que estuvo cobijada por funcionarias de su Administración.

Kris Mayes, la fiscal general del Estado, emitió un belicoso comunicado en el que llamó el fallo “una afrenta a nuestras libertades”. En el documento, la funcionaria dijo que la norma será una mancha en la historia del Estado y que mientras ella esté en el cargo “no habrá mujer o doctor que sea procesado por esta ley draconiana”.

El caso de Arizona prueba el caos provocado por la derogación de Roe contra Wade, el emblemático fallo federal de 1973 que legalizaba el aborto en el país. Su caída dejó a varios Estados que se apañaran con añejas y duras legislaciones, como esta que fue redactada cuando la región era un territorio y tenía apenas a sus primeros funcionarios, enviados al salvaje Oeste por el presidente Abraham Lincoln. Arizona se convirtió en Estado en 1912. La ley permite enviar a prisión, con penas de entre dos y cinco años, a cualquiera que realice o facilite la interrupción del embarazo.

Después de la derogación del Supremo, la gobernadora Hobbs emitió un decreto dirigido para que los fiscales del condado no pudieran perseguir judicialmente a las mujeres que buscaban un aborto o a los médicos que llevaban a cabo la intervención. “Me niego a que los políticos radicales utilicen este veto para encerrar tras las rejas a quienes buscan atención médica”, ha señalado este martes. Siguiendo el camino mostrado por la Casa Blanca, la Administración local ha facilitado el acceso en farmacias y sin prescripción a las pastillas del día después.

Hobbs ha vetado propuestas legislativas que prohíben en el Estado los tratamientos de fecundación in vitro e iniciativas que penalizan el embarazo, presentadas por el sector más radical de los republicanos en la Cámara Baja local. Y este martes, ha hecho un llamado al Poder Legislativo para que discuta y apruebe una ley más moderna que pueda sustituir a la norma escrita en 1864.

Este tránsito legislativo no es sencillo. Varios congresistas republicanos locales han rechazado votar con la minoría demócrata para aprobar leyes más flexibles con el derecho de las mujeres. “La mayoría republicana se ha negado a dejar sin efecto este veto casi total de la Guerra Civil”, recordó Hobbs desde su oficina. El líder del Senado estatal, Warren Petersen, se ha mostrado a favor de mantener la legislación. Por el momento, no hay ninguna propuesta viable en las comisiones del Congreso estatal.

El gobernador republicano Doug Ducey, quien antecedió en el cargo a Hobbs y promulgó una prohibición al aborto tras las quince semanas antes de abandonar el gobierno, dijo en las redes sociales que no está de acuerdo con el fallo. “Firmé la ley de las quince semanas porque es una medida que toma en consideración un asunto muy delicado en el Estado”aseguró Ducey.

A juzgar por las reacciones políticas que ha desatado el fallo de los jueces, el tema tendrá un peso en la campaña rumbo a los comicios de otoño. Sobre todo en la importante carrera al Senado. La candidata republicana, Kari Lake, una trumpista del ala más radical, ha señalado que se opone al fallo judicial y se ha sumado a las voces que han pedido al Legislativo a aprobar una solución “de sentido común” que sea apoyada por los habitantes de Arizona. Su rival demócrata, Rubén Gallego, la ha criticado recordando al electorado sus opiniones anteriores a la campaña, cuando apoyaba una prohibición casi total del aborto. Uno como el que entrará en vigor en la entidad de 7,3 millones dentro de dos semanas.

Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard
Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.
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