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El infierno de Salma, secuestrada en Murcia: 22 meses de golpes, agresiones sexuales y vejaciones

Una mujer logra escaparse tras sufrir dos años retenida en una vivienda de la huerta murciana. La Policía detiene al captor y a dos vecinos por encubrimiento

Interior de la vivienda donde Salma R. ha denunciado que ha permanecido casi dos años retenidas. En el extremo inferior de la imagen, la fotografía de la mujer que se distribuyó para denunciar su desaparición. Alfonso Durán

El 1 de abril de 2024 la familia de Salma R. denunció su desaparición y se inició su búsqueda. Junto a una foto de carné con su cara sonriente, la descripción: una mujer de pelo castaño, ojos marrones y 1,65 metros de altura. El caso nunca llegó a resolverse, e incluso se barajó que su marcha hubiera sido voluntaria. Pero casi dos años después, el pasado 10 de febrero, la mujer logró escapar del infierno de vejaciones, golpes y agresiones sexuales al que había sido sometida. Su captor ha sido detenido. Lo ocurrido se investiga como un caso de violencia machista.

Salma, marroquí de 38 años, logró escapar por sus propios medios de la casa de los horrores en la que permaneció, sin salir nunca a la calle, durante 22 meses, según fuentes cercanas a la investigación. Aprovechó que su captor estaba dormido para abandonar la vivienda, una casa en planta baja en medio de la huerta de Murcia, en la pedanía de San José de la Vega. Por su entrada principal, la vivienda no daba pistas de lo que escondía tras sus muros: en el puerta de acceso cuelga un cartel publicitario de un estudio de tatuajes y, tras ella, un patio con piscina, un enramado con una fuente de piedra, una mesa con sillas y un saco de boxeo. Desde la parte trasera se deja ver un ambiente mucho más decadente, con hierbas salvajes, coches desguazados y escombros. La vivienda comparte entrada con otra casa unifamiliar. Alrededor de las edificaciones, huertos de limoneros y vallas metálicas.

La mujer, a pesar de su lamentable estado de salud, pudo saltar la verja de la casa, de unos dos metros de altura, con ayuda de una escalera. Después, logró llegar hasta un centro de salud, a unos cinco kilómetros de distancia, donde contó a los sanitarios que había estado retenida, sufriendo palizas constantes y agresiones sexuales, explican fuentes de la investigación a este periódico. Tenía heridas y hematomas por todo el cuerpo y una brecha en la cabeza. También había perdido la visión por un ojo fruto de una agresión sufrida tiempo atrás por su captor, un hombre de nacionalidad española que tiene unos 50 años.

Fueron los propios sanitarios que la atendieron quienes llamaron a la Policía Nacional, que está investigando en caso como violencia machista a través de su Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), y que se ha limitado a confirmar la detención del presunto captor, sin querer entrar en más detalles, por lo delicado del caso y porque la investigación continúa abierta. El delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, también confirmó la detención a los medios de comunicación, pero declinó ofrecer más detalles para no entorpecer la investigación.

El detenido, A.S.M., está acusado de delitos de detención ilegal, agresión sexual y violencia de género. Además, durante el registro de la vivienda, la policía halló diversas armas blancas y de fuego, y también sustancias estupefacientes.

Junto a él, pasarán también este viernes a disposición judicial dos personas más, los vecinos que residían en la vivienda con la que comparte entrada la casa de los horrores, acusados de encubrimiento, puesto que se sospecha que podían conocer la situación de maltrato a la que durante estos dos años ha estado sometida la víctima. El resto de viviendas que hay en la zona están más alejadas y separadas por huertos: “Si alguien gritaba en esa casa, nadie más que los que están puerta con puerta lo hubiera podido escuchar”, ha señalado un vecino de la pedanía, de unos 5.000 habitantes. En un primer momento, la policía detuvo también a una tercera persona al sospechar que podía ser conocedora del calvario al que estaba sometida Salma, pero finalmente ha sido puesta en libertad.

Otro de los curiosos que esta mañana transitaba por los alrededores ha asegurado que víctima y captor eran pareja y que los había visto a veces en el jardín sin notar nada raro, aunque reconocía que no tenía trato con la mujer porque “no hablaba muy bien español”.

Tras ser atendida de sus heridas, Salma ha sido derivada a uno de los pisos de acogida de los que dispone la comunidad autónoma para mujeres víctimas de violencia machista.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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