Clasismo, estigma y preguntas MIR

La polémica generada por uno de los ejercicios del examen, que cuestiona la salud mental de un médico sobrecargado de trabajo, abre otros debates como la necesidad de adaptar los empleos a personas con trastornos psiquiátricos

Un grupo de personas en las pruebas de Formación Sanitaria Especializada convocadas por el Ministerio de Sanidad, el 21 de enero de 2023 en Madrid.Ricardo Rubio (Europa Press)

Andan los ríos de siempre revueltos sobre una pregunta del examen MIR. Se describe en la misma a un médico preocupado por los detalles, el orden y las normas, con incapacidad para discernir lo urgente y prioritario de lo que no lo es y con falta de flexibilidad. Su perfeccionismo le genera sufrimiento y tiene un impacto en su vida laboral (necesita más tiempo que el resto de compañeros para una carga de tra...

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Andan los ríos de siempre revueltos sobre una pregunta del examen MIR. Se describe en la misma a un médico preocupado por los detalles, el orden y las normas, con incapacidad para discernir lo urgente y prioritario de lo que no lo es y con falta de flexibilidad. Su perfeccionismo le genera sufrimiento y tiene un impacto en su vida laboral (necesita más tiempo que el resto de compañeros para una carga de trabajo incluso menor) y social. Al margen de que sea un pregunta simplona y poco creativa, es absolutamente comprensible que una lectura rápida de la misma pueda generar malestar entre colegas, y una mala interpretación pueda llevar incluso a identificar lo que es el día a día de muchos compañeros, con suerte para ellos sin trastorno mental, con el padecimiento que tiene una persona con un probable trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad.

Por la facilidad que produce la pregunta en confundir un déficit estructural de nuestro sistema sanitario como es la falta de profesionales, contra el que he luchado tanto, con un trastorno mental, esta pregunta es desafortunada. Sin embargo, que muchos médicos vivan una sobrecarga de trabajo, no significa que algunos de ellos, como sucede con un porcentaje importante de la población general, no pueda sufrir un trastorno mental.

A mí como profesional de la salud mental lo que me despierta esta pregunta es empatía por una persona que sufre en el trabajo y en el resto de los ámbitos de su vida, por una forma de ser, por una forma de estar en el mundo. La sintomatología descrita en la exploración no está relacionada con su trabajo y se podría haber descrito al paciente en cualquier otra profesión.

Si la persona de la pregunta hubiera sido un zapatero manteniendo exactamente igual el resto del enunciado es muy probable que no hubiera habido críticas. ¿No se puede permitir que un compañero de profesión sufra un trastorno mental? Deben saber los críticos que hay más suicidios entre la profesión médica que en otras profesiones. De no haber criticado la pregunta si fuera otra profesión, serían críticas clasistas. ¿Conocen acaso esos críticos la definición de salud o trastorno mental de la Organización Mundial de la Salud?

Si la persona de la pregunta hubiera tenido una enfermedad desmielinizante o una enfermedad neurodegenerativa incipiente, manteniendo exactamente igual el resto del enunciado es muy probable que no hubiera habido las críticas que se han vertido. De no haber criticado la pregunta, si fuera otra enfermedad serían críticas estigmatizantes contra los trastornos mentales.

Todos los clínicos hemos tenido personas como la que se describe en la pregunta, compañeros de la medicina y de otras muchas profesiones, sabemos lo mucho que sufren en su trabajo y fuera de él. Lamentablemente, muchos no consiguen tener trabajo o los despiden de los mismos. Si la persona de la pregunta tuviera un autismo de alto funcionamiento o síndrome de Asperger, o un trastorno bipolar, ¿las críticas hubieran sido las mismas? Considerar estigmatizante el reconocer y asumir que la enfermedad mental existe, solo incrementa el sufrimiento y el estigma. Aún no he oído a nadie hablar, a propósito de esta pregunta, sobre la necesidad de adaptar los puestos de trabajo a personas con trastorno mental. Quizás por críticas como las que se oyen, nuestra tasa de empleo entre personas con trastorno mental es de las más bajas de Europa.

Quienes utilizan el sufrimiento de terceros con fines partidistas están tan acostumbrados a creerse en posesión completa de la verdad que dan por palmarias sus suposiciones de lectura rápida. Se ha criticado que estando la atención primaria en una situación de desbordamiento, lo cual es absolutamente cierto, no se puede hacer este tipo de preguntas. ¿Dónde dice en la pregunta que el médico es de atención primaria? ¿No tenemos cupo el resto de especialistas que cubrimos un área sanitaria? Este médico bien podría haber sido un pediatra, un neurólogo o un psiquiatra. El tener un trastorno mental no debería ser tan definitorio de la persona, incluso cuando nos sucede a nosotros mismos.


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