Feminista, aunque no lo sepa
Las lectoras y los lectores escriben sobre el 8-M, la fragilidad de la paz y la ‘generación Z’ y sus problemas
Recientes informes señalan que el feminismo ha disminuido entre los jóvenes y la etiqueta de “feminista” se percibe como una herramienta de manipulación mediática. Resulta preocupante, pues nos aleja de profundizar en la igualdad real entre hombres y mujeres, al tiempo que se puede entender por “feminismo” un concepto erróneo. La RAE define el término machismo como “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. El feminismo, sin embargo, es, en palabras de la la RAE, un “movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”. Por tanto, toda persona que crea en la igualdad entre hombres y mujeres es feminista, aunque no lo sepa.
María Teresa González Cachinero. Murcia
8-M
Me siento heredera de la dignidad que impulsa la lucha, de la fuerza que abraza la ternura, y de la misión de continuar la vida. Aun con miedo, acciono. Aun con incertidumbre, avanzo. Aun con desaciertos, reivindico mi voz. Vivo este día con especial intención, porque es imposible no hacerlo, al crecer y sentir cómo la impronta de la debilidad puede oscurecer pero nunca apagar nuestra enorme capacidad.
Britany Palma. Igualada (Barcelona)
Podemos ser nosotros
Como nací a principios del siglo XXI, crecí creyendo que las guerras eran cosa del pasado. Que era algo que hacían las personas en blanco y negro. A la vez veíamos en clase vídeos de niños como nosotros cuyas casas eran bombardeadas, que tenían que irse a vivir “a unos camping”, que estaban sucios y que pasaban hambre. Creces y te das cuenta de que ambas cosas nunca fueron inconexas, de que nunca ha dejado de haber guerras y de que posiblemente nunca deje de haber. Pero sobre todo te das cuenta de que aquello que nos decían los profesores cuando teníamos nueve años era verdad: lo único que nos separaba era el azar, que decidió que yo naciera aquí y ellos allí.
Irene de las Heras. Palencia
Escuchemos a la ‘generación Z’
Desde la docencia y la investigación, los que tratamos temas relacionados con las nuevas generaciones tendemos a ver el futuro bastante oscuro. El otro día tuve la suerte de hablar con tres alumnas de 22 años durante una hora sobre los problemas de su generación. Las conclusiones fueron muchas, pero la principal la resumió una alumna: “Los adultos habláis mucho de nosotros pero no nos preguntáis”. La generación Z, ansiosa de contacto humano y de cambio; la más analizada pero la menos abrazada. Ellas mismas, mis alumnas, señalaban los problemas y buscaban en la conversación posibles soluciones. No hablamos con ellos tanto como deberíamos, les presentamos un futuro poco halagüeño, nos quejamos de su fragilidad, cuando somos los adultos los que los hemos construido así.
Ana Vicens. Rivas-Vaciamadrid