Cuidado con los patriotas
Quien estudia la cultura desde que España se constituyó como nación en el siglo XIX comprueba el afán sucesivo con el que traicionan a su patria los que se llaman patriotas
Algunos estribillos históricos se repiten. Quien estudia la cultura desde que España se constituyó como nación en el siglo XIX comprueba el afán sucesivo con el que traicionan a su patria los que se llaman patriotas con un orgullo agresivo. Jovellanos vio como los absolutistas vendían España a los franceses para imponer sus privilegios frente a los liberales. El falso imperialismo españolista sobre Cuba y Filipinas facilitó que los procesos naturales de independencia y diálogo desembocasen en un feroz dominio imperialista norteamericano. ...
Algunos estribillos históricos se repiten. Quien estudia la cultura desde que España se constituyó como nación en el siglo XIX comprueba el afán sucesivo con el que traicionan a su patria los que se llaman patriotas con un orgullo agresivo. Jovellanos vio como los absolutistas vendían España a los franceses para imponer sus privilegios frente a los liberales. El falso imperialismo españolista sobre Cuba y Filipinas facilitó que los procesos naturales de independencia y diálogo desembocasen en un feroz dominio imperialista norteamericano. Machado murió en el exilio cuando el llamado bando nacional preparó un golpe de Estado con la ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista para cancelar la democracia republicana. Y los escritores y artistas que intentan hoy con su trabajo afianzar en España e Iberoamérica los lazos culturales comunes, frente a una identidad norteamericana muy represiva, ven que la Comunidad de Madrid, el centro de la Madre Patria, concede la Medalla Internacional a los Estados Unidos de Donald Trump.
Prefiero aplaudir a Bad Bunny. No voy a explicar aquí los lazos que se forjan ahora en la fraternidad panhispánica amenazada, ni los esfuerzos para defender el español como lengua de herencia en favor de los más de 50 millones de estadounidenses que tienen una identidad hispánica. Me limitaré a dos cosas. Primero, recordar que los autoproclamados españolistas son siempre los más traidores a su patria. Y segundo, que merece la pena dar la batalla en favor de España. Así que celebro los insultos de los patriotas, loros de cloaca, programados para traicionar la convivencia en español y defender un nuevo caciquismo. Pueden decir que soy un rojo asqueroso y llamarme basura, comunista, pesebrero, comemierdas, viudo de una criminal, ladrón de dinero público y lameculos. Soy peor, pero bajo el tono para no atentar contra el Libro de estilo de estas columnas.