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Trump sopesa nuevas acciones militares para tratar de presionar a Irán

El jefe del Comando Central, Brad Cooper, se reúne con el presidente estadounidense para plantearle distintas opciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este jueves ante el Despacho Oval en la Casa Blanca.Jessica Koscielniak (REUTERS)

Sin indicios de progresos en las estancadas negociaciones para poner fin a la guerra contra Irán, y los precios de la energía en sus niveles más altos en años, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza opciones que pudieran forzar la resolución de un conflicto que se alarga más allá de lo que él calculó al desencadenarlo. Tras una serie de reuniones esta semana con su equipo de seguridad nacional, y con empresarios del sector energético, este jueves se citó con el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central —responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo—, para recibir actualizaciones sobre la situación sobre el terreno y evaluar la posibilidad de otras acciones militares.

El encuentro en la Casa Blanca tiene lugar mientras continúa el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que circula el 20% del crudo y el gas mundial, pese al alto el fuego proclamado el 8 de abril, y se disparan los precios de la energía. El precio del petróleo ha llegado este jueves a situarse en su nivel más alto desde el comienzo de la guerra en Ucrania hace cuatro años, a 126 dólares el barril de crudo Brent. En Estados Unidos, el coste del galón de gasolina también es el más elevado desde entonces, 4,30 dólares.

A Trump se le complican las perspectivas dada la cercanía de unas elecciones de medio mandato en noviembre, en las que se jugará el control del Congreso —y con él, la posibilidad de imponer cortapisas a la Administración— y que se acercan a toda velocidad. La gran impopularidad de la guerra y la subida de la gasolina, una vara de medir la insatisfacción del votante que suele ser muy precisa, ha desatado las alarmas en la Casa Blanca. Entre otras cosas, el Gobierno republicano explora medidas para paliar el impacto de la guerra en los precios de la energía.

“Hemos estado en comunicación constante con las empresas petroleras, y hemos estado estudiando medidas que podemos tomar aquí en Estados Unidos para aumentar la producción”, explicaba el consejero económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, este jueves a los reporteros en la residencia presidencial. “Hay regulaciones que están retrasando lo rápido que se pueden poner en marcha (esas medidas) y estudiamos si podemos hacer algo al respecto, hemos estado hablando con las petroleras sobre esto”, agregaba.

Las nuevas subidas de precios llegan mientras, según adelantaba el digital Axios, Cooper se prepara para abordar con Trump una serie de propuestas de plan para posibles acciones militares con las que intentar romper el punto muerto en que se encuentran las conversaciones de paz y reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo y otros productos fundamentales para la economía global. Irán cerró ese cuello de botella al comienzo de la guerra, pero ahora Estados Unidos también lo veta al tráfico iraní o autorizado por ese país, como medida de presión. El miércoles, el presidente apuntaba que se prepara para un bloqueo prolongado de ese paso marítimo, una medida que describía como más efectiva que los bombardeos.

Según Axios, uno de los planes que plantea el Comando Central es una serie de ataques “cortos y potentes” —el estilo que prefiere Trump en las acciones militares: espectaculares y, sobre todo, breves—, que tratarían de obligar a Irán a retomar las negociaciones y a capitular. El miércoles, el presidente estadounidense parecía corroborar esta versión, al publicar un mensaje en sus redes sociales en el que aseguraba que a Teherán “más le vale espabilar pronto” y negociar. Pero los expertos son escépticos sobre esa perspectiva.

“No va a funcionar”, ha escrito en la red social X Danny Citrinowicz, antiguo responsable para Irán en los servicios de inteligencia militares israelíes. “La teoría de que una operación breve y potente podría ‘enviar un mensaje’ a Teherán se basa en un malentendido fundamental sobre el régimen. No es probable que la presión obligue a Irán a rendirse. Más probable es que responda de modo que aumente el coste, no solo para sus adversarios, sino para toda la economía global: problemas en el Golfo, ataques de otros grupos patrocinados por el régimen, y una mayor inestabilidad regional no son un efecto secundario; son factores centrales del guion iraní. Aún peor, la creencia en unos ataques ‘limitados’ es básicamente una falacia. Dada la profunda desconfianza entre las dos partes, incluso una operación limitada corre el riesgo de desencadenar una respuesta desproporcionada”, advierte este experto, ahora con el think tank Atlantic Council.

Un Irán desafiante

Irán, mientras tanto, mantiene su posición de desafío, convencida de que tiene mayor capacidad de aguante que su adversario y está en mejor posición para ganar en el conflicto que Estados Unidos. En un mensaje distribuido por los medios oficiales, pero sin mostrarse en público —no lo ha hecho desde el comienzo de la guerra, cuando Israel y EE UU creen que quedó herido y posiblemente desfigurado en los bombardeos— el nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, ha lanzado su visión para la región de Oriente Próximo, donde estarían ausentes Washington y su aliado Israel.

En su mensaje, el hijo del antiguo líder supremo, Alí Jameneí, muerto en el primer día de los bombardeos, ha planteado “un nuevo capítulo”, un nuevo orden regional y global en el que los pueblos de la región “son compañeros de destino”, ha afirmado en lo que parece un guiño a sus vecinos árabes.

Pero la Casa Blanca siempre ha subrayado que no descarta ninguna opción, tampoco el que cesen las hostilidades. En un cable diplomático que deja claro que la Administración también se prepara para esa posibilidad, el Departamento de Estado invita a países socios a sumarse a una nueva coalición civil denominada Construcción de la Libertad Marítima (MFC, por sus siglas en inglés) para abrir Ormuz y facilitar la navegación de barcos mercantes por el estrecho.

La reunión del presidente también llega un día antes de que expire el plazo formal con el que cuenta para —en teoría— persuadir al Congreso de que le autorice a continuar la guerra o verse obligado a ponerle fin. Ese plazo, de 60 días, comenzó a contar en el momento en el que notificó al Capitolio que había comenzado los ataques contra Irán tres días antes, el 28 de febrero.

El Congreso es la institución que, por ley, tiene autoridad para declarar una guerra en nombre de Estados Unidos. Si el presidente, por motivos de seguridad nacional, aprueba una, debe notificar al Capitolio y conseguir su ratificación. Pero los analistas consideran que el republicano, cuyo partido domina las dos cámaras del legislativo, bien hará caso omiso de las normas o, simplemente, enviará una notificación en la que avise de una prórroga de 30 días al conflicto.

En una comparecencia ante el Senado, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, argumentaba que la cuenta atrás para el cumplimiento del plazo se detuvo con la proclamación del alto el fuego. “Estamos ahora en una tregua, y según lo que entendemos eso significa que el reloj de sesenta días se queda en pausa o se detiene en un alto el fuego”, ha declarado.

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