China reclama el “cese inmediato” del ataque contra Irán
El ministro de Exteriores chino denuncia las “acciones militares contra un Estado soberano” sin la autorización de la ONU
China ha elevado el tono para denunciar el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha reclamado el “cese inmediato” de las acciones militares para evitar que la situación evolucione “...
China ha elevado el tono para denunciar el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha reclamado el “cese inmediato” de las acciones militares para evitar que la situación evolucione “hacia un punto incontrolable”, según ha dicho durante una conversación telefónica celebrada el domingo con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. “China expresa al respecto su profunda preocupación”, ha señalado.
“Emprender acciones militares a gran escala contra un Estado soberano sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas socava los cimientos de la paz establecidos tras la Segunda Guerra Mundial”, sostuvo Wang al teléfono, según el comunicado oficial de la conversación. “La comunidad internacional debe emitir una voz clara y firme en contra de que el mundo retroceda hacia la ley de la selva”, añadió con un mensaje contundente que no ha usado hasta la fecha en otros conflictos como la invasión rusa de Ucrania.
“China sigue con profunda preocupación la expansión del conflicto y su impacto en los países vecinos”, ha añadido también este lunes la portavoz oficial de Exteriores, Mao Ning, durante una comparecencia rutinaria en la que ha instado a apostar por el diálogo y la vía diplomática. “China está dispuesta a trabajar junto con la comunidad internacional para promover activamente la distensión y el cese de las hostilidades”. Ya el domingo, la cancillería china había expresado, mediante otro comunicado, su “enérgica condena” de la agresión armada.
Tanto Pekín como Moscú mantienen un estrecho vínculo diplomático, económico y militar con Teherán, y el sábado impulsaron de forma coordinada, junto a otros países, como Francia, una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para evaluar la situación.
“La parte china ha sostenido de manera constante que deben respetarse los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y se opone al uso de la fuerza en las relaciones internacionales”, ha señalado Wang a Lavrov por teléfono.
El veterano diplomático chino, peso pesado de la política del gigante asiático, ha agregado que es “inaceptable” tanto ejecutar un ataque coordinado cuando se sigue un proceso de negociación como “asesinar abiertamente al dirigente de un Estado soberano y fomentar un cambio de régimen”. Estos actos “vulneran el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales”, ha zanjado. También alerta de que la región “podría verse empujada hacia un abismo peligroso”.
Igual que ya hizo en enero tras el ataque estadounidense a Venezuela y la extracción forzosa de su presidente, Nicolás Maduro, Pekín ha denunciado las acciones con expresiones de sorpresa y palabras duras, pero no se espera que articule una respuesta que trascienda el plano diplomático.
Los ataques armados del presidente estadounidense, Donald Trump, llegan además cuando apenas faltan unas semanas para que se encuentre con su homólogo chino, Xi Jinping, durante su visita a Pekín, prevista para finales de marzo. Sin duda será un asunto a discutir entre ambos líderes. Algunos analistas ya especulan con que podría incluso hacer descarrilar el encuentro.
China, salvavidas económico
Ambos golpes, en un plano menos visible, guardan cierta relación en su triangulación entre Washington y Pekín: tanto Venezuela como Irán son países bañados en petróleo que tienen en China su principal comprador, y en ambos casos el gigante asiático funcionaba como salvavidas económico y diplomático en tiempos de sanciones.
En 2025, la República Popular compró más del 80% del petróleo fletado por Irán, y el crudo iraní llegó a sumar un 13,5% de las importaciones marítimas del país asiático, según cifras recogidas por Chatham House. Además, Pekín ha funcionado como válvula de escape del aislamiento internacional de Irán, al facilitar su ingreso en el grupo de los BRICS, una alianza de países del sur global capitaneada por Pekín.
A esto se le unen unos lazos militares: China, Irán y Rusia organizan ejercicios navales conjuntos anuales, y el año pasado el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a varias entidades chinas por suministrar precursores químicos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán para su uso en su programa de misiles balísticos. China rechazó las acusaciones.
Reuters aseguraba la semana pasada, citando fuentes anónimas, que Teherán y Pekín están a punto de cerrar un acuerdo de suministro de misiles hipersónicos chinos, lo que supondría el incumplimiento del embargo impuesto por la ONU en 2006.
En septiembre, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, fue uno de los líderes que se codearon con Xi Jinping, el ruso Vladímir Putin y el norcoreano Kim Jong-un en la tribuna que sobrevolaba la plaza de Tiananmén durante el gigantesco desfile militar celebrado en Pekín para conmemorar el 80º aniversario de la rendición de Japón en la segunda guerra Sino-Japonesa (1937-1945) y el final de la II Guerra Mundial.
En la conversación con Lavrov, el ministro de Exteriores chino ha pedido además “moderación” a los países del Golfo Pérsico, y ha instado a las partes implicadas a redoblar esfuerzos para promover la paz, y a retomar cuanto antes la vía del diálogo y la negociación. El canciller ruso, desde el otro lado de la línea, ha sostenido que el Kremlin mantiene una posición coincidente con la de China y ha recalcado su disposición “a reforzar la coordinación y la comunicación” con Pekín, en plataformas como la ONU y la Organización de Cooperación de Shanghái, un foro de seguridad liderado por China y Rusia, para reclamar el “cese inmediato de la guerra” y el “retorno al proceso de negociaciones diplomáticas”.