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Anders Fogh Rasmussen, ex secretario general de la OTAN: “Europa debe poner su economía en pie de guerra”

El antiguo primer ministro danés recomienda acelerar la autonomía del continente frente a Estados Unidos y predice que Rusia podría atacar un país europeo antes del final de esta década

Anders Fogh Rasmussen, durante una conferencia en Kiev (Ucrania) en 2024.Volodymyr Tarasov (Getty Images)

Anders Fogh Rassmusen (Ginnerup, Dinamarca, 73 años) no es precisamente un político hostil hacia Estados Unidos. Ha sido secretario general de la OTAN (2009-2014) y, como primer ministro danés, fue el responsable del envío de tropas de su país a la guerra en Afganistá...

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Anders Fogh Rassmusen (Ginnerup, Dinamarca, 73 años) no es precisamente un político hostil hacia Estados Unidos. Ha sido secretario general de la OTAN (2009-2014) y, como primer ministro danés, fue el responsable del envío de tropas de su país a la guerra en Afganistán. Pero se reconoce horrorizado por las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Groenlandia. También llama a Europa a acelerar su autonomía frente a su aliado transatlántico. El continente, asegura, “está en un estado de emergencia de seguridad. Rusia podría atacar a Europa antes incluso de que acabe esta década”.

En una breve visita a Washington, en vísperas de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el antiguo dirigente recibía, entre compromiso y compromiso, a un grupo de periodistas de la alianza de medios Lena, entre ellos EL PAÍS, en un hotel a pocos pasos de la Casa Blanca. Y se mostraba tajante sobre el peligro que, en su opinión, encara Europa: “No nos despertamos ni con la primera alarma, la invasión de Crimea en 2014, ni con la segunda, el comienzo de la guerra en Ucrania en 2022. La tercera ha sido la reelección de Trump”. Ante la incertidumbre de que Estados Unidos vaya a acudir en su socorro en caso de necesidad, considera necesario poner las economías del continente en pie de guerra: “Las fábricas de automóviles deberían aprovechar su exceso de capacidad para producir armamento”, sugiere.

Pregunta. Las ambiciones de Trump hacia Groenlandia dominaron y deformaron la relación transatlántica en este principio de año. ¿Hasta qué punto ese asunto va a estar presente en Múnich?

Respuesta. Estará por todas partes, pero esperemos que no oscurezca el verdadero desafío de seguridad en Europa, que es Ucrania. Aunque el mero hecho de que un presidente estadounidense amenace con tomar medidas militares contra un aliado con la intención de arrebatarle territorio es algo horroroso.

P. ¿Se ha capeado la crisis?

R. No. Trump volverá a plantear sus ambiciones antes o después. Pero al menos ahora seguimos una vía diplomática. Hay muchas maneras para acomodar las preocupaciones legítimas de Estados Unidos, de manera pacífica. Se podría actualizar el viejo acuerdo de defensa entre Estados Unidos y Dinamarca de 1951, se podría adoptar un acuerdo de inversión para atraer más inversión privada para la minería y minerales críticos. Podríamos decidir que solo empresas de aliados de la OTAN puedan invertir en infraestructura crítica en Groenlandia… Pero Groenlandia no está en venta, y cualquier agente inmobiliario sabe que si un terreno no está en venta, no se puede comprar.

P. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, declara que Trump quiere un acuerdo de paz antes de junio. ¿Teme usted que el presidente estadounidense pueda abandonar a Kiev si no lo consigue para entonces?

R. Estoy bastante seguro de que para junio no tendremos un acuerdo, porque Putin no quiere la paz. En tanto crea que puede ganar en el campo de batalla no tendrá ningún incentivo para implicarse en negociaciones constructivas de paz. Y aparte de eso, sus ambiciones van mucho más allá del territorio. Quiere una Ucrania que sea un Estado vasallo de Rusia. Esa es la verdadera razón por la que no veremos la paz a corto plazo.

P. ¿Y si lo consiguiese, quedaría el resto de Europa en su punto de mira?

R. Nuestros servicios de inteligencia nos dicen que Putin podría atacar a un país de la OTAN para finales de esta década. Yo creo que podría ocurrir antes, incluso. La semana pasada se completó una simulación militar entre algunos aliados de la OTAN. La premisa era que Putin declaraba un estado de emergencia en Kaliningrado y pedía llegar al enclave a través de Lituania. En la simulación, Lituania lo rechaza y Putin la invade. Estados Unidos decide no intervenir porque se trata de un caso humanitario. Es un ejemplo de que un ataque podría ocurrir muy pronto. Europa no está preparada y no tenemos garantías de que Estados Unidos nos ayude. En conclusión: estoy de acuerdo con el presidente francés, Emmanuel Macron: Europa está en un estado de emergencia de seguridad.

P. La OTAN ha transferido el control de los centros de mando conjuntos en Norfolk (Estados Unidos) y Nápoles (Italia), hasta ahora en manos de Estados Unidos, a Europa. ¿Es el comienzo del desacople estadounidense?

R. Veo esa decisión de manera positiva. Estados Unidos va a seguir implicado, pero los europeos asumen más responsabilidad. Reconozcámoslo, ese es un paso inevitable. Pero también deseable.

P. ¿Están los mandos europeos en condiciones de hacerse cargo de esa tarea?

R. Por supuesto. La debilidad de Europa no está en la preparación de sus mandos militares. Está en el lado de su equipamiento y de su capacidad de producción. Hay una lista muy larga de necesidades. No tenemos capacidad de transporte para nuestros soldados, tenemos pocos satélites. Tenemos que acelerar nuestra capacidad de producción del material militar estratégico del que hemos dependido de Estados Unidos en el pasado. Tenemos que poner a las economías europeas en pie de guerra a nivel concreto.

P. ¿Y eso cómo se hace?

R. Hay productores de vehículos en Europa con sobrecapacidad. Deberían transformar ese exceso de capacidad en producción de equipo militar, como hizo Estados Unidos en 1941. Ellos transformaron su economía en cuestión de meses en una economía de guerra, en la que aparcaron la producción civil y empezaron a producir tanques y aviones, y barcos, y munición.

P. ¿Quiere decir que empresas como Mercedes, o la Fiat, deberían cerrar plantas de ensamblaje de vehículos y dedicarse a fabricar tanques?

R. No. Lo que digo es que esas empresas producen automóviles para los que no hay demanda. En vez de fabricar coches que no se venden y pedir ayudas, podrían poner ese exceso de capacidad al servicio de la industria militar.

P. Suena a lo que hizo Hitler en Alemania cuando llegó al poder

R. No, en absoluto. Hay una diferencia fundamental: nosotros estaríamos construyendo armamento para defendernos, para defender el sueño europeo, los valores europeos. No para atacar a nadie ni desencadenar guerras.

P. ¿Y España, que no ha asumido el compromiso del gasto del 5% en Defensa?

R. Esa decisión muestra falta de solidaridad. En la cumbre de La Haya el año pasado se decidió invertir el 5%. Todos los aliados tendrían que acatar una decisión tomada entre todos. De otro modo, te estás aprovechando. No acepto el argumento de que España está tan lejos de Rusia que no representa una amenaza. Puede que sea cierto. Pero la OTAN es una organización defensiva basada en la solidaridad, lo que quiere decir que aportas tu parte y, si lo necesitas, puedes contar con la defensa colectiva de los demás. Así que es falta de solidaridad.

P. ¿Cree que el presidente Trump aplicaría el artículo 5 en caso de amenaza a Europa? ¿Sobreviviría la OTAN si el presidente de Estados Unidos no lo hace?

R. Evidentemente, si no se aplica el artículo 5 en este tipo de casos, la OTAN está muerta, como lo estaría si un aliado atacase a otro para arrebatarle territorio. En particular si se trata del principal aliado.

P. La amenaza de invadir Groenlandia era una amenaza a la supervivencia de la OTAN…

R. Evidentemente. Y creo que alguien se lo debió de decir a Trump. Esos comentarios, sumados a la firmeza de una Europa unida, contribuyeron a hacerle cambiar de opinión. Creo que los europeos reaccionaron bien. Los halagos no funcionan. Con este presidente estadounidense hay que mostrarse firmes.

P. ¿Y si Trump vuelve por sus fueros?

R. Trump solo respeta la firmeza y Europa se ha dado cuenta tarde de ello. Pero tenemos un instrumento en la relación comercial, lo que llamamos el bazuca, que se podría activar. Ese es el tipo de cosas que él respeta.

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