Más de 50 migrantes muertos, entre ellos dos bebés, al volcar su embarcación de goma frente a la costa de Libia
La ONU eleva a casi 500 la cifra de fallecidos en naufragios en el Mediterráneo central en lo que va de año
Cincuenta y tres personas, entre ellas dos bebés, han muerto o están desaparecidas después de que el bote de goma en el que intentaban llegar a Europa volcara frente a la costa de Libia, según ha informado este lunes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM, vinculada a la ONU). La embarcación, que transportaba a 55 migrantes, se hundió en el litoral de Zuwara, al oeste de Trípoli, la capital libia, horas después de partir en la noche del domingo.
Solo dos mujeres, de nacionalidad nigeriana, pudieron ser salvadas por los equipos de rescate. Una de ellas perdió a su esposo; la otra contó que sus dos bebés habían caído al mar durante el naufragio. Según los relatos de las supervivientes, el bote, que transportaba a migrantes de varias nacionalidades africanas, había partido de Al Zawiya, también en la costa situada al oeste de Libia, pero poco después empezó a llenarse de agua y volcó.
Los datos de la OIM indican que, solo en enero, al menos 375 migrantes murieron o fueron dados por desaparecidos en “naufragios invisibles” en el Mediterráneo central, en medio de condiciones climáticas extremas. Con el último caso registrado la cifra se eleva a 484 en lo que va de 2026. Expertos de la organización calculan que la cifra real de muertos asciende a varios centenares más.
La OIM advierte de que las redes de trata y contrabando continúan explotando a los migrantes en esta ruta peligrosa en embarcaciones no aptas para navegar. Más de 1.300 personas desaparecieron en el Mediterráneo central cuando trataban de llegar al continente europeo en 2025.
Las ONG italianas Mediterranea Saving Humans y Refugees in Libya denunciaron la semana pasada que en lo que va de año se ha perdido el rastro de cerca de mil migrantes en aguas del Mediteráneo central tras haber salido en dirección a Italia desde la región de Sfax, en el suroeste de Túnez, en plena oleada de temporales en el Mediterráneo. La guardia costera italiana ha contabilizado al menos 380 fallecidos o desaparecidos, en medio de un número de salidas sin precedentes desde el otoño de 2023.
Contención migratoria en el Magreb
La entrada de migrantes irregulares en la Unión Europea cayó un 26% en 2025, hasta situarse en cerca de 178.000, el nivel más bajo en cuatro años, según Frontex, gracias al refuerzo de las fronteras exteriores y las “asociaciones internacionales eficaces”. La contención y el control de los flujos migratorios irregulares, pactada en los últimos años por Bruselas con países de la ribera sur del Mediterráneo a cambio de ayudas económicas, está surtiendo efecto en la reducción de las cifras de accesos ilegales. Pero también conlleva tragedias como las denunciadas por organizaciones internacionales y humanitarias.
Miles de migrantes, en particular subsaharianos, en tránsito desde los países de Magreb hacia Europa son deportados y expulsados al desierto, o mueren ahogados en el mar o de hambre y frío tras despeñarse en pasos fronterizos clandestinos. En los ocho primeros meses de 2025 se frustraron más de 42.000 intentos (más de 78.000 en todo el año anterior) de migración irregular desde Marruecos hacia Europa. Los equipos de salvamento marroquíes rescataron a 9.500 migrantes (18.600 en 2024) en el mar, según los últimos datos publicados por las autoridades de Rabat.
Argelia expulsó en 2025 a más de 34.000 migrantes subsaharianos por vía terrestre hacia Níger, una cifra récord, según ha informado la ONG Alarm Phone Sahara. En 2024 fueron 31.000 los deportados, y 26.000 en 2023. Los nigerinos son enviados “a gran escala y siempre de forma precaria” en autobuses a través del desierto hasta la frontera (2.340 kilómetros al sur de Argel), pero los nacionales de otros países africanos —la mayoría de los migrantes expulsados— son depositados en una zona desértica, en condiciones de abandono y en medio de un clima extremo.
Libia, Argelia y Túnez formaron en 2024 una alianza magrebí por la que se reforzó su coordinación para el control de los migrantes que se dirigen hacia Europa a través de las rutas transaharianas desde los países del Sahel. Aunque la cifra de entradas irregulares en Italia se ha mantenido estable en torno a las 66.000 en 2025, la ruta tunecina ha caído un 75% respecto al año anterior, mientras se ha disparado la procedente de Libia: nueve de cada 10 migrantes irregulares zarparon desde este país norteafricano.
El Gobierno de Túnez ha sellado en gran parte sus costas desde la firma del acuerdo migratorio que suscribió con la Unión Europea hace tres años, por el que recibió 105 millones de euros para reforzar el control de sus fronteras y otros 150 millones en ayuda para desarrollo económico, así como 900 millones en un programa de apoyo distribuido en los años siguientes.
La Organización Internacional de Migraciones ha reconocido que nunca había recibido tantas peticiones de migrantes para salir de Túnez y regresar legalmente a sus países de origen. En 2025 organizó el “retorno voluntario” de cerca de 9.000 subsaharianos, un 28% más que el año anterior y el triple que en 2023.