Un tercio de los 10.000 presos palestinos en cárceles israelíes no han sido llevados a juicio
Dos organizaciones denuncian golpizas, torturas y privación de la luz del día contra los encarcelados por parte de las autoridades de Israel
Israel ha liberado a los más de 600 presos palestinos pendientes desde el fin de semana pasado, cuando suspendió el proceso hasta “tener garantías” de que la milicia no hará “ceremonias humillantes” durante la liberación de los rehenes. A cambio, la milicia entregó los cadáveres de 4 rehenes israelíes, los últimos de la lista de 33 que habían pactado para la primera fase del alto el fue...
Israel ha liberado a los más de 600 presos palestinos pendientes desde el fin de semana pasado, cuando suspendió el proceso hasta “tener garantías” de que la milicia no hará “ceremonias humillantes” durante la liberación de los rehenes. A cambio, la milicia entregó los cadáveres de 4 rehenes israelíes, los últimos de la lista de 33 que habían pactado para la primera fase del alto el fuego, que terminará el próximo sábado 1 de marzo. Sin embargo, casi 10.000 palestinos se encuentran todavía recluidos en cárceles de Israel, según cifras de ONG palestinas e israelíes. La mitad de ellos no ha sido condenada y un tercio ni siquiera ha pasado por un juicio. Todos, asegura, B’tselem, una organización de derechos humanos israelí, se encuentran bajo una “política institucional organizada y declarada” de violencia y abuso por parte de las autoridades carcelarias de Israel. “Palizas brutales” con “machetes y tablones de madera”, privación de la luz del día y condiciones insalubres son algunas de las arbitrariedades a las que son sometidos.
Hamoked, otra ONG israelí especializada en derechos humanos, cifra en 9.846 los palestinos que continúan encarcelados en prisiones israelíes. De ellos, 1.734 son prisioneros ya condenados; 2.942 son procesados a la espera de sentencia; 3.369 son presos que no han pasado por un juicio, llamados detenidos administrativos —una categoría que permite renovar indefinidamente la detención de la persona basándose en información clasificada, según explica Human Rights Watch en un informe— y 1.802 son personas detenidas como “combatientes ilegales”, una categoría que no existe dentro del derecho internacional. La inventó Israel, que la define como “personas que han participado directa o indirectamente en actos hostiles contra el Estado de Israel o que son miembros de una fuerza que realiza actos hostiles contra el Estado de Israel. La categoría de prisionero de guerra no aplica para estas personas”.
Las cifras de Hamoked no incluyen palestinos detenidos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, cuando, tras los ataques de Hamás que mataron a unas 1.200 personas en territorio israelí y en los que la milicia secuestró a 251 personas, Israel aumentó e intensificó las detenciones de palestinos, tanto en Gaza como en Cisjordania, según asegura en un informe la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Israel defiende estas detenciones y las categorías bajo las que las realiza aduciendo motivos de seguridad, para mantener el orden público y, sobre todo, para prevenir ataques violentos contra su país y su población. Sin embargo, B’tselem ha denunciado en un informe que se trata de “abusos” y “tratos inhumanos” que las autoridades carcelarias llevan a cabo como parte de una política sistemática de violencia institucional contra los prisioneros.
Un informe de la Sociedad de Prisioneros Palestinos y la Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos Palestinos, dos de las organizaciones de presos más representativas, recoge los testimonios de 18 reos palestinos y denuncia que “los crímenes sistemáticos contra los presos políticos palestinos continúan sin cesar”. Uno de los reclusos citado en el informe llegó a dar su testimonio con ambas manos enyesadas, encadenado desde la parte superior de los brazos y sin saber dónde estaba, en la cárcel de Naqab, en el sur de Israel. Aseguró que se dirigía hacia el sur de Gaza cuando un grupo de soldados lo detuvo y “golpeó brutalmente” antes de arrestarlo y llevarlo a la prisión.
“Usaron machetes y tablones de madera”, según el citado testimonio. “Estaba esposado con las manos en mi espalda y terminé con las dos manos rotas”, agrega. No sabía a dónde lo habían llevado y solo lo trasladaron a un hospital al ver que sus heridas estaban hinchadas. “Durante toda mi hospitalización estuve atado y con los ojos vendados. Ni siquiera me explicaron mi estado de salud”, asegura.
Otro de los detenidos citado en el informe, arrestado también mientras se desplazaba hacia el sur de la Franja con su familia, cuenta que fue sometido a golpizas en la cárcel militar de Sde Teimam, en el sur de Israel, donde le hicieron firmar documentos en hebreo sin él conocer el idioma y solo 45 días después de su arresto fue sometido a un juicio en el que no se le permitió hablar y en el que fue condenado a permanecer encarcelado indefinidamente.
Las cifras de Hamoked coinciden con las de la Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos Palestinos, que calcula que son 10.000 los presos que Israel mantiene en sus prisiones. De ellos, asegura la Comisión, más de 365 son menores; 5.000 están enfermos; 461 han sido condenados a cadena perpetua; 58 son periodistas y 18 son mujeres.
En Sde Teiman, alega también la Comisión, las autoridades israelíes han convertido el tiempo de patio en “una manera de atormentar a los presos”. Miles de ellos son privados sistemáticamente de pasar tiempo fuera de sus celdas, donde están encerrados las 24 horas del día sin acceso a la luz del sol ni al aire libre. Cuando se les permite salir —por un tiempo máximo de cinco minutos—, según los testimonios recabados, los guardias los humillan gritándoles, obligándolos a inclinar la cabeza e impidiéndoles hablar entre ellos. Cualquiera que lo intente está sujeto a castigo.
También han sido obligados a llevar la misma ropa durante más de 70 días y son forzados a compartir un trozo de jabón entre nueve personas al momento de ducharse. Tampoco reciben otros elementos de limpieza personal o para lavar su ropa o limpiar sus celdas. Esas condiciones de insalubridad han ocasionado que enfermedades como la sarna se hayan extendido entre los prisioneros. La Comisión asegura que 15 de los 18 presos visitados para la realización del informe estaban infectados de ella o habían sido infectados en algún momento durante su detención.
“Los testimonios de los palestinos arrestados en Gaza continúan revelando los horrores perpetrados por Israel, particularmente durante el arresto y el traslado de los detenidos a prisiones centrales o cárceles militares”, asegura el informe. “Miles de prisioneros palestinos se enfrentan a una amenaza real y un peligro para sus vidas”, concluye.