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Mauricio Macri declara la guerra al narcotráfico en Argentina

El presidente lanza el acuerdo “Argentina sin narcotráfico”, un compromiso de su Gobierno contra las drogas

Macri anuncia el plan "Argentina sin narcotráfico" junto a gobernadores, ministros y el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti (sentado en el centro).
Macri anuncia el plan "Argentina sin narcotráfico" junto a gobernadores, ministros y el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti (sentado en el centro). Telam

Mauricio Macri ha decidido hacer del combate contra el narco un objetivo fundamental de su mandato. “Hay que ganar esta guerra”, dijo el presidente de Argentina, al presentar un programa de lucha contra las drogas junto a representantes de los tres poderes del Estado, una “reunión histórica” que sumó en la foto a gobernadores de la oposición peronista. “Argentina sin nacotráfico”, como lo llamó Macri, asume que el narco ha “avanzado a pasos agigantados durante los últimos años” de kirchnerismo, producto de la “falta de una coordinación nacional que pusiera a todos a trabajar bajo un mismo mando y por un mismo objetivo”. El anterior Gobierno negaba que el problema hubiera alcanzado esta gravedad.

Para revertir ese escenario, Macri firmó un acta donde su Gobierno se comprometió a cumplir objetivos concretos en la lucha y prevención de las drogas. No se trata de un plan estructurado. Macri deja por escrito que coordinará con las Justicia, el Parlamento y los gobiernos provinciales las tareas de lucha y prevención, sin importar su origen político. Para ello invitó al anuncio a gobernadores opositores.

También participó el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, quien se mostró por primera vez junto al Presidente desde el fallo del tribunal contra un polémico aumento de las tarifas del gas decretado por el Ejecutivo en abril. Macri se comprometió, por ejemplo, a aumentar las penas para delitos de narcotráfico en un capítulo que tituló Objetivos operativos. El texto también prometió “reforzar el accionar de las Fuerzas Federales de Seguridad” y colaborar en las tareas de prevención con las provincias. Como medidas de fondo, se incluye la promoción de “la inclusión social como principio esencial” y la “ampliación de los servicios de orientación, contención y tratamiento” de las adicciones.

El plan fue una hoja de ruta a la que Macri ha pretendido sumar a la oposición peronista. Para ello invitó al acto de lanzamiento a gobernadores de peso, como Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Manzur (Tucumán) y Juan Schiaretti (Córdoba), todos peronistas moderados que han tomado distancia del kirchnerismo. “No alcanza con una sola persona y celebro que estemos todos aquí reunidos, entendiendo que tenemos un futuro por delante”, dijo Macri. "Lamentablemente en los últimos años ha avanzado mucho (el narcotráfico) ante la negación del problema por parte del Estado, para poner en la mesa qué estaba pasando y cómo resolverlo", agregó. El anuncio de Macri coincidió con una serie de testimonios de presos “arrepentidos” que cada día ventilan en los medios de comunicación supuestos nexos entre ex altos funcionarios del kirchnerismo y el tráfico de drogas y otros negocios sucios, como el lavado de dinero.

La lucha contra el narcotráfico ha sido una de las muletillas de la campaña presidencial de Macri. La hipótesis oficial ha sido que Argentina dejó poco a poco de ser un país de paso de la droga, sobre todo en su viaje hacia España, para convertirse en productor. Una de las primeras medidas de Macri en el Gobierno fue la declaración de la Emergencia de Seguridad Pública por un año y la firma de un decreto que autorizó a las Fuerzas Armadas a derribar aviones considerados “hostiles”. En julio, Macri lanzó el plan “fronteras seguras”, que sumó radares y tecnología de punta en los pasos considerados “sensibles”. La última decisión de alto impacto ha sido el envío de 3.000 gendarmes (policía militarizada) a Santa Fe, la provincia con la tasa de homicidios más alta de Argentina.

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