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La gripe A deja al menos 11 muertos en Argentina antes del invierno

La circulación del virus se adelantó casi dos meses y hay más de 250 casos diagnosticados

Personal médico en el hospital José M. Penna, en Buenos Aires.
Personal médico en el hospital José M. Penna, en Buenos Aires.

La brusca llegada del frío disparó la propagación de gripe A en Argentina dos meses antes del invierno austral. Al menos 11 personas han muerto por este virus respiratorio, según datos oficiales. La cifra puede elevarse a 28 si se confirman los casos en estudio, de acuerdo al jefe de Medicina del Hospital Gutiérrez de Buenos Aires, Eduardo López. "La mayoría eran de grupos de riesgo y no estaban vacunados", advierte el infectólogo, quien insta al Estado a desplazar la campaña de vacunación a los barrios para prevenir más infecciones. La cepa H1N1, responsable de una pandemia mundial en 2009 que en Argentina se cobró 206 víctimas, ha sido diagnosticada en al menos 259 casos de gripe A atendidos en hospitales argentinos en las últimas semanas, en su mayoría del norte y centro del país.

Uno de los enfermos es el gobernador de la provincia central de San Luis, Alberto Rodríguez Saá. Hermano del expresidente Adolfo Rodríguez Saá, el mandatario puntano se encuentra aislado en la residencia oficial y evoluciona favorablemente. Los médicos sospechan que contrajo el virus en la reunión de gobernadores celebrada la semana pasada, pero se trata del único alto cargo provincial infectado. Hasta el momento, otros tres casos en la provincia han dado positivo en gripe A, entre ellos un niño de cuatro años que se encuentra hospitalizado en estado grave. "Tanto el gobernador como el pequeño internado en el hospital local pertenecen a grupos de riesgo, ya que el primero tiene 66 años y el segundo es asmático", informó a los medios el ministro de Salud puntano, Marcelo Riera.

La circulación generalizada del virus de la gripe se adelantó a abril, ocho semanas antes de lo que suele ser habitual, y por eso ha aumentado el número de infectados respecto a años previos. Según el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud, en lo que va de año se han confirmado 1.974 casos de virus respiratorios de los 9.057 casos en estudio, de los que un 13,1% corresponden a la cepa H1N1. La mortalidad de este virus cayó de forma drástica con la campaña de vacunación posterior al brote epidémico de 2009.

Ahora, siete años después, volvió a hacerse presente antes de lo esperado, cuando gran parte de población de riesgo aún no estaba vacunada o aún no había generado anticuerpos, que tardan entre 15 y 21 días desde que se administra la inyección. Las autoridades sanitarias recomiendan la vacuna a los bebés de entre 6 y 24 meses, a los mayores de 65 años, a las embarazadas y puérperas, al personal sanitario y a personas con problemas respiratorios, cardíacos o de obesidad. En todos los casos citados, la vacuna es gratuita.

La noticia de las primeras muertes por gripe A ha provocado inquietud y en los últimos días se han generado colas en los centros de salud en busca de la vacuna. Aún así, cerca del 60% de los integrantes de grupos de riesgo aún no está protegido, afirma López. Existen 8.600 vacunatorios públicos en todo el país, pero este infectólogo considera que los centros de salud deberían permanecer abiertos sábados y domingos durante otoño e incluso sería bueno que los profesionales sanitarios se desplazasen a lugares públicos de los barrios, como las plazas, para la campaña de prevención.

Las vacunas de este año protegen contra tres cepas: Influenza B, AH1N1, AH3N2. Los análisis clínicos realizados hasta la fecha muestran que, a diferencia de otros años, la cepa H1N1 es la predominante. Los síntomas suelen aparecer a las 48 horas del contagio, como fiebre alta, dolor de cabeza, de garganta, en los músculos y malestar generalizado. Aunque la mayoría de afectados se recuperan en una o dos semanas, el virus puede derivar en cuadros de neumonía y otras complicaciones graves en bebés, ancianos y personas aquejadas de otras afecciones médicas crónicas.