Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA

“Tener pobreza cero en Argentina es posible, pero en 10 o 15 años”

Salvia opina que el kirchnerismo “desperdició” una década de bonanza económica

Agustín Salvia considera "contradictorio" estudiar la pobreza desde Puerto Madero, el barrio más exclusivo de Buenos Aires.
Agustín Salvia considera "contradictorio" estudiar la pobreza desde Puerto Madero, el barrio más exclusivo de Buenos Aires.

El sociólogo Agustín Salvia (Lanús, 1956) dirige el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, que evalúa la evolución de la pobreza en los núcleos urbanos. Ante la falta de estadísticas oficiales fiables desde 2007 (por la intervención del gobierno de Cristina Kirchner en el INDEC, el organismo público encargado de realizarlas), los informes de  este entre privado son uno de los termómetros para comprobar el estado del país. Salvia sostiene que para combatir la pobreza la mejor arma es "más y mejor empleo".

Pregunta. Advirtió que en Argentina hay 1,4 millones de nuevos pobres desde que asumió Mauricio Macri. ¿Qué provocó ese aumento?

Respuesta. El aumento del 10-12 % de la canasta básica alimentaria entre enero y marzo. Si la canasta aumenta y no aumentan los ingresos, aumenta la pobreza. En abril la situación se alivió por el incremento por ley de las jubilaciones, las pensiones y la asignación universal por hijo. Pero (en las proyecciones del organismo) no tuvimos en cuenta el aumento de tarifas, que va a hacer que suba la pobreza, porque también aumenta la tarifa social. Tampoco tuvimos en cuenta las paritarias (negociaciones salariales colectivas), que van a beneficiar sobre todo a los trabajadores con empleos formales que no son pobres.

P. ¿Quiénes son esos nuevos pobres?

R. Trabajadores informales y también la capa inferior de los asalariados, aquellos que no tienen beneficios de ayudas sociales. Con el aumento salarial, en el mejor de los casos quedarán hechos (la subida de sueldo igualará a la inflación), pero no bajará la pobreza. En el mejor de los escenarios, para los próximos meses firmo por una pobreza del 33-34%. Si se piensa, no es una política tan negativa para el Gobierno porque puede decir que es parte de la herencia recibida, un sinceramiento de la situación. Si del 34-35% la baja al 30% a fin de año, podrá decir que es un logro.

P. Sin embargo los datos de pobreza fueron recibidos con cierta suspicacia por muchos medios, que hasta ahora nunca habían cuestionado los datos del observatorio.

R. Sí, yo lo llamaría sospecha. Recoge un estado de opinión de ciertos sectores sociales de clase media-alta, que tienen un alto grado de fidelidad de clase con el Gobierno. Son sectores muy fieles, que se sienten dolidos cuando se toca al Gobierno de Macri. Lo justifican todo, igual que los kirchneristas justificaban todo los que hacía Cristina. Creo que es un error, porque si decimos que no ha aumentado la pobreza nos estamos mintiendo. Lo mejor que podemos hacer es reconocerlo y ver qué hacemos para mejorarlo.

P. ¿Qué propone para mejorar?

R. La reducción del IVA me parece una muy buena medida (proyecto de ley para devolver el IVA de los alimentos básicos a jubilados, pensionados y beneficiarios de ayudas sociales), también las tarifas sociales. Sirven para aliviar, pero no resuelven, solo se resuelve con un crecimiento del empleo. Con más y mejores empleos para todos, algo que requiere tiempo, al menos tres o cuatro años. Los programas sociales sirven para evitar la indigencia absoluta, pero son planes con patas cortas. Además, también necesitamos más y mejor salud, educación y vivienda. Hay que hacer políticas de Estado que verdaderamente hagan mover la aguja. Hoy tienen que aguantar horas y horas de colas en el hospital para ser atendidos, falla la calidad educativa en muchas escuelas, en las villas crece la presencia del narco y la captación de jóvenes...

Agustín Salvia, en la terraza de la Universidad Católica Argentina.
Agustín Salvia, en la terraza de la Universidad Católica Argentina.

P. ¿Cómo afecta la pobreza a los niños?

R. La niñez es el grupo más vulnerable. Muchos niños crecen en hogares sin seguridad social. La asignación universal por hijo alivió, pero no resolvió, porque faltan empleos de calidad. Hablamos de hogares con muchos niños, en condiciones de hacinamiento, con mala nutrición, incluso casos de desnutrición, ambientes de crianza con mucha depresión y ansiedad por parte de los padres. También mucha violencia, a menudo derivada de la depresión y la ansiedad. A su vez esos chicos van a escuelas pobres, que hace que tengan conductas anómicas y se autoaislen.

P. ¿Hay una guetización?

R. Sí. Esa guetización los termina por expulsar de la escuela, porque si la escuela no quieren bajar su calidad educativa los expulsa o al final termina siendo solo una guardería. Con la salud también los chicos son los más vulnerables. Falta información para vacunarlos y al vivir en condiciones insanas, en ambientes muy contaminados, sufren enferemedades crónicas vinculadas con las pocas posibilidades de hacer frente al frío y al calor, como neumonías, problemas digestivos que terminan desnutriéndolos... No sirve multiplicar los hospitales, lo que hay que hacer son políticas preventivas para evitar estas enfermedades.

P. ¿Qué balance hace de las políticas kirchneristas a lo largo de los 12 años de gestión?

R. Considero que fue una década desperdiciada. Se reconocieron derechos sociales importantes y se conectó con actores sociales capaces de apoyar esos derechos, pero en la práctica no tuvieron garantías reales. Su no cumplimento fue funcional a los gobiernos populistas, que cooptaron a muchos actores. Por ejemplo, las comunidades aborígenes: se las ayudó, pero no se les dio autonomía. Motivaron la participación política, pero la convirtieron en mecanismos de cooptación de militancia. También con los derechos humanos: hubo un gran avance, pero se cooptaron las organizaciones, que deberían tener cuidado de mantener su independencia. Hubo un gran reconocimiento de derechos de identidad sexual, pero lo usaron para crear enfrentamientos sociales y no integración social.

P. Muchos de los programas sociales de Macri tienen su origen en la gestión previa.

R. Sí, pero los programas sociales no los considero un mérito sino una necesidad populista frente al fracaso del Gobierno para usar los recursos extraordinarios de los que dispuso en un plan de desarrollo efectivo. El kirchnerismo se despidió con un 29 % de pobreza.

P. ¿Es posible alcanzar el objetivo de "pobreza cero", que está entre las prioridades del Gobierno?

R. Pobreza cero es una consigna muy ambiciosa. Si hubieran dicho indigencia cero o hambre cero, en ese caso, bajarla del 6 - 7 % actual es factible. Conseguir pobreza cero no es fácil, podría ser posible pero en unos 8, 10, 15 años. España e Italia lo consiguieron pero tuvieron un apoyo económico muy importante de la Unión Europea. Argentina también tuvo durante estos años muchos fondos económicos y se podría haber hecho una importante reducción, pero no hubo planificación, hubo un derroche.