El actor Jason Bateman reconoce que su esposa fue quien le ayudó a estar sobrio después de calificar sus fiestas de “irritantemente impredecibles”
Después de vivir una adolescencia marcada por el éxito, en los noventa las ofertas de trabajo dejaron de llegar. Fue entonces cuando el intérprete se refugió en el alcohol y las drogas
El actor Jason Bateman (Nueva York, 57 años) fue encadenando éxitos desde una edad temprana: La casa de la pradera, Silver Spoons, La familia Hogan... Las ofertas le llovían y él las aceptaba. Hasta que la situación cambió: fracasos, proyectos cancelados rápidamente y una década —la de los noventa— de desenfreno. Cuando el ritmo de trabajo al que había estado haciendo frente durante su adolescencia paró, él decidió recuperar el tiempo perdido. “Fue una gran bofetada de humildad. Daba miedo saber que tenía mucha vida por delante”, explica en una entrevista con The Hollywood Reporter.
Lo probó todo: daba igual alcohol, cocaína o cualquier tipo de droga. Bateman aceptaba todo lo que pudiera conseguir o aquello que le ofreciesen. Había vivido lo mejor de la profesión y estaba atravesando sus horas bajas. “Su mentalidad era simple: si no iba a divertirse actuando, encontraría diversión en otra parte”, explica la publicación. Aunque él mismo reconoce ahora que era más hedonista que adicto. “Por suerte vivía en una época sin redes sociales, ni teléfonos, ni cámaras. Así que me salí con la mía en muchas ocasiones”, subraya el intérprete. Eso sí, nunca faltó a su puesto de trabajo ni llegó tarde a ninguna audición o grabación —cuando las tenía—. Todo cambiaría gracias a dos momentos destacados de su vida: cuando la industria se volvió a interesar por él y cuando conoció a la que se convertiría en su esposa en 2001 y madre de sus dos hijas, Amanda Anka.
“Amanda y yo tuvimos varias negociaciones sobre el punto en el que la fiesta se cortaría por completo. Ella decía: ‘Este goteo [de fiestas] es irritantemente impredecible’. No me exigió que lo dejara por completo, pero fue un tira y afloja. Y yo pensaba: ‘Bueno, siento que mi tiempo estimado de sobriedad es de seis meses. Pero si pudiera aterrizar este avión ahora, aliviaría mucha tensión, así que hagámoslo, joder”, explica Bateman sobre el momento en el que decidió que era el momento de parar y apostar por la sobriedad. En la entrevista reconoce estar “Cali sober”: es decir, se abstiene de ingerir alcohol y drogas duras —como cocaína o heroína—, pero sigue consumiendo marihuana.
También consiguió regresar al camino correcto gracias a ser “disciplinado incluso en el libertinaje”: “Tuve la suerte de reconocer: ‘Probablemente este sea el límite si aún quiero lograr lo que quiero”. Y continúa: “Siempre fui consciente de querer cumplir con muchos de estos requisitos antes de ser padre y tener una carrera que no solo deseaba, sino que presentía que podría lograr si conseguía el trabajo adecuado”.
Tantos años estando a la sombra, repasando lo que había sido su carrera y observando la industria cinematográfica de aquel momento también le sirvieron para entender qué es lo que quería en su carrera. “Después de haber estado tanto tiempo observando desde fuera, tenía una idea muy clara de qué era lo que me daba la longevidad. No era la fama ni el dinero, sino el respeto”, añade en la citada entrevista. Así le llegarían nominaciones a los Emmy y a los Globos de Oro, donde en 2003 consiguió hacerse con el premio gracias a su papel en la serie Arrested Development, que se emitió desde ese año hasta 2019.
Ya nada queda de aquella década de los noventa: ahora es uno de los actores más recurrentes de la televisión y los proyectos no dejan de llegarle. “Si no hubiera sido por esos momentos de incertidumbre al principio de mi carrera, no sé si sería tan bueno aprovechando estas oportunidades. Pero he visto y sentido lo que es no tener muchas perspectivas, y eso te mantiene con ganas de más”, añade.