Permitir apartahoteles en zonas industriales de Madrid: el plan de Almeida para descentralizar el turismo
La medida del Consistorio afectará a más de 240 parcelas repartidas en distritos como Arganzuela, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Usera o Barajas, entre otros
El Gobierno de José Luis Martínez-Almeida ha puesto en marcha este jueves una nueva estrategia para incrementar la oferta de hospedaje de corta y media estancia en la capital. El Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que dirige Borja Carabante, prepara un plan especial que permitirá la apertura de cualquier clase de alojamiento, incluidos apartahoteles, flexliving, pensiones o casas de hospedaje, en 16 ámbitos industriales donde, hasta ahora, no era posible. La medida, que responde a una petición del sector turístico, afectará a más de 240 parcelas repartidas en ocho distritos: Arganzuela, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Usera, Ciudad Lineal, Hortaleza, San Blas-Canillejas y Barajas.
El plan de Almeida para descentralizar el turismo no ha sido bien recibido en la oposición. A juicio de José Luis Nieto, concejal y portavoz de la Comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad de Más Madrid, la propuesta del alcalde “deja a las claras la voluntad del PP de alimentar únicamente la industria turística” de la ciudad. “Llevar aparthoteles o flexliving a polígonos industriales, lugares que, en muchos casos, no disponen de un mínimo de servicio de transporte público ni equipamientos no nos parece la mejor idea”, condena Nieto y agrega que con esta estrategia “se avanza en la pérdida del sector industrial de Madrid, que conlleva también pérdida de empleos de calidad”.
Tras analizar más de 3.000 parcelas situadas en áreas industriales, el Consistorio ha concluido que algunos de esos terrenos —especialmente los regulados por el tercer grado de la Norma Zonal 9— han ido evolucionando con el tiempo y que ya no tienen un carácter eminentemente industrial. En la mayoría de casos, estas zonas han ido incorporando progresivamente oficinas y otras actividades de servicios, por lo que su uso se ha ido transformando.
La Norma Zonal 9 grado 3º del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 es una regulación urbanística que se aplica a áreas de la ciudad destinadas principalmente a actividades económicas. Esas zonas se concibieron originalmente para usos industriales, pero permiten también la convivencia con otros usos terciarios, como oficinas o servicios. A diferencia de otros casos de esta misma norma, que están más orientados a la actividad industrial tradicional, el grado tres corresponde a ámbitos más flexibles en los que han ido ganando peso las actividades de servicios. Por ello, el Ayuntamiento considera que en estas áreas es posible introducir nuevos usos, como distintos tipos de alojamiento, sin alterar su función económica principal.
El Área de Urbanismo quiere suprimir las cautelas y limitaciones introducidas sobre el uso del hospedaje en la modificación puntual MPG 00/316 —aprobada definitivamente el 30 de julio de 2007—. Aquella corrección impide la implantación de otros modos de alojamiento diferentes al hotel en parcelas industriales para frenar el fenómeno de residencias encubiertas, sobre todo tipo lofts, en estos ámbitos. Lo que se había detectado previamente, de acuerdo con el Ejecutivo municipal, es que se autorizaban como apartamentos turísticos y, después, se comercializaban fraudulentamente como viviendas, provocando la pérdida de suelo para actividades económicas y generando pocas garantías de calidad de vida para los residentes.
La iniciativa del Ayuntamiento había sido solicitada por el sector turístico para incrementar la oferta de hospedaje de corta y media estancia en zonas periféricas de la capital, como respuesta a las restricciones y a la descentralización que impuso el Plan Reside en el centro de la ciudad. La normativa, aprobada por el PP de Almeida en solitario en mayo de 2025, establece que las viviendas de uso turístico que operen en el centro de Madrid tienen que concentrarse en edificios exclusivos para ese uso o, de lo contrario, no podrán obtener licencia de actividad. Dicho de otra forma, no podrá haber pisos de alquiler a turistas en un bloque en el que haya vecinos.
Entre los ámbitos afectados por el futuro plan especial figuran parcelas situadas en el polígono industrial de la carretera de Burgos, en Fuencarral-El Pardo; en el barrio del Aeropuerto, en Barajas; en la calle de Josefa Valcárcel, en San Blas-Canillejas; en el entorno de Costa Rica con la M-30, en Chamartín; o en la avenida de Andalucía, en Usera. El Ayuntamiento no descarta estudiar en el futuro otros suelos industriales de la ciudad —especialmente los polígonos tradicionales— para valorar si también podrían acoger este tipo de alojamientos en función de su evolución urbana.