Illa abraza la agenda internacional mientras sortea sus crisis internas
El president intensifica su apuesta exterior y se entrevista con Lula a la espera de aprobar los presupuestos
dos cumbres internacionales y una conferencia, la Global Progressive Mobilisation, sobre el progresismo mundial. El Govern sostiene que la agenda frenética de estos días revela que Cataluña ha recuperado el “prestigio internacional”, que los socialistas consideran que perdió durante la década del procés. El president Salvador Illa, que se ha reunido este viernes con el presidente de Brasil Lula da Silva, ha apostado desde que asumió el cargo en 2024 por la proyección exterior y las políticas de internacionalización, algo que ahora le viene como anillo al dedo con los presupuestos en el aire y los profesores y los médicos en pie de guerra exigiendo mejoras laborales.
En su condición de anfitrión, Illa ha recibido a los presidentes Pedro Sánchez y Lula da Silva que han celebrado la primera cumbre España-Brasil en el Palau de Pedralbles, recinto que ejerce como segunda sede de la Generalitat. Illa, que se mantuvo en un discreto segundo plano, dio la bienvenida a Lula afirmando que era un honor su presencia en Cataluña, informan fuentes del Govern. Este sábado volverá a ejercer de anfitrión en la IV Reunión Democrática. Paralelamente, ha desplegado una intensa agenda con una decena de reuniones con dirigentes internacionales. Este viernes se ha reunido con Lula el Supercomputing Center y el domingo lo hará con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Este sábado se reunirá con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. El almuerzo con Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha quedado suspendido.
La política belicista impuesta por Trump ha reforzado la apuesta de Illa en defensa del multilateralismo y la paz. “Los que no nos gusta por donde va el mundo tenemos que organizarnos”, afirma. El president lleva Illa lleva apenas año y medio en el cargo pero durante este tiempo ha visitado Japón, China, Corea, México y ha frecuentado diversas ciudades europeas como París, Londres, Roma o Milán para impulsar, por ejemplo, la organización de los Cuatro Motores europeos alentada por Jordi Pujol. Dijo desde el primer día que quería viajar tantas veces a Bruselas como a Madrid y entre sus principales visitas figura la del Papa León XIV o la asistencia en Londres a la Circular Bieconomy Alliance, fundada por el rey Carlos III de Inglaterra con el que abordó el cambio climático. Su súbita enfermedad -Osteomielitis púbica- truncó su programa y se han pospuesto sus viajes a Estados Unidos o Alemania.
Toda esa agenda es y ha sido una realidad pero ahora la política exterior le va bien a Illa porque, al igual que a Pedro Sánchez, le orilla sus problemas domésticos, que no son pocos. Eso si: poco que ver con los del pasado porque no hubo protestas y solo se limitaron a un puñado de afines a Vox y a que la CUP ha desplegado carteles publicitarios en las marquesinas en las que avisa que no puede haber paz dentro de la OTAN ni tampoco sin la autodeterminación. Con un Govern en minoría, que se apoya en ERC y Comuns, Illa se vio obligado a retirar su proyecto de presupuestos al no haber cumplido la exigencia de ERC de avances en la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat. Fue la forma de evitar una derrota parlamentaria inédita en la historia de la Cámara. Las dos partes se han dado de plazo hasta el verano para aprobar las cuentas y dejar atrás el hecho de que Cataluña se siga rigiendo por los presupuestos de 2023.
Con el modelo de financiación -el acuerdo que más reivindica- pendiente de aprobación en el Congreso, Illa ha tenido que sortear la crisis perenne de la colapsada Rodalies, la de que sus ediles aprobaran los presupuestos de Ripoll y rectificar y dar marcha atrás en su plan de aplicar incentivos económicos por ajustar las bajas laborales. Tiene además otros dos conflictos: el de los médicos y el de los docentes que reclaman mejoras salariales, más medios y menos burocracia después de que Illa subiera el salario a los mossos. Y algo más: anunció mejoras inminentes en la gobernanza del aeropuerto de El Prat, como le reclama ERC,pero el presidente de AENA, Maurici Lucena, niega la mayor y sostiene que es jurídicamente imposible porque los dueños de los aeropuertos españoles son los accionistas (la mayoría accionarial es pública). Todas estas crisis las va sorteando un Illa que este viernes, feliz, antes de reunirse con Isabel Allende, expresaba su orgullo por el hecho de que Barcelona acoja la concurrida conferencia mundial en cuyo acto de clausura intervendrá.