Orriols es una incompetente (y le sale gratis)
Ripoll necesita una alternativa seria y que sus habitantes puedan ver que es posible una mejor gestión
El folletín político que vive Ripoll estos días a raíz de la aprobación de sus presupuestos municipales es solo un remake malo de lo que ha venido ocurriendo en esta población durante toda la legislatura. La alcaldesa que llegó al poder gracias a la inacción y a los errores de sus rivales ha gobernado —mal— y hay numerosas señales de que volverá a ganar las elecciones gracias a la inacción y a los errores de estos mismos rivales.
Los habitantes de Ripoll, que no son tontos, votaron en una proporción nada desdeñable ...
El folletín político que vive Ripoll estos días a raíz de la aprobación de sus presupuestos municipales es solo un remake malo de lo que ha venido ocurriendo en esta población durante toda la legislatura. La alcaldesa que llegó al poder gracias a la inacción y a los errores de sus rivales ha gobernado —mal— y hay numerosas señales de que volverá a ganar las elecciones gracias a la inacción y a los errores de estos mismos rivales.
Los habitantes de Ripoll, que no son tontos, votaron en una proporción nada desdeñable a Sílvia Orriols como alcaldesa no porque fueran particularmente fachas ni especialmente racistas. La votaron hartos de tener que vivir en un municipio permanentemente en crisis, con un crecimiento económico anémico y sin oportunidades para la gente joven. Si a ello se le añade el descontento por el mal final que tuvo el procés, el engaño que les colaron los partidos independentistas clásicos y el trauma de los atentados de 2017, el cóctel no podía resultar más explosivo. Orriols podría no ser más que el mal menor de tal suma de descontentos.
Pero la legislatura municipal avanza a pasos agigantados y Orriols pronto cumplirá tres años al frente del Ayuntamiento. No hay encuestas —al menos públicas— de cómo ven los ripolleses a su alcaldesa, pero basta un simple paseo por la ciudad para ver que la mayor parte de problemas que tenía Ripoll hace tres años siguen allí. Cabe preguntarse, pues, si Orriols ha sido una buena alcaldesa. Y, a tenor de los resultados visibles, la respuesta es más bien negativa.
El espectáculo de dos concejales socialistas facilitando la aprobación de los —¡primeros!— presupuestos de Orriols en tres años ha tapado otros debates de la ciudad que bien merecerían todos los focos. El Ayuntamiento está a punto de dejar perder por incompetencia ni más ni menos que la mayor subvención de su historia. Una subvención europea de 2,7 millones de euros que debía destinarse a la rehabilitación de una nave industrial para convertirla en equipamiento está en el aire porque el Consistorio no está cumpliendo con el plazo de las obras. Y 2,7 millones en un municipio con un presupuesto de 15 es mucho dinero.
Orriols es producto del malestar social por incompetencia de sus antecesores. Quienes gestionaron Ripoll en el pasado lo hicieron mal. Y ella lo está haciendo igual, o peor. Pero parece no pasarle factura. Junts, que permitió que Orriols gobernase al negarse a hacer un frente con el resto de la oposición, y ahora el PSC, que ha permitido la aprobación de los presupuestos, tienen mucho trabajo que hacer en Ripoll, igual que el resto de formaciones. Lo primero es construir una alternativa seria. Y que los ripolleses puedan ver que una mejor gestión es posible.