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El reto de gestionar cuatro millones de multas al año

EL PAÍS entra en el centro de gestión de sanciones de la DGT, que tramita más de 6,5 millones de denuncias al año procedentes de los radares fijos y móviles, las cámaras de control de carril y las de cinturón de seguridad

Una operadora del centro de gestión de multas de la DGT en la provincia de León, el 25 de marzo.Emilio Fraile

Una nave industrial en un municipio cercano a la ciudad de León se ha convertido en el corazón de las sanciones de tráfico a nivel estatal. Más de 400 personas trabajan de lunes a domingo para comprobar que el millar de cámaras que denuncian las infracciones de la circulación funcionan al milímetro y para tramitar los más de 6,5 millones de imágenes que reciben al año. El Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, conocido como centro Estrada, comenzó a funcionar en marzo de 2008 y en él se han tramitado en este tiempo más de 43 millones de multas. Las de los radares fijos son, con dife...

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Una nave industrial en un municipio cercano a la ciudad de León se ha convertido en el corazón de las sanciones de tráfico a nivel estatal. Más de 400 personas trabajan de lunes a domingo para comprobar que el millar de cámaras que denuncian las infracciones de la circulación funcionan al milímetro y para tramitar los más de 6,5 millones de imágenes que reciben al año. El Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, conocido como centro Estrada, comenzó a funcionar en marzo de 2008 y en él se han tramitado en este tiempo más de 43 millones de multas. Las de los radares fijos son, con diferencia, las más abundantes (31 millones), seguidos de los móviles (8,8).

La Dirección General de Tráfico (DGT) prefiere que no se conozca la ubicación exacta del centro, por motivos de seguridad. De hecho, ningún medio de comunicación ha entrado desde hace años. EL PAÍS ha accedido justo antes del inicio de la Semana Santa. En el interior, parece que el tiempo se para frente a la actividad frenética de un polígono industrial con idas y venidas de camiones y furgonetas. El centro funciona en horario de mañana y tarde, salvo los domingos, que lo solo lo hace en jornada matinal. A los 16 funcionarios de la DGT se unen los más de 400 trabajadores de la unión temporal de empresas (UTE) que, a través de un contrato de servicios, se encargan de tramitar las denuncias, de atender el teléfono de información de Tráfico y de digitalizar la documentación de las jefaturas provinciales.

El centro Estrada, inspirado en el modelo francés de gestión de multas, recibe las imágenes de los 914 radares fijos y de tramo que hay instalados en la red viaria estatal —salvo Cataluña y el País Vasco, que tiene transferidas las competencias de Tráfico—; las de los cinemómetros móviles de la Guardia Civil, si no se ha parado al conductor; las de los helicópteros y drones de la DGT y las de las cámaras que controlan el uso del cinturón y de los móviles, entre otras. Pero no todas las imágenes que llegan se convierten en denuncias. “Pese a lo que se diga, no hay un afán recaudatorio. La premisa del director general de Tráfico [Pere Navarro] es que hay que sembrar confianza, lo que supone que, cuando sale una denuncia, cumple con todos los requisitos para tramitarla y que no tiene fallos”, explica la directora del centro, Yolanda del Canto.

Ese control hace que se rechace el 40% de las imágenes. Y por diferentes motivos: el vehículo no sale bien identificado, la matrícula sale borrosa o no se identifica plenamente, la cámara está mal orientada,… De los 6,5 millones de imágenes recibidas en 2025, solo cuatro millones terminaron en sanción. El dato primero también incluye el mes de gracia que dio la DGT con la entrada de nuevos radares durante el ejercicio. En ese periodo se informa a través de una carta a los infractores detectados por el cinemómetro, pero no se les denuncia.

Comprobación diaria

La tarea está bien repartida en el centro, según detalla el jefe del Área de Tramitación, David Fernández Sifres. Una parte del personal se dedica a las nueve de la mañana a comprobar uno por uno y a nivel telemático que los radares funcionan a la perfección. Este análisis se realiza todos los días y se verifica la fecha, la hora, la velocidad, el estado del radar, si funciona el flash… Este equipo de medios técnicos también recibe las imágenes con las sanciones en bloques. Cada radar las envía al centro a través de fibra óptica o de telefonía móvil en paquetes que incluyen varias decenas de fotografías. El sistema resulta tan garantista que un operador tiene que verificar una muestra aleatoria de esas imágenes. “Si no cumplen los criterios técnicos, se desechan del sistema y los infractores se libran, en ese caso, de la multa”, comenta Fernández Sifres, que también rechaza que exista afán recaudatorio. “Si lo existiera, utilizaríamos todo lo que nos llega”.

El siguiente paso se realiza en otra sala, en la que cada operador recibe ya las imágenes de las infracciones. El programa obliga a que haya al menos dos imágenes del vehículo. El operador introduce manualmente la matrícula, que debe coincidir con la lectura que hace el sistema. “Con este doble control, se evita así cualquier fallo. También se comprueba el modelo que aparece en las bases de datos de la DGT”, detalla el jefe de Tramitación. Los modernos radares ya señalan, en caso de que aparezcan varios vehículos en una misma foto, en qué carril circula el infractor. El operario recorta la foto para acercar la matrícula y completa la sanción. Antes de que funcionara el centro, se tardaban 52 días en tramitar las denuncias, ahora se hace en tan solo siete, según su directora. La inmensa mayoría son por velocidad, el 94,64%.

A lo largo de estos años, los trabajadores de Estrada han recopilado imágenes curiosas, que tiene colgadas en una pared. En una se ve a un pasajero sacando medio cuerpo por la ventanilla y saludando a la cámara. En otra, el acompañante de un motorista con el cuerpo girado y haciendo un gesto al radar. O incluso las fotos de los propios trabajadores cuando han sido cazados en la carretera. “Si vemos que la matrícula ha sido manipulada, se pasa a la Guardia Civil para que lo investigue”, detalla la directora. Las cámaras que comprueban el uso del móvil o del teléfono móvil también dan bastante juego. Hay conductores viendo facturas, otros haciendo selfis, peinándose… “Una vez nos salió una de uno bebiendo cerveza con una mano y con la otra leyendo un libro”, recuerda Fernández Sifres.

Manos en la matrícula

Un caso llamativo que tuvieron recientemente los funcionarios del Centro Estrada fue el de un motorista que, cuando pasaba por delante del mismo radar, ponía la mano en la matrícula tapándola. Al no verse completa, era imposible tramitar la denuncia. Lo que no sabía este infractor es que los responsables del centro, en especial el jefe del Área de Tramitación, David Fernández Sifres, se pusieron a trabajar en el caso y comprobaron que, como le hacían fotos frecuentemente, no siempre ponía la mano en el mismo sitio de la placa. Eso permitió que, al analizar todas las imágenes, lograran dar con la matrícula, tras reconstruirla como si se tratara de un puzle. Una vez completada, Se la remitieron al Grupo de Investigación de Accidentes de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil, cuyos agentes acudieron al domicilio del joven. Aparte de las denuncias, se llevó la reprimenda de su madre.

Los vehículos extranjeros también son denunciados, siempre que haya convenio con el país de origen. A la cabeza están los franceses (74.438 denuncias en 2025), seguidos de los portugueses (46.591) y los alemanes (21.585). El centro recibe muy pocas alegaciones (66.660 el año pasado, un 1,65% del total), menos recursos (19.589; el 0,49%) y casi nadie acude a los tribunales (1.378; el 0,03%). “A mayor eficacia en la tramitación, menos litigación”, concluye Del Canto. Algunos recursos resultan surrealistas, como un infractor que iba a toda velocidad porque le perseguía un ovni y llegó incluso a mandar un gráfico. En otros, llegaron a amenazar a los trabajadores del centro.

Si el silencio es la constante en la zona de tramitación, el murmullo impera en el centro de atención al ciudadano de la DGT, que atiende las llamadas del 060. Unos 100 operadores en cada turno reciben unas 10.000 llamadas de media al día, en las que se indica al comunicante cómo pagar una sanción, se le da cita para ir a la jefatura provincial o cómo realizar determinados trámites con los permisos o los vehículos, entre otras gestiones. También se atiende en otros seis idiomas, como inglés, francés y alemán.

En otra sala, se digitaliza toda la documentación de las jefaturas provinciales y de los boletines de la Guardia Civil, de forma que se puedan consultar en las bases de datos de la DGT. En este recinto, una impresora no para de escupir cartas con fotos procedentes de un radar de Tenerife. Son infractores que han sido cazados en el mes de gracia y que no recibirán la denuncia, pero solo de manera temporal porque ya están a pleno rendimiento desde finales de marzo.

El centro Estrada se creó dentro del Plan Estratégico de Seguridad Vial 2005-2008, que incluyó la creación del Observatorio de Seguridad Vial, el aumento de medios técnicos, el permiso por puntos y las modificaciones del Código Penal y de la Ley de Tráfico. “En 2003, con unos 20 millones de conductores y 25 millones de vehículos había más de 5.000 muertos al año por siniestralidad vial. Superábamos la media europea de fallecidos. Ahora con 28 millones de conductores y un parque móvil de 32 millones, superamos el millar de víctimas mortales”, resume gráficamente Del Canto.

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