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Esperar y ver

Ante la posición del dólar, el BCE quiere contribuir a reforzar el papel del euro como moneda internacional

El Banco Central Europeo (BCE) lleva meses asentado en tipos de interés de referencia de su política monetaria en el 2%, con previsiones de inflación a medio plazo cerca de su objetivo, y relativamente satisfecho de la evolución de la economía europea, que está cercana a su tasa de c...

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El Banco Central Europeo (BCE) lleva meses asentado en tipos de interés de referencia de su política monetaria en el 2%, con previsiones de inflación a medio plazo cerca de su objetivo, y relativamente satisfecho de la evolución de la economía europea, que está cercana a su tasa de crecimiento potencial. Es decir, en una situación de relativa estabilidad muy meritoria dado el vaivén de eventos económicos y geopolíticos de la economía global, que hacen que el banco central nombre una amplia gama de riesgos al alza y a la baja para la inflación y el crecimiento. De hecho, la presidenta del organismo monetario, Christine Lagarde, tiró de ironía en la reunión del jueves pasado aludiendo al mantra de los análisis económicos cuando la incertidumbre es alta y no se sabe por dónde ir (on the one handand on the other…).

Pero lo cierto es que el BCE ha dirigido bien a la economía europea en el proceso desinflacionario, está en fase de “esperar y ver” los acontecimientos, y lo suficientemente cómodo como para hablar de temas de largo plazo, como el refuerzo del papel del euro como moneda global o los consejos que les pasarán a los líderes europeos ante la cumbre que se celebrará el próximo día 12 febrero para reforzar la competitividad y el crecimiento de la economía continental. No lo tienen muy difícil, el diagnóstico está bastante claro y lo definió hace más de un año un viejo conocido de la casa, el expresidente del BCE, el italiano Mario Draghi.

Pese al modo pausa, sí vale la pena destacar algunos aspectos de la última reunión de política monentaria en Fráncfort. Uno, parece que el BCE es relativamente optimista sobre la coyuntura económica actual. En el comunicado distribuido por el organismo se mencionan mejoras en la construcción y en la inversión de tecnología e infraestructuras que Lagarde asocia al desarrollo de la inteligencia artificial (IA), no a las tasas espectaculares de Estados Unidos el año pasado (fue su principal soporte del crecimiento), pero sí lo suficiente para confiar en que la recuperación europea no se apoye sólo en el gasto en defensa y los estímulos fiscales, sino en inversiones que mejoren la productividad. Probablemente llevará tiempo ver esos efectos.

Dos, el BCE no parece muy preocupado por la reciente apreciación del euro, que desató algunos comentarios de sus miembros cuando sobrepasó el nivel del 1,20 frente al dólar por las dudas sobre el nombramiento en la Fed. Y tres, Lagarde anunció medidas para reforzar el marco de operaciones de liquidez, facilitando a otros bancos centrales el acceso a líneas de préstamo en euros. Con ello, el BCE quiere contribuir a reforzar el papel del euro como moneda internacional, aprovechando precisamente los debates en torno a la desconfianza en el dólar. Bien visto por parte de la autoridad monetaria, que rema en la dirección de reforzar el papel estratégico de Europa en el largo plazo.

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