Ir al contenido

España registró en 2025 otro medio millón de empleos nuevos por cuarto año consecutivo

El número de afiliados roza el récord de 21,9 millones y el paro registrado encadena 56 meses de caídas hasta situarse en 2,4 millones de desempleados

El empleo siguió creciendo con fuerza el pasado año. Mes tras mes, los augurios que apuntaban a un mercado que empezaba a agotarse se han ido disipando. Así, la Seguridad Social registró el pasado año 506.451 nuevas afiliaciones de trabajadores más que en 2024. Esto llevó a que la cantidad total de cotizantes se elevara a un nuevo récord de 21.844.414 de personas a finales de diciembre pasado, lo que representó un ritmo de crecimiento interanual de la ocupación del 2,4%, idéntico al registrado en 2024. De hecho, el pasado año fue el cuarto ejercicio consecutivo —sin contar 2021 condicionado por la recuperación de la pandemia— en el que la Seguridad Social ganó alrededor de medio millón de afiliados, según las cifras publicadas este lunes por el Ministerio de Inclusión correspondientes a diciembre y que muestran el balance de todo 2025. El dato aislado de diciembre sí refleja, pese a todo, una cierta ralentización en la creación de empleo.

Desde el Gobierno atribuyen estas ganancias sostenidas de la ocupación, entre otras cosas, al dinamismo económico y, sobre todo, a la reforma laboral que empezó a aplicarse de lleno en la primavera de 2022. Esta racha de cuatro años sumando alrededor de medio millón de nuevos cotizantes anuales es muy similar a los años dorados del mercado laboral y la economía española vividos a principios de los 2000, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera. En aquel entonces el récord de afiliación, con más de 700.000 nuevos trabajadores en un solo año se produjo en 2005, debido a una regularización extraordinaria de más de medio millón de inmigrantes. El pasado año, la afiliación de extranjeros también tuvo un papel importante: representaron prácticamente uno de cada tres nuevos cotizantes y ya son casi 3,1 millones, el 14,1% del total de trabajadores del sistema.

Este lunes, el Ministerio de Trabajo también ha dado a conocer las cifras del paro registrado de diciembre y, por ende, el balance de todo 2025. El mes pasado, el número de desempleados inscritos en las oficinas públicas de empleo descendió en 16.291 personas, dejando la suma total de parados registrados en 2.408.670. Con ello, el desempleo encadena 56 meses (más de cuatro años y medio) de descensos, según destacan desde el departamento que dirige la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz.

En el año, el desempleo se ha reducido un 6%, el mayor recorte anual desde 2022. Pese a todo, con el actual nivel de paro España sigue siendo el país con mayor tasa de desempleo en la UE y habrá que esperar a conocer las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) —que se conocerá el próximo 27 de enero— para saber si la tasa española baja finalmente o no de la cota del 10%.

Trabajo llama también la atención sobre el hecho de que el pasado año se cerró con el menor nivel de desempleo juvenil, (menores de 25 años) de la serie histórica de esta estadística, con 176.862 jóvenes inscritos en las listas del paro.

Esta evolución del empleo medido por las afiliaciones a la Seguridad Social y el paro registrado demuestra un mercado laboral que se mantiene robusto y coherente con un avance del PIB anual que roza el 3% y lidera con diferencia la marcha de las economías europeas. Sobre todo, el hecho de que el dinamismo laboral se mantenga en los niveles actuales es coherente con el impulso del consumo privado y la inversión, que están aupando el crecimiento económico por encima del sector exterior y el gasto público. Además, a esta resiliencia del empleo ha contribuido la llegada de los fondos europeos y una inflación relativamente moderada.

Una de las posibles causas de la resistencia del mercado laboral puede ser que los nuevos empleos generados el pasado año, sumando asalariados y autónomos, estuvieron muy repartidos por todos los sectores. Si bien hubo cuatro actividades que tiraron especialmente de la ocupación: la sanidad (con 76.370 nuevos afiliados en el año, lo que supuso un crecimiento de las plantillas del 3,69%); la construcción, que ganó casi 57.000 cotizantes respecto a 2024, lo que supuso un crecimiento del empleo en el sector del 4%; el transporte y almacenamiento, con 56.359 afiliados más ligados a las labores de logística, un avance del 5,1%; y la educación, con 55.630 nuevos trabajadores, un 4% más que en 2024.

Por encima de la media nacional (2,4%) del pasado año, también aumentó el empleo en otros sectores, mayoritariamente cualificados, como la información y las telecomunicaciones (que sumaron más de 30.000 nuevos cotizantes, un 4% más en el año); o las actividades profesionales, científicas y técnicas (donde se contabilizaron 43.464 trabajadores más, un aumento del 3,7% anual).

Y en el terreno de las actividades menos cualificadas destacaron el comercio (con 32.794 afiliaciones más) y la hostelería (31.156 nuevos cotizantes). Si bien en ambos casos su comportamiento en 2025 se desinfló respecto a 2024, ya que el crecimiento anual de las plantillas en el comercio pasó del 2% al 0,97%; mientras que en el caso de la hostelería el avance del empleo perdió fuelle desde el 4% al 1,8% el pasado año.

En este punto destaca también el nuevo máximo histórico alcanzado por el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA), que suma ya 3,4 millones de afiliados tras haber aumentado en 39.000 cotizantes por cuenta propia. Pero el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, ha destacado, sobre todo, que prácticamente dos de cada tres nuevos autónomos de 2025 se inscribieron en las secciones de mayor valor añadido: profesionales, científicas y técnicas e información y comunicaciones.

En cuanto a la calidad de los nuevos puestos de trabajo, el pasado año los contratos fijos crecieron un 5% (21.784 más), por encima de los temporales, que aumentaron un 3,5% (25.866 más). Aunque analizando el tipo de nuevos contratos indefinidos se hicieron, la mayoría de ellos no tenía la calidad óptima, ya que los fijos a tiempo parcial resultaron los más numerosos (casi 12.000), mientras que los fijos a jornada completa (entendidos como de mayor calidad) fueron 9.112 y los fijos discontinuos, 1.468.

En cualquier caso el peso de los nuevos contratos indefinidos entre todo el empleo generado en el año se mantuvo en diciembre en el 37,2%. Este porcentaje es inferior al de otros meses del año pero muy similar al de diciembres de ejercicios anteriores, lo que apunta a que no existe un empeoramiento en esta tendencia, que es la que supuso el mayor cambio positivo atribuible a la reforma laboral. Ahora, alrededor de cuatro de cada diez contratos que se firman son fijos, frente a uno de cada diez antes de la reforma.

No obstante, y sin negar el cambio de modelo hacia la fijeza que está transitando el mercado de trabajo español, los responsables de Trabajo y Seguridad Social aún no han aportado la duración media de los contratos indefinidos el pasado año, para saber si tras los límites puestos a la temporalidad por la reforma laboral, se están usando las contrataciones fijas de corta duración como si fueran temporales. Lo que sí se sabe ya es que 36.911 personas firmaron en diciembre más de un contrato indefinido, lo que supone el 9% de todos aquellos que firmaron algún contrato de dicha naturaleza. Desde inicios de 2022 estas firmas de más de un contrato indefinido en el mes ha ocurrido con 1,48 millones de personas, según cifras oficiales aportadas por el servicio de estudios de Randstad.

Afiliación femenina

La afiliación femenina a la Seguridad Social ha estado prácticamente todo el año por encima de los diez millones de personas. Si bien, al tiempo, los hombres han seguido aumentando también en una proporción muy similar a la de años anteriores. Por ello, el reparto de cotizantes por género suma cuatro años con la misma distribución: alrededor del 53% de los afiliados siguen siendo hombres y el 47% mujeres.

Igualmente, en 2025 el empleo público repitió el mismo comportamiento que en el ejercicio precedente. El pasado año el número de inscritos en la Seguridad Social dentro de las administraciones públicas aumentó un 3%, medio punto más que la media del empleo en general, y sumó 91.000 cotizantes más. Se trata de cifras idénticas a las registradas en 2024. Con ello, el 17,6% del nuevo empleo se ubicó en el sector público.

Se da la circunstancia de que el peso de los empleos públicos en la nueva ocupación es exactamente el mismo que el que representan todos los trabajadores del sector público dentro del Régimen General de asalariados de la Seguridad Social (17,6%), de lo que se puede deducir que no se están creando más puestos públicos de lo que cabría esperar para el mercado español actual.

Un fin de año más flojo

Dicho todo esto, las cifras del mercado solo en diciembre, sin ser preocupantes, han resultado más flojas que las registradas en el último mes del año de ejercicios precedentes. En concreto, el pasado diciembre la Seguridad Social ganó 19.180 afiliados frente a los 35.500 nuevos cotizantes del mismo mes en 2024 y los casi 30.000 de 2023.

Las cifras corregidas de diciembre que eliminan los efectos estacionales y de calendario —y que, por lo tanto, reflejan mejor la tendencia del mercado laboral— también han resultado ligeramente peores que en diciembres anteriores. En afiliación, el mes que acaba de terminar se anotó 33.076 cotizantes más, según las cifras desestacionalizadas, que arrojaron una ganancia de 42.700 trabajadores en diciembre de 2024 y 40.600 en 2023.

El motivo de esta leve desaceleración se encuentra en un ligero peor comportamiento de algunas actividades como la construcción, la industria y la hostelería, que habitualmente destruyen empleo en diciembre. Además, otros sectores que en años anteriores sí ganaron cotizantes a final de año, como la administración pública o la educación, en 2025 perdieron afiliados.

Sobre la firma

Más información

Archivado En