La Confederación del Tajo multa al Ayuntamiento de Madrid

Las relaciones entre el Ayuntamiento de Madrid y la Confederación Hidrográfica del Tajo se asemejan a la de un profesor y un alumno travieso: el maestro vigila a todas horas al estudiante a la espera de la próxima trastada. Y la última fue el pasado marzo. La Confederación ha multado al Consistorio por construir una escollera de hormigón de 30 metros de longitud en la margen izquierda del río Manzanares, a la altura del puente del Rey. El muro de hormigón forma parte de las obras de "conservación, mantenimiento y explotación de la M-30", según reconoce la Concejalía de Seguridad del Ayuntamien...

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Las relaciones entre el Ayuntamiento de Madrid y la Confederación Hidrográfica del Tajo se asemejan a la de un profesor y un alumno travieso: el maestro vigila a todas horas al estudiante a la espera de la próxima trastada. Y la última fue el pasado marzo. La Confederación ha multado al Consistorio por construir una escollera de hormigón de 30 metros de longitud en la margen izquierda del río Manzanares, a la altura del puente del Rey. El muro de hormigón forma parte de las obras de "conservación, mantenimiento y explotación de la M-30", según reconoce la Concejalía de Seguridad del Ayuntamiento en las alegaciones que ha presentado a la multa.

La cuantía de la multa no es excesiva, 240 euros por una falta leve, pero sí lo es la reincidencia. Se trata de la décima infracción que la Confederación impone al Ayuntamiento por actuaciones irregulares en los márgenes del Manzanares desde que comenzaron las obras de soterramiento del arco sur de la M-30, a mediados de 2004.

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El Gobierno municipal no tiene la intención de asumir la sanción y ha señalado como culpable a la empresa mixta Madrid Calle 30, que gestiona el mantenimiento de la vía de circunvalación.

Durante los 24 meses que el Manzanares estuvo a merced de las grúas y tuneladoras, el Ayuntamiento construyó colectores ilegales, puentes sin autorización e ignoró varias de las 54 condiciones ambientales que la Confederación impuso al Gobierno local para permitir el proyecto. Las empresas constructoras depositaron material de obra en el cauce e hicieron acopio de tierra en el lecho del río provocando que se secara. Incluso se produjo un vertido de bentonita de cemento en el Manzanares que provocó la paralización de un tramo de las obras.

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