El Vaticano nombra prelado de Zaragoza al titular de Cartagena

Los políticos aragoneses recelan de Manuel Ureña, que ha defendido el trasvase del Ebro

Una de las últimas decisiones que ha tomado el Vaticano con la firma de Juan Pablo II es el nombramiento de Manuel Ureña, obispo de Cartagena, como arzobispo de Zaragoza. Ureña tiene un perfil que "no entiende" el presidente Aragonés, Marcelino Iglesias: ha defendido públicamente el trasvase del Ebro, y se le señala como uno de los inspiradores de la censura que hizo el Papa al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por el plan hidrológico.

La noticia llegaba al arzobispado de Zaragoza en la mañana de ayer y cogió desprevenido a todo el mundo. De hecho, se produjo en un ...

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Una de las últimas decisiones que ha tomado el Vaticano con la firma de Juan Pablo II es el nombramiento de Manuel Ureña, obispo de Cartagena, como arzobispo de Zaragoza. Ureña tiene un perfil que "no entiende" el presidente Aragonés, Marcelino Iglesias: ha defendido públicamente el trasvase del Ebro, y se le señala como uno de los inspiradores de la censura que hizo el Papa al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por el plan hidrológico.

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La noticia llegaba al arzobispado de Zaragoza en la mañana de ayer y cogió desprevenido a todo el mundo. De hecho, se produjo en un momento en que el arzobispo Elías Yanes se encontraba fuera de Zaragoza y ajeno a la designación de su sucesor. En el arzobispado aguardaban ayer al regreso de Madrid del arzobispo Yanes, el más veterano de los obispos españoles y que ha superado con creces la edad de jubilación, para manifestarse.

Ureña es el segundo prelado murciano que llega este año a Aragón. Le precedió el obispo de Teruel-Albarracín, José Manuel Lorca, que era vicario de Cartagena antes de su nombramiento el 19 de enero. Ureña, también procedente de esa diócesis, se ha caracterizado como un defensor de la llegada del agua a las tierras de la región y no ha dudado en pedir que "se ablanden los corazones de todos los españoles para que brote la solidaridad, para que mane el intercambio entre todos los pueblos de España".

El nombramiento ha provocado malestar entre los gobernantes de Aragón. El presidente de la comunidad, Marcelino Iglesias (PSOE), hablaba de "designios inescrutables". "Yo, como soy humano, hay últimamente dos cuestiones que no acabo de entender: no entendí muy bien lo que le hicieron decir al Papa sobre el Plan Hidrológico, y ahora tampoco tengo por qué entender este nombramiento".

El presidente de Chunta Aragonesista, Bizen Fuster, aseguraba que el nombramiento "habla mucho de la insensibilidad de la jerarquía católica en relación con los ciudadanos las diócesis que deben administrar. Las manifestaciones que le hemos oído [a Ureña] hasta ahora distan mucho del concepto cristiano de la solidaridad". "Esperamos que se ocupe de asuntos personales y deje de interferir en la vida civil", dijo el coordinador de IU, Adolfo Barrena. "Según lo que hemos podido saber, Ureña influyó en las reprimendas del Papa al Gobierno de España en asuntos como la derogación del trasvase", añadió. El líder del PP en Aragón, Gustavo Alcalde, declinó hacer declaraciones. Un portavoz del partido dijo que lo importante era que el nuevo obispo realizase bien su labor.

El nuevo arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña.EFE

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