Marsh & McLennan, investigada por el fraude de los seguros, anuncia 3.000 despidos

Marsh & McLennan, la intermediaria de seguros estadounidense manchada por el escándalo del sector asegurador (acuerdos en la fijación de precios) anunció ayer que va a despedir a 3.000 de sus empleados. El motivo de este ajuste de plantilla es la inesperada caída de los beneficios, derivada de la investigación de que es objeto la empresa. La firma financiera, que también está implicada en el fraude masivo en el sector de los fondos de inversión, se ha visto obligada a poner en reserva 232 millones de dólares para hacer frente a los problemas legales.

Los despidos afectarán al 5% de la p...

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Marsh & McLennan, la intermediaria de seguros estadounidense manchada por el escándalo del sector asegurador (acuerdos en la fijación de precios) anunció ayer que va a despedir a 3.000 de sus empleados. El motivo de este ajuste de plantilla es la inesperada caída de los beneficios, derivada de la investigación de que es objeto la empresa. La firma financiera, que también está implicada en el fraude masivo en el sector de los fondos de inversión, se ha visto obligada a poner en reserva 232 millones de dólares para hacer frente a los problemas legales.

Los despidos afectarán al 5% de la plantilla total. La mayor parte de ese recorte se realizará en la unidad responsable de los servicios de seguros y de riesgo. Los despidos también afectarán a sus filiales Putnam, Mercer y a la recientemente adquirida Kroll.

La prestigiosa firma financiera, considerada la mayor intermediaria de seguros del mundo, se encuentra sumida en una importante crisis de credibilidad por los recientes escándalos y llegó a perder la mitad de su capitalización bursátil.

El pasado 25 de octubre, once días después de que el fiscal neoyorquino Eliot Spitzer acusara a Marsh & McLennan de fraude, su presidente y consejero delegado Jeffrey Greenberg fue despedido. Su cargo lo ocupa ahora Michael Cherkasky, que en el pasado fue jefe del propio Spitzer. El lunes, la dirección del grupo pidió también a dos de sus principales ejecutivos, Roger Egan y Christopher Treanor, que dejaran sus puestos, siguiendo los pasos del consejero general William Rosoff. Los cuatro están en el centro de la investigación de Spitzer.

Marsh & McLennan está acusada de haberse puesto de acuerdo con las aseguradoras para fijar los precios de su productos financieros y de dirigir a los clientes hacia planes que no se ajustaban necesariamente a sus necesidades. La firma recibía a cambio importantes comisiones, que alcanzaron los 800 millones de dólares en 2003. En la trama aparece implicada la aseguradora AIG (el mayor grupo asegurador del mundo), entre otras.

El beneficio neto de la firma cayó hasta los 21 millones del dólares en el tercer trimestre, frente a los 357 millones del año anterior.

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