El Vaticano presiona a la Eurocámara para que retire un informe sobre fundamentalismo y mujer

El texto considera 'lamentables' las injerencias de las iglesias en la vida pública

El Parlamento Europeo debate mañana un informe que ha generado la protesta del Vaticano y del episcopado europeo. Dicho informe, sobre fundamentalismo y mujer, condena los crímenes por honor, la aplicación de leyes fundamentalistas a la población migrante y el control de la reproducción en nombre de la religión. Pide que la política exterior de la UE tenga todo ello en cuenta. Las autoridades eclesiásticas lo rechazan porque cae en 'contradicciones' y defiende el aborto y la homosexualidad. 'Su adopción', dicen, 'desacreditaría al Parlamento Europeo'.

La ponente del informe es la social...

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El Parlamento Europeo debate mañana un informe que ha generado la protesta del Vaticano y del episcopado europeo. Dicho informe, sobre fundamentalismo y mujer, condena los crímenes por honor, la aplicación de leyes fundamentalistas a la población migrante y el control de la reproducción en nombre de la religión. Pide que la política exterior de la UE tenga todo ello en cuenta. Las autoridades eclesiásticas lo rechazan porque cae en 'contradicciones' y defiende el aborto y la homosexualidad. 'Su adopción', dicen, 'desacreditaría al Parlamento Europeo'.

La ponente del informe es la socialista española María Izquierdo Rojo, y el destinatario de las protestas formales, el presidente del Grupo Socialista, Enrique Barón. El episcopado europeo, primero, y el nuncio apostólico ante la UE, después, han enviado sendas cartas a Barón descalificando un informe que tampoco ha gustado al Grupo Popular en la Eurocámara.

Dicho documento fue aprobado en octubre pasado por la Comisión de Derechos de las Mujeres y analizado posteriormente por la Comisión de Libertades y Derechos de los Ciudadanos. El episcopado envió su primera misiva de protesta, firmada por el secretario general, Noel Treanor, en febrero pasado. El nuncio ante la UE, Faustino Sainz, envió la suya el pasado día 6.

Para el episcopado europeo, el informe es, en general, 'contradictorio' e 'inadecuado', porque, entre otras cosas, 'no diferencia entre fundamentalismo religioso y la normal práctica de la religión'. También molesta que, frente al fundamentalismo, se defienda la 'secularización', yendo más allá de la mera separación entre Iglesia y Estado.

El informe de la Eurocámara dice que considera 'lamentables las injerencias de las iglesias y las comunidades religiosas en la vida pública y política de los Estados, en particular cuando pretenden limitar los derechos humanos y las libertades fundamentales, como en el ámbito sexual y reproductor, o alientan y fomentan la discriminación'.

El texto considera necesario 'que prevalezcan los derechos derivados del derecho familiar de los Estados miembros por encima del de los países de procedencia'. Aboga por que se proteja a las mujeres 'de las consecuencias negativas de la aplicación del derecho familiar de sus países de origen'. Para el episcopado, este punto de vista demuestra una clara falta de 'sensibilidad cultural en relación con las comunidades migrantes'.

Al episcopado le preocupa que el informe introduzca el aborto a través de la defensa de los derechos reproductivos, y denuncia uno de los párrafos del mismo en el que se pide a todos los creyentes de cualquier credo que promuevan 'el derecho de las mujeres a tener control sobre su propio cuerpo y el derecho a decidir cuándo tener una familia propia, estilo de vida y relaciones personales'.

Defender la no discriminación dentro de las organizaciones religiosas tampoco tiene sentido a ojos de las autoridades católicas, porque dichas organizaciones 'están expresamente exentas' incluso en la directiva de igualdad europea de 2000.

Finalmente, disgusta a la Iglesia que en un apartado del informe se exprese el apoyo del Parlamento Europeo 'a la difícil situación de las lesbianas, que sufren como consecuencia del fundamentalismo'. El texto pide a los líderes religiosos, incluido el Patriarca rumano y el Papa, 'que cambien su actitud hacia esas mujeres'. Los obispos no ven adecuado este llamamiento porque no especifica por qué el Papa 'debería dirigirse a estas personas en particular y no debería sentirse concernido por otros aspectos'. El informe se debate mañana y, previsiblemente, se votará el miércoles.

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